mércores, 28 de outubro de 2015

XXX. Vespino



Por calar, ninguén foi preso

(Popular)


Mikel se colocó enfrente de Ilia, para que lo entendiese bien (ya le había advertido de que le hablase siempre lento y claro y, por supuesto, de frente).
De postre los niños tomaron los canutillos y nosotros amarguitos de Sahagún; descafeinados, y helados para Ilia y Mikel. Sesenta y cinco euros.
Nos vamos caminando al albergue, estamos para el arrastre.
Mikel enseguida se queda dormido. Yo aprovecho para preparar las cosas de mañana y recojo a ropa. Algo parecido está haciendo Lola y cruzamos nuestras miradas.


-¿Si no estás muy cansada, te apetecería tomar un café? Supongo que Ilia duerme.
-Sí, ya está dormida, lleva un día movido y despertó muy temprano excitada por lo que íbamos a hacer.
-Podemos tomar algo en el patio.
-Tú vas a querer…?
-Un descafeinado; quiero dormir.
-Voy a por ellos mientras bajas.

Traje un descafeinado y una Coca Cola con gotas. Encendí uno de mis puritos clandestinos. Y en ese momento llegó Lola.

-El tabaco es malo para la salud.
-Cierto, pero debe de ser el tercero que fumo desde que salimos de Roncesvalles, no quiero que me vea fumar Mikel. De cualquier manera, es un placer poderlo fumar sin prisas y acompañado de conversación.
-Si te molesta lo apago.
-Así que venís de León.
-Sí, venimos en tren, yo con la bicicleta e Ilia con la vespino … Te preguntarás: ¿extrañas peregrinas? La moto se la compró su padre de segunda mano. Le compra cosas en lugar de venir a verla… Una larga historia:  la madre murió hace años; los dos eran muy jóvenes cuando tuvieron a la niña y decidieron marchar a Luxemburgo, allí decidieron el nombre de la Ilia; es un nombre nórdico. Al principio venía a menudo a verla, después se fueron distanciando las visitas e al final solo venía en Navidad. Este año ni eso, por lo que le mandó la moto. Yo no sé lo que hace allí. La niña es muy buena, y muy lista, es una pena que tenga esa pérdida de audición. Le agradezco que no se la lleve, me hace mucha compañía; soy viuda de un picador de mina y económicamente no me puedo quejar, aunque llevo trabajado mucho... ¿Te estoy aburriendo?
-Que va, sigue, sigue…
-Mis padres fueron emigrantes y yo me crié en Suiza, no sé por qué te cuento todo esto, debe de ser que al relacionarme poco con la gente siento la necesidad de hablar, además parece que ya te conozco de siempre.
El caso es que murieron en un accidente de tráfico. Yo tuve que sacar adelante a mis dos hermanos. Di muchas clases de francés; en aquella época la gente estudiaba francés en lugar de inglés. Hoy la niña es maestra en Villablino y el niño es suboficial del ejército del aire; antes vivía en León y tuvo que marchar cuando trasladaron la base para otro lugar, hoy vive en Madrid. Ambos están casados y con hijos.
Yo me casé joven, necesitaba compañía, mi marido murió al poco tiempo de casarnos; más trabajo, pero con seguridad económica. Me fui quedando sola, pero no puedo quejarme de mi situación, todos nos quedamos solos algún día. Mis hermanos, para los que fui como una madre, se preocupan por mí y también hay que decirlo, soy libre de hacer lo que quiera… con permiso de Ilia. De vez en cuando viajo, más bien casi me obliga mi hermana; también paso algunos días con ellos, sobre todo en el verano… Mi preocupación es la niña, pero pienso que de alguna forma ha de salir adelante, y yo quiero verlo.

Le expliqué, muy resumida, un poco de mi vida. Lo del viaje con Mikel lo entendió; entre abuelos, estas cosas se ven con otra perspectiva. Incluso aprecié cierta admiración o envidia, o quizás ganas de emular la aventura… al final quedamos para hacer la etapa hasta León en compañía.

Nos levantamos temprano. Tenemos que aprovechar el tiempo, quedan unos 67 km. hasta León.
Almorzamos en la cafetería: churros y chocolate para todos. Esta vez prescindimos de la prensa y de la TV para Mikel, que anda pendiente de Ilia y se ha sentado de espaldas al televisor. No sé que le anda contando, pero la niña se ríe.

-Yo pensaba hacerlo en dos etapas.
-Nosotros no podemos hacerlo, tenemos el tiempo agotado, el motivo son los billetes de avión de Mikel y mañana tenemos que estar en Oviedo.
-Intentaremos acompañaros. Podemos repetir más tranquilas en otra ocasión, tiempo tenemos.
-Eso me recuerda –digo yo- lo que dice uno de los protagonistas del libro, escrito por un periodista brasileño llamado Sergio Reis, titulado O Camiño de Santiago. aunque está escrito en portugués has de entenderlo bien.

Le preguntan cuantos km. hay en una de las etapas y dice:

-Nao te preocupes com isso. Vais chegar a Santiago. E isso é o importante. O camiño nao é uma viagem com prazos, esquemas, etapas preestablecidas que devem ser cumpridos rigidamente… ao final de uma etapa, nao deves procurar saber quantos quilometros andate, mais quanto cresceste, canto aprendeste, em que melhoraste. se o agires assim, estarás, realmente, facendo o Camiño de Santiago. Se nao for assim, estarás apenas caminhando na España. Lembra de que somos camiñantes na vida. Vai e escreve:”

Escreví:

“O mundo passa por aquí, tracido e levado pelos pés dos peregrinos. Pára un pouco para descansar, como acontece há séculos…e o ambiente, a música, a acolhida nos transportan a outras épocas. Aquí nao somos senhores do tempo! ele faz de nós o que quer, nos alerta que somos passageiros, andantes entre pontos fixos. Aquí é un ponto fixo!”

-Pienso que tiene mucha razón en lo que dice. Me tengo que preparar para llegar a Santiago, aunque no sé cuando…

Dos bicicletas y la vespino AL50 de 1986.

Equipados con los cascos comenzamos la andadura. Pasamos por debajo del arco barroco de San Benito que corresponde a una de las entradas del monasterio. Puerta que bien parece un arco de triunfo con el escudo bordeado de dos leones y una corona. Estos monjes gozaron de mucho poder; los vecinos tenían que moler, cocer el pan y prensar las uvas en las dependencias del monasterio, y claro, pagar por esos servicios; a ningún ladrón se le ocurría llevar un pez, puesto que si los cogían podían mandarlos a la hoguera, no se andaban con coñas. También hay que decirlo que los pobres y los peregrinos eran muy bien tratados: llegaron a darle de comer a trescientos pobres: pan, vino y algo de carne; esto no era normal; en aquel tiempo, lo que se llevaba era darles la sopa boba - un poco de agua caliente con pan.

Dejamos Sahagún cruzando El Puente Canto. Paseo con árboles que desaparecen cuando entramos en un estrecho camino. Escogemos la alternativa del Real Camino Francés (aunque solo sea por el nombre) y no la de Calzada del Coto, que más tarde se reencontrarán. Una especie de camino rural habilitado para los peregrinos será nuestro espacio durante muchos kilómetros. No vamos por el asfaltado por el interés de Mikel de ir montado detrás en la moto de Ilia. Regularidad, uniformidad, y llegaríamos hasta el aburrimiento si no fuera por pequeñas frases salidas de los comentarios que hacemos sobre los niños. Aparece una cruz en recuerdo de un peregrino alemán y llegada a Bercianos del Real Camino con casas de adobe, en una Calle Mayor.

Por estos lugares sitúa nuestro amigo Domenico Laffi su relato sobre un peregrino muerto “por esta chaira atopamos un peregrino morto, ao que se acercaron ao punto dous lobos que comezaron a devorar o seu corpo. espantámolos e continuamos ata o burgo, onde fomos en busca do cura para que acudise a levantar o cadaver…”.

La cara de los niños era de sorpresa y de miedo (la abuela hacía de traductora con el lenguaje de signos).

-Cuando lleguemos a Burgo Ranero –dije mirando a Lola-, os he de contar la historia de hablar a los niños de estos animales tan odiados por el hombre, y, no obstante, tan necesarios.
-Hazlo con cuidado, la niña es muy impresionable y después sueña por las noches.
-Descuida, lo voy hacer de tal manera, que a partir de ahora le van caer simpáticos.

Encontramos tierras con vides, novedad en nuestro recorrido bicimobilístico, zona de descanso, pista con árboles y Burgo Ranero. Pueblo mencionado en las crónicas de alrededor del siglo XI, una sencilla muralla, pero su urbanismo es típico de los pueblos por los que pasa El Camino, con una calle principal por la que andan los peregrinos hacia la iglesia de San Pedro. Hay que destacar la hospitalidad propia de estos pueblos nacidos y conservados, por y para el Camino de Santiago.
Descanso merecido. Tomamos asiento en una terraza a pesar del día fresco y nos   llama la atención el ir y venir de la poca gente de un pueblo agrícola que con prisas pasa delante de nosotros; un pueblo que vive fundamentalmente del trigo, la avena, el centeno, la cebada; ¿vacas?, ovejas… esa es nuestra impresión, quizás no sea la correcta.
Como la conversación va para largo tendremos tiempo de tomar café solo, cortado y con leche.

-Llegados aquí quiero echar un cable a los pobres lobos que de tan mala fama viven.

Todos se ponen a mirarme, Lola va ayudando con los gestos que ayudan a su nieta a comprender lo que yo voy contando mirando a Ilia.


-En primer lugar, quiero deciros que los lobos son imprescindibles para mantener el equilibrio ecológico de su zona. Se alimentan de animales del monte y si no pueden es cuando atacan a animales domésticos y enfadan a los ganaderos. Atacan en equipo a grupos de animales y siempre se sirven de aquellos más débiles o más viejos. Corzos, ovejas, conejos, lagartos, vacas muertas o caballos, también ratones, zorros y perros (sobre todo perros asilvestrados, tan peligrosos y devastadores); también comen bellotas e higos. Tienen una relación especial con los buitres que les señalan con su vuelo a los animales muertos (los grandes herbívoros), y ellos se sirven de los restos de los animales muertos por los lobos.

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