Por calar, ninguén
foi preso
(Popular)
Mikel se colocó enfrente de Ilia, para que lo entendiese bien (ya le había
advertido de que le hablase siempre lento y claro y, por supuesto, de frente).
De postre los niños tomaron los canutillos
y nosotros amarguitos de Sahagún; descafeinados, y helados para
Ilia y Mikel. Sesenta y cinco euros.
Nos vamos caminando al albergue, estamos para el arrastre.
Mikel enseguida se queda dormido. Yo aprovecho para preparar las cosas de mañana
y recojo a ropa. Algo parecido está haciendo Lola y cruzamos nuestras miradas.
-¿Si no estás muy cansada, te apetecería tomar un café? Supongo que Ilia duerme.
-Sí, ya está dormida, lleva un día movido y despertó muy temprano excitada
por lo que íbamos a hacer.
-Podemos tomar algo en el patio.
-Tú vas a querer…?
-Un descafeinado; quiero dormir.
-Voy a por ellos mientras bajas.
Traje un descafeinado y una Coca
Cola con gotas. Encendí uno de mis puritos clandestinos. Y en ese momento llegó
Lola.
-El tabaco es malo para la salud.
-Cierto, pero debe de ser el tercero que fumo desde que salimos de Roncesvalles, no quiero que me vea fumar
Mikel. De cualquier manera, es un placer poderlo fumar sin prisas y acompañado
de conversación.
-Si te molesta lo apago.
-Así que venís de León.
-Sí, venimos en tren, yo con la bicicleta e Ilia con la vespino … Te preguntarás: ¿extrañas
peregrinas? La moto se la compró su padre de segunda mano. Le compra cosas en
lugar de venir a verla… Una larga historia:
la madre murió hace años; los dos eran muy jóvenes cuando tuvieron a la
niña y decidieron marchar a Luxemburgo, allí decidieron el nombre de la Ilia; es
un nombre nórdico. Al principio venía a menudo a verla, después se fueron
distanciando las visitas e al final solo venía en Navidad. Este año ni eso, por
lo que le mandó la moto. Yo no sé lo que hace allí. La niña es muy buena, y muy
lista, es una pena que tenga esa pérdida de audición. Le agradezco que no se la
lleve, me hace mucha compañía; soy viuda de un picador de mina y económicamente
no me puedo quejar, aunque llevo trabajado mucho... ¿Te estoy aburriendo?
-Que va, sigue, sigue…
-Mis padres fueron emigrantes y yo me crié en Suiza, no sé por qué te cuento
todo esto, debe de ser que al relacionarme poco con la gente siento la necesidad
de hablar, además parece que ya te conozco de siempre.
El caso es que murieron en un accidente de tráfico. Yo tuve que sacar
adelante a mis dos hermanos. Di muchas clases de francés; en aquella época la gente
estudiaba francés en lugar de inglés. Hoy la niña es maestra en Villablino y el niño es suboficial del ejército
del aire; antes vivía en León y tuvo que marchar cuando trasladaron la base
para otro lugar, hoy vive en Madrid. Ambos están casados y con hijos.
Yo me casé joven, necesitaba compañía, mi marido murió al poco tiempo de
casarnos; más trabajo, pero con seguridad económica. Me fui quedando sola, pero
no puedo quejarme de mi situación, todos nos quedamos solos algún día. Mis hermanos,
para los que fui como una madre, se preocupan por mí y también hay que decirlo,
soy libre de hacer lo que quiera… con permiso de Ilia. De vez en cuando viajo,
más bien casi me obliga mi hermana; también paso algunos días con ellos, sobre
todo en el verano… Mi preocupación es la niña, pero pienso que de alguna forma ha
de salir adelante, y yo quiero verlo.
Le expliqué, muy resumida, un poco de mi vida. Lo del viaje con Mikel lo entendió;
entre abuelos, estas cosas se ven con otra perspectiva. Incluso aprecié cierta
admiración o envidia, o quizás ganas de emular la aventura… al final quedamos
para hacer la etapa hasta León en compañía.
Nos levantamos temprano. Tenemos que aprovechar el tiempo, quedan unos 67
km. hasta León.
Almorzamos en la cafetería: churros y chocolate para todos. Esta vez
prescindimos de la prensa y de la TV para Mikel, que anda pendiente de Ilia y se
ha sentado de espaldas al televisor. No sé que le anda contando, pero la niña
se ríe.
-Yo pensaba hacerlo en dos etapas.
-Nosotros no podemos hacerlo, tenemos el tiempo agotado, el motivo son los
billetes de avión de Mikel y mañana tenemos que estar en Oviedo.
-Intentaremos acompañaros. Podemos repetir más tranquilas en otra ocasión,
tiempo tenemos.
-Eso me recuerda –digo yo- lo que dice uno de los protagonistas del libro,
escrito por un periodista brasileño llamado Sergio Reis, titulado O Camiño de Santiago. aunque está escrito
en portugués has de entenderlo bien.
Le preguntan cuantos km. hay en una
de las etapas y dice:
-Nao te preocupes com isso. Vais
chegar a Santiago. E isso é o importante. O camiño nao é uma viagem com prazos,
esquemas, etapas preestablecidas que devem ser cumpridos rigidamente… ao final
de uma etapa, nao deves procurar saber quantos quilometros andate, mais quanto
cresceste, canto aprendeste, em que melhoraste. se o agires assim, estarás,
realmente, facendo o Camiño de Santiago. Se nao for assim, estarás apenas
caminhando na España. Lembra de que somos camiñantes na vida. Vai e escreve:”
Escreví:
“O mundo passa por aquí, tracido e
levado pelos pés dos peregrinos. Pára un pouco para descansar, como acontece há
séculos…e o ambiente, a música, a acolhida nos transportan a outras épocas. Aquí
nao somos senhores do tempo! ele faz de nós o que quer, nos alerta que somos
passageiros, andantes entre pontos fixos. Aquí é un ponto fixo!”
-Pienso que tiene mucha razón en lo que dice. Me tengo que preparar para llegar
a Santiago, aunque no sé cuando…
Dos bicicletas y la vespino AL50 de 1986.
Equipados con los cascos comenzamos la andadura. Pasamos por debajo del
arco barroco de San Benito que
corresponde a una de las entradas del monasterio. Puerta que bien parece un
arco de triunfo con el escudo bordeado de dos leones y una corona. Estos monjes
gozaron de mucho poder; los vecinos tenían que moler, cocer el pan y prensar las
uvas en las dependencias del monasterio, y claro, pagar por esos servicios; a ningún
ladrón se le ocurría llevar un pez, puesto que si los cogían podían mandarlos a
la hoguera, no se andaban con coñas. También
hay que decirlo que los pobres y los peregrinos eran muy bien tratados: llegaron
a darle de comer a trescientos pobres: pan, vino y algo de carne; esto no era
normal; en aquel tiempo, lo que se llevaba era darles la sopa boba - un poco de agua caliente con pan.
Dejamos Sahagún cruzando El Puente Canto.
Paseo con árboles que desaparecen cuando entramos en un estrecho camino. Escogemos
la alternativa del Real Camino Francés
(aunque solo sea por el nombre) y no la de
Calzada del Coto, que más tarde se reencontrarán. Una especie de camino
rural habilitado para los peregrinos será nuestro espacio durante muchos kilómetros.
No vamos por el asfaltado por el interés de Mikel de ir montado detrás en la
moto de Ilia. Regularidad, uniformidad, y llegaríamos hasta el aburrimiento si
no fuera por pequeñas frases salidas de los comentarios que hacemos sobre los niños.
Aparece una cruz en recuerdo de un peregrino alemán y llegada a Bercianos del Real Camino con casas de
adobe, en una Calle Mayor.
Por estos lugares sitúa nuestro amigo Domenico
Laffi su relato sobre un peregrino muerto
“por esta chaira atopamos un peregrino
morto, ao que se acercaron ao punto dous lobos que comezaron a devorar o seu
corpo. espantámolos e continuamos ata o burgo, onde fomos en busca do cura para
que acudise a levantar o cadaver…”.
La cara de los niños era de sorpresa y de miedo (la abuela hacía de traductora
con el lenguaje de signos).
-Cuando lleguemos a Burgo Ranero
–dije mirando a Lola-, os he de contar la historia de hablar a los niños de estos
animales tan odiados por el hombre, y, no obstante, tan necesarios.
-Hazlo con cuidado, la niña es muy impresionable y después sueña por las noches.
-Descuida, lo voy hacer de tal manera, que a partir de ahora le van caer
simpáticos.
Encontramos tierras con vides, novedad en nuestro recorrido bicimobilístico, zona de descanso, pista
con árboles y Burgo Ranero. Pueblo mencionado en las crónicas de alrededor del
siglo XI, una sencilla muralla, pero su urbanismo es típico de los pueblos por los
que pasa El Camino, con una calle principal por la que andan los peregrinos
hacia la iglesia de San Pedro. Hay que destacar la hospitalidad propia de estos
pueblos nacidos y conservados, por y para el Camino de Santiago.
Descanso merecido. Tomamos asiento en una terraza a pesar del día fresco y nos llama la atención el ir y venir de la poca gente
de un pueblo agrícola que con prisas pasa delante de nosotros; un pueblo que
vive fundamentalmente del trigo, la avena, el centeno, la cebada; ¿vacas?,
ovejas… esa es nuestra impresión, quizás no sea la correcta.
Como la conversación va para largo tendremos tiempo de tomar café solo,
cortado y con leche.
-Llegados aquí quiero echar un cable a los pobres lobos que de tan mala
fama viven.
Todos se ponen a mirarme, Lola va ayudando con los gestos que ayudan a su
nieta a comprender lo que yo voy contando mirando a Ilia.
-En primer lugar, quiero deciros que los lobos son imprescindibles para
mantener el equilibrio ecológico de su zona. Se alimentan de animales del monte
y si no pueden es cuando atacan a animales domésticos y enfadan a los ganaderos.
Atacan en equipo a grupos de animales y siempre se sirven de aquellos más
débiles o más viejos. Corzos, ovejas, conejos, lagartos, vacas muertas o caballos,
también ratones, zorros y perros (sobre todo perros asilvestrados, tan peligrosos y devastadores); también comen
bellotas e higos. Tienen una relación especial con los buitres que les señalan
con su vuelo a los animales muertos (los grandes herbívoros), y ellos se sirven
de los restos de los animales muertos por los lobos.
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