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domingo, 3 de xaneiro de 2016

LV. Camiño Norte



É dende a Lúa ao Sol
Lugo, lugar de amor:
non hai un amor máis puro
que o que se vive en Lugo.

Claudio Rodríguez Fer


Por carretera llegamos al Coto, lugar perteneciente a Leboreiro, Campus Leporarius que es como lo llama o Liber Santi Iacobi, es decir, campo de liebres, que sé que no ha mucho tiempo había en abundancia y también perdices que desaparecieron, en algún caso por la enfermedad, de la que ya hablamos, y en otros, por haber dejado de sementar el trigo o el centeno con el que se alimentan.


-Ahora no hay –dijo Mikel. Entonces no se pueden matar. Antes había y se mataban por placer. ¿Qué es mejor?... Ya sé, prohibir las escopetas, así las pocas que quedan vivirán felices.
-A ti te va a gustar la Filosofía cando seas mayor. De un antecedente descubres un consecuente.
-O hablas más claro o yo no te entiendo nada.
-Sí, ¡oh!, sí; que razonas coma un libro abierto. Sí, que piensas muy bien lo que pasó y lo que deduces que va a pasar. Vaya que eres muy listo. ¿A que te ha gustado?
-Me huele mal. Detrás de una alabanza va una tarascada mental.
-Ahora el que no te entiendo soy yo. Dejémoslo así; en el fondo los dos sabemos de qué hablamos.

En la calle Maior vemos un crucero rodeado de casas de piedra. La iglesia es románica, con elementos de transición al gótico, como la portada de arco apuntado. En su tímpano –al niño no se le olvidó, ni el nombre ni el espacio; decía que las iglesias tenían el tímpano en un extraño lugar- tiene una imagen de Santa María de las Neves coronada con El Niño en su regazo y ángeles a su alrededor. Enfrente hay una casa llamada casa da enfermería que fue hospital de peregrinos fundado por los Ulloa en el s. XII. También llama la atención un curioso hórreo circular de mimbre y otros de ramas de árbol.

Seguimos recorriendo un tramo de una gran belleza. Cruzamos un puente medieval sobre el río Seco, mejor arroyo que río, con un único arco de hermoso diseño.
Nuestro gozo remata cuando llegamos al camino artificial con el paisaje deformado por las naves del Parque empresarial de Melide.
Retomamos El Camino, con todo lo que significa la bajada al río Furelos; su puente medieval de los más grandes de Galicia, con sus cuatro arcos desiguales típico del medievo, posiblemente del s. XII, con su subida y bajada. Lo más destacado de la iglesia es su Cristo con un brazo desclavado. También contó con hospital.
Y siguiendo su calzada llegamos al Campo de San Roque que nos lleva a Melide.
Su historia se remonta al Neolítico, también tuvo ocupación castrexa. Y a partir del medievo se va a convertir en una importante villa, tanto desde el punto de vista cultural -El Camino Primitivo se junta aquí con el Camino Francés y todo lo que va a significar la pegada patrimonial- como económico y social.
Las referencias históricas nos dicen que fue importante la repoblación ordenada por Alfonso IX. De depender del poder eclesiástico, pasó a hacerlo del poder civil, concretamente de la casa de Ulloa, después de las luchas ya señaladas entre los reyes Enrique de Trastámara y Pedro I, pasando a depender nuevamente en el s. XVI del arzobispo, que tenía la potestad de nombrar alcaldes y jueces. El castillo fue destruido en las luchas irmandiñas, naciendo su primer núcleo urbano sobre sus ruinas. Esa zona sigue llamándose O Castelo.
La guía del Camino Francés en Galicia editada por la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo nos dice:

Do s. XIII consérvase a portada da igrexa románica de San Pedro, amecida a actual capela de San Roque, nas inmediacións da entrada do Camiño na vila. Ao seu carón érguese un dos cruceiros máis antigos de Galicia, obra gótica do s. XIV que, a través da figura do seu Cristo, inspirado no do Pórtico da Gloria da catedral compostelán, mostra a longa duración do estilo do Mestre Mateo na área de influencia do Camiño Francés.
Melide garda outros dous tesouros artísticos. No centro do núcleo histórico da vila, a carón da Praza do Convento, sobresae a igrexa de Sancti Spiritus (construída coas pedras do castelo), fundación franciscana de 1375, con sepulcros señoriais do século XV. Xa ás aforas da localidade, a carón do Camiño, resulta de visita imprescindible o excelente templo románico de Santa María de Melide de finais do s.XII con nave única e ábsida semicircular. Está decorado no exterior con profusión de canzorros e dúas portadas. No interior conseva a mesa do altar románico e uns fermosos frescos do s. XVI que representan o misterio da Trinidade como Trono de Graza.
A asistencia hospitalaria era outro capítulo importante na vida medieval de Melide. Na dotación do seu hospital, construído no 1375, sábese que se incluían 24 leitos, para seren ocupados cada un por dúas persoas. Na idade Media era común que as camas fosen compartidas por varias persoas. Tamén tiña Melide un lazareto, atendido polos monxes-cabaleiros da Orde de San Lázaro.
Actualmente é posible rastrexar o pasado e os costumes tradicionais de Melide e mais a súa comarca visitando o Museo Terra de Melide (etnografía, arqueoloxía, centro de estudos…). Está situado a carón da Casa do Concello, na praza principal da vila, no que foron os vestixios do vello hospital de peregrinos.” (en gallego original de fácil comprensión)

Un anterior gobierno pretendió dotar de un centro de interpretación a cada uno de los Caminos, así creó en Mondoñedo el del Camino Norte y en Lugo el del Camino Primitivo; para el Camino Francés adquirió una casa en Melide que, por lo que se ve, aún no se ha realizado el proyecto ya redactado del Centro de Interpretación.

-Siguiendo esta Guía ya conocemos la Historia de Melide, o por lo menos los acontecimientos más destacados –le dije a Mikel.
-Menos mal que lo fuiste leyendo al tiempo que lo íbamos viendo.
-Así gozamos los dos.
-Tú podías sacar unos euriños haciendo de guía… si tuvieses más pelo.
-Tienes razón, los guías y sobre todo las guías son todos un poco presumidos y hacen como los cantantes de las orquestas; a veces, alteran la voz; será para darse más a valer, o mejor, piensan que se dan más a valer. Yo ya poco puedo presumir, a no ser de los nietos, de los otros, pues tú eres demasiado carallán…aunque seas el más listo y el más hermoso de los caralláns…con permiso de un servidor.
- ¿Con permiso de qué…?
-Cuando estudiábamos en el instituto, y pasaban lista para saber si estábamos,
teníamos que contestar servidor.
-Ah! Quieres decir que yo soy el mejor carallán después de ti, o sea, tú eres el más grande carallán.

La conversación ya no daba más de sí. Cambié de tema...

-No te percatas de que en la Edad Media había más hospitales de peregrinos que ahora, incluso especializados, como lazaretos, albergues, hospitales de sangre, hospitales de…
-Como no puedes conmigo, cambias de tema. Siempre rematas así las discusiones; ahora se llaman debates.
-Tuve con tu tío Iñaki un buen adiestramiento. Se parece a ti, siempre encuentra un argumento para desmontar el mío.
-Me parece bien que me compares con el tío, lo paso bien con él, y no discuto con él como contigo.
-Ya, porque lo ves poco y sois parecidos.
-Ahora cambio yo. Decía la guía que en el hospital dormían dos en la misma cama. No sé por qué destaca eso, en tu casa Brais y yo dormimos juntos y a veces en un colchón en el suelo.
-Eso solo cuando nos juntamos todos en Navidad; en el último éramos quince. Necesitábamos un feixe (brazada) de camas; de todas maneras, vosotros fuisteis voluntarios al colchón, con sábanas y mantas, ¿o no?
-Ya no me acuerdo.
-No te acuerdas de lo que no te interesa…

Seguimos por una ruta hermosa, saltamos el arroyo de San Lázaro y vimos los restos de una capilla dedicada al santo. Pasamos Carballal y Ponte de Penas. Visión de Galicia con sus bosques, prados, matorrales, corredoiras (caminos desgastados por los carros) … Por ese bello contorno llegamos a Raido, después Parabispo, atravesamos el regato de Valverde, ya en el ayuntamiento de Arzúa, la Peroxa y entramos en la parroquia de Boente con su iglesia de Santiago. Tocaba sufrir para subir la cuesta que nos llevaría a las parroquias de Figueiroa y Castañeda donde, supuestamente, y según el Códice Calixtino, estarían los hornos de cal –mucho de él llevado en carretas por los peregrinos desde Triacastela- para la construcción de la catedral de Compostela; también se encuentra en esta parroquia el hórreo más grande del Camino, con veinte metros de longitud. Reguero de Ribeiral, más adelante, y por pistas llegamos al río Iso; atravesamos el puente medieval y topamos con el hospital de Ribadiso, establecimiento histórico que permaneció abierto en el Camino Francés. El edificio inmediato fue recuperado para albergue con un proyecto muy bien adaptado al hermoso contorno de una belleza y tranquilidad inigualable.

- ¿Qué te parece si pasamos la noche en este albergue?
-A mí me parece lo más bonito de todos los que vimos, junto con la Casa Grande de Lusío –dijo Mikel.

Arreglamos los asuntos de entrada, nos duchamos y decidimos darnos una tarde de descanso en aquel paraíso.
Salimos a comer y nos hicimos también con dos bocadillos para la cena, así no tendríamos que salir del albergue.
En el prado del albergue nos descalzamos y metimos los pies en el río, sentados en unas escaleras que descendían hasta el agua.

-Te veo algo triste, Mikel.
-Es que me impresionó aquel viejo que vimos sentado en el banco de piedra a la puerta de aquella casa, temblando y lleno de moscas.
-Sí, debía padecer la enfermedad de Parkinson. Alegra esa cara, que eso no quiere decir que estuviese mal atendido, parecía limpio. Había cerca de donde estaba sentado unas cuadras y hacía mucho calor. Las moscas, son las moscas y no tienen sensibilidad para con los seres débiles. ¿No sientes por aquí algún mosquito?... Esto que piensas me hace recordar un cuento de los hermanos Grim: “El abuelo y el nieto”. Jacob e Wilhelm Grim, escritores alemanes del s. XVIII, de los que se dice que son los padres de la filosofía alemana, que entre otros muchos trabajos recogieron cuentos que se transmitían por vía oral, tanto alemanes como franceses, y después de adaptarlos según su criterio fueron publicados y hoy son clásicos: Juan sin Miedo, Blancanieves, la Cenicienta, La Bella Durmiente. Seguro que tu madre te ha contado alguna vez estos cuentos.
El caso es que me enrollo, como siempre, y aún no te he contado lo que debía. ¡Ahí va!: “Había un pobre viejo que veía muy poco, estaba casi sordo y le temblaban las piernas; en la mesa apenas podía sostener la cuchara. Un día, su nuera y su hijo deciden meterlo en una habitación y llevarle allí la comida para no tener que aguantar aquel espectáculo (eso decían ellos). Y comenzaron a llevarle la comida al cuarto en un plato de barro. El viejo, al verse así, miraba con tristeza al plato dejado en la mesa, mas no hacía ningún comentario. Un día le cayó el plato y se rompió en mil pedazos; entonces su nuera y su hijo lo reprendieron hasta hacerlo llorar y bajar la cabeza.
Al otro día vieron al nieto, un niño coma Brais, recogiendo con sumo cuidado los trozos de barro del plato del abuelo.
Le preguntó su padre:
- ¿Qué haces?
-Estoy recogiendo los fragmentos del plato para pegarlos y guardarlos para daros de comer cando seáis viejos.
Los padres se miraron entre sí sin decir nada, después se echaron a llorar. Desde aquel día el abuelo volvió a comer con la familia y fue tratado con la debida cortesía.”

- ¡Qué cuento más triste! A ti eso no te ha de pasar nunca, tienes unos hijos y unos yernos que te quieren mucho, no te van a tratar de esa manera. Además, aquí estoy yo para cuidarte.

-Por supuesto. Es que muchas veces estos cuentos educan más que muchas clases en la escuela. Y muchas gracias por la oferta, ya sé que a ti se te va la fuerza por la boca, pero también sé que me quieres bien.

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