Porque no amor se vive
máis alá de todo…
Claudio R. Fer
Continuamos. Asfalto, pista entre el trigo, arroyos, y así, sin más
historia llegamos a Moratinos, típico
pueblo castellano: iglesia, con la advocación a Santo Tomás, casas de adobe, unas en pie y otras en ruina. Cerca
está San Nicolás del Real Camino,
nombre pomposo para un pueblo que
nació en el s. XII y tuvo hospital de peregrinos y también relación con la Orden del Temple.
Atravesamos el río Sequillo, que
por algo lleva ese nombre, y llegamos al final de la provincia de Palencia,
entramos en la de León, cruzamos el río Valderaduey
que atraviesa el municipio de Sahagún. Recuerdo el río como afluente del río
Duero y pienso que va a desembocar cerca de Zamora, con la imaginación y la
nostalgia: recuerdo las clases de geografía de aquel sabio, y buen hombre, D.
Antonio Fraguas en mi 2º curso de bachillerato…allá por los años cincuenta y
siete del pasado siglo… y con estas agradables imágenes de aquellos tristes
años de la dictadura llegamos a Sahagún.
Cruzamos el puente sobre las vías del tren y encontramos el albergue
municipal llamado de Peregrinos Cluny.
Dejamos la bicicleta, entramos y seguimos con la burocracia propia de cualquier
albergue; asignada la litera, ducha... Mikel va hacia el vestíbulo a fisgonear,
mientras tanto yo lavo la ropa y preparo las cosas para el día siguiente.
Telefoneo a la familia y voy en busca del niño para que hable con sus padres.
Es el demonio –pienso- ya ha ligado con una hermosa niña rubia con largas trenzas,
muy propias de otros tiempos. Algo mayor que Mikel, de mirada expresiva, ojos
azules como el cielo y sonrisa agradable; lleva un plumífero amarillo y unos pantalones vaqueros; debe de tener calor,
me percato de que está preparada para salir; me mira con aquellos ojos tan
bellos y se pone roja, como de pudor; toda ella da la impresión de debilidad e
indecisión.
-Mira, abuelo es Ilia, le estoy enseñando a jugar con las chapas… ya sabes
la serpiente y las chapas…
Me doy cuenta de que la niña tiene un problema de comunicación. Sonríe, esa
sonrisa es… tiene un problema de audición. Ignacio –pienso- estás perdiendo as mañas (las habilidades).
Miro a Mikel; cómo es posible que sepa el nombre de la niña tan
rápidamente si está sola. Este carallo
(elemento) es la hostia…o será que los niños conocen el idioma universal… por
eso movía tanto los brazos.
-Yo soy Ignacio, el abuelo de Mikel.
Se lo digo mirándole a los ojos lentamente y articulando perfectamente.
- o Ilia.
En ese momento se acerca una mujer de unos cincuenta años, de cabello negro
y melena corta, ojos oscuros con un ligero tic nervioso, fuerte de complexión,
ancha de caderas sin que denote gordura, alta, muy bien conservada; las pocas
arrugas la favorecen y ella lo sabe; da la sensación de ser un pelín coqueta. En un principio se diría
que no se parecen, pero en los ojos hay un aquel de tristeza que las delata; la
nariz es la misma, un poco afilada en la parte superior por encima de unos
labios gruesos y una dentadura perfecta, apreciada a través de una sonrisa
agradable.
-Tiene usted una hija muy hermosa.
-No es mi hija… es mi nieta –lo dijo con un cierto agradecimiento… como si
fuese un cumplido.
-No me tome por un atrevido, pero tengo que decirle que las dos son muy hermosas.
-Vamos a ver la villa – dijo, cambiando de tema, pero con un aquel de
rubor.
-Nosotros también queremos hacer lo mismo, si no estorbamos las podíamos
acompañar. Sin ningún compromiso, no queremos ser pesados. Es que estoy viendo
que los niños se entienden bien y que seguro que ellos lo prefieren.
-Muy bien. Así la niña irá más entretenida… (lo dijo como si quisiera
aclarar que lo hacía por la niña, y, como si me indicase, que guardara las formas.
Bien todo un ritual. La verdad era que lo hacía por Mikel).
-¿No lo conocen? Sahagún es como un oasis en el
Camino. Aunque que aquí hubo dominación romana, el nacimiento del actual Sahagún se data a partir del año 904, y hasta
el s. XIV tuvo su esplendor debido a su riqueza y actividad. Se repobló con
leoneses, castellanos, francos, moros y judíos. Durante la edad media será la
abadía del monasterio de San Benito la
que hará posible el desarrollo de la comarca. El poder abacial es absoluto, lo
que llevará a algunas luchas con el poder civil que fueron llamadas revoluciones burguesas de Sahagún. Aumenta
la población bajo la influencia del Camino: gascones, bretones, alemanes… Este despertar
económico y comercial lleva parejo el despertar cultural, hasta nacer lo que se
llamó la Universidad de Sahagún, con
enseñanza básica para los niños y superior para los adultos, llegando a
compararse con los estudios de Salamanca y Alcalá. La decadencia va a ir pareja
a la decadencia de la célebre abadía, que tiene que vender parte de sus
propiedades y posteriormente, por motivo de las guerras carlistas, provocará la
exclaustración que, junto con la desamortización, supondrá la pérdida de los bienes
patrimoniales unidos a los económicos, que serán irrecuperables.
-Vaya sermón que estoy soltando...
-Que va, a mi la historia me gusta mucho y los niños están entretenidos.
Saqué mi Códice Calixtino, y leí:
“Sahagún, rica en toda clase de bens, onde se
atopa o prado no que se conta que, para loanza do señor, floreceron as
relucentes lanzas chantadas dos guerreiros vencedores”
También nuestro amigo el peregrino Doménico
Laffi habla muy bien de Sahagún: “andamos pola cidade, pescudando na vila.
hai nela, entre outros, dous conventos especialmente ricos e fermosos: o de San
Benito e o dos Descalzos de San Francisco. fomos ao convento de San Benito a
ver o refectorio, que é tal, que non pode atoparse outro máis fermoso. ten un
teito todo de madeira labrada de xeito que, realmente, é soberbio e digno de
verse por todo o mundo. Estes frades déronnos de cear e tratáronnos con moito
agasallo.”
- Ya ves, yo soy, con mis notas, algo pedante.
-Que va, yo de eso no sabía nada.
Y hablando y hablando recorrimos las calles La Herrería y Antonio Nicolás. Arte mudéjar en las iglesias
de San Tirso y San Lorenzo y arte barroco en San Benito.
El día no da para mucho más, estamos cansados y tenemos que cenar.
-¿Qué tal si vamos a cenar? Los Rodríguez convidan a los …
-Fuensanta.
-Bonito apellido, pero aun no sé cuál es tu nombre.
-Perdona, me llamo Lola.
-En mis notas pone que, por aquí se pueden comer lentejas, judías y
garbanzos de la ribera del río Cea. En su época caracoles, ancas de rana y
lechón.
-¿Qué os parece este mesón?
-Creo que está bien –dice Lola.
El típico mesón castellano: puertas de madera con cuarterones, mesas y
sillas de robusta madera oscura.
-Lentejas -dice Ilia.
-Yo también –dice Mikel.
-Yo tomaré judías –pide Lola.
-Pues yo voy a atacar un lechón.
-¿Y para beber? –Pregunté.
-A Ilia le gusta el zumo de melocotón.
-A mi también. –dice Mikel.
-Yo agua, dice Lola.
El abuelo tiene que tomar vino, el agua le cae muy abajo –dice Mikel.
Lo que provocó una risotada contagiosa de Lola.
-¡Si lo dice el niño!
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