luns, 26 de outubro de 2015

XXVIII. Cabaleiros

  

Cantando, cantando, as penas vanse aliviando.

(Popular)


A partir de aquí caminamos hacia el horizonte, todo es horizonte, todo igual y llano; camino que recorrieron los romanos para fundar Astorga. Monotonía que nos lleva a avanzar más rápido que en otro tramo, el mismo paisaje con un patrimonio más pobre.

-Vamos a cantar, Mikel. Empezaremos por el Cuco, cuco, cuqueiro para hacer boca.


Después de cantada

-Te voy enseñar otra que también lleva la letra del poeta de Terra Cha, Manuel María, música de Mini y Mero; se titula O Carro.
Le hice escribir la primera estrofa de la canción, que por cierto nos llevó un buen rato:

Non canta na cha ninguén,
por iso, meu carro canta,
canta o seu eixo tan ben
que a señerdade me espanta.

Non hai canto tan fermoso:
fino coma un asubío,
anque é, ás vegadas, saudoso
faise no ar rechouchío.
Non canta…

O meu carro é cerna dura:
sábese carballo e freixo.
Que fermosa é a súa feitura!
Que lixeireza a do eixo!

As cousas vanse aledando
por onde o meu carro pasa.
Carrétame herba pro gando
Traime a colleita para casa
Non canta…

Le aclaré el significado de las palabras difíciles y sólo nos propusimos que aprendiera la primera estrofa.

-Mira Mikel, cuando yo era niño…
-Hace más de cien años.
-No tantos, pero sí, son muchos y es cierto que desde entonces cambiaron muchas cosas. Cuando era un niño iba a la aldea de mi padre, a Bretoña (él presumía de que había sido obispado, en tiempos del reinado suevo, después del dominio romano); allí, para comunicarse entre las diferentes aldeas y lugares había caminos sin asfaltar (corredoiras) que recorrían los carros tirados por una pareja de vacas, entonces no habían llegado los tractores a Galicia. Cuando lleguemos a casa te enseñaré un carro de aquella época; hacían un ruido característico al rozar el eje con el propio carro. Más o menos eran así –le dibujé un carro-, el ruido se mezclaba con el piar de los pájaros en medio de un silencio total. Silencio como el que estamos gozando ahora por este inmenso páramo. Recuerdos que me llevaron a la canción de O carro. Puede que sean batallitas del abuelo, pero de ellas siempre puedes obtener algo positivo cuando les expliques a tus hijos este viaje, y la existencia de cosas que parecen desaparecidas hace miles de años y que existían ayer (en vida de tu abuelo).

Se quedó mirando con la cara que pone entre pícara, maliciosa y astuta, y sonrió. Le pasé la mano por la cabeza y durante un espacio de tiempo no dijimos nada.

-Lee lo que pone ahí.
-Cañada…Real…Leonesa.
-Eso nos indica el lugar por el que pasan los rebaños de ovejas.
-¿Qué quieres decir, que las ovejas tienen una especie de carretera para andar?
-Algo así. Los pastores buscan pastos para sus rebaños, y hay más pastos en unos lugares que en otros, dependiendo de la época del año. Por aquí, señalé con la mano hacia el norte, van en verano, llegan hasta el concejo de Riaño, ayuntamiento que limita con Asturias (recuerda que en Asturias viven la tía Olaia, Juanjo, Sabela y Darío), y en el inverno se trasladan hasta el sur –vuelvo a señalar con la mano- y llegan a Extremadura y Andalucía; andan unos setecientos kilómetros, el doble de lo que llevamos andado en el Camino. A ese recorrido le llaman Cañada Real Leonesa u Occidental; se están recuperando y señalizando muchos de estos tramos. Esta labor que hacen los pastores se le llama trashumancia.
-Por eso tienen unos buenos perros que les ayudan a dirigir las ovejas en ese viaje.
-Sí. Es un trabajo duro y solitario.

Pasamos por Calzadilla de la Cueza.

-Lo de Calzadilla, debe de ser porque por aquí pasaba una calzada romana, y de Cueza por el río o arroyo que la cruza que tiene por nombre Cueza. Sería interesante poder visitar la Villa romana de la Tejada (reviso mis apuntes) con restos de su cimentación y sobre todo sus mosaicos, que los que somos de Lugo de esto sabemos algo. Pero no tenemos tiempo, quizás en otra ocasión.

“Restos del antiguo Hospital del Gran Caballero o de las Tiendas. De gran esplendor en su tiempo, por su monumentalidad”.

Curioso lo de las Tiendas.

Todo este recorrido monótono y sencillo, para nosotros más aún gracias a las bicis. Discurre sobre los ochocientos cincuenta metros de altitud. A los cinco kilómetros. entramos en Lédigos. Tiene una iglesia del s.  XI y, por supuesto, dedicada al Apóstol Santiago con tres imágenes diferentes: matamoros, peregrino y apóstol, resultado de donaciones que posteriormente aumentaron con edificios, prados, viñas…Es decir, que su riqueza pasaría a ser del Arzobispado de Compostela.

Continuamos pedaleando hacia Terradillos de los Templarios. En este lugar vigilaban, moraban y defendían a los peregrinos desde el Hospital de San Juan, hoy   desaparecido, los caballeros templarios. De ahí viene el nombre del pueblo.
Recordemos a los templarios, llamados también de La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo. Esta orden se mantuvo activa cerca de dos siglos. Fue fundada en el siglo XII, después de la Primera Cruzada por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payens.
Su propósito original era proteger a los peregrinos que iban a Jerusalén (ya se sabe, como todas las órdenes militares, respondían a la dicotomía: mitad monje, mitad soldado). Aprobada por la Iglesia, la Orden creció rápidamente en tamaño y poder. Iban vestidos con un manto blanco y una gran cruz roja en el pecho. Estaban muy bien preparados para la guerra. Crearon una excelente estructura económica, moderna y compleja en su concepción, con bancos propios, no habituales en su época. Edificaron muchas fortificaciones –lo vamos a ver en el castillo de Ponferrada- en todo el Mediterráneo y en Tierra Santa. En España ayudaron, sobre todo en Castilla, a la repoblación de las zonas cristianas conquistadas a los musulmanes.
Su declive comienza al perderse Tierra Santa, junto con el gran poder que tienen, poder económico y militar, que les crea enemigos importantes, como el rey francés Felipe IV (endeudado con los propios templarios), que convence al papa Clemente V para que disuelva la Orden, basando sus argumentos en mentiras arrancadas a los caballeros en inhumanos tormentos, acusados por rumores de la secreta ceremonia de iniciación (brujería, esoterismo…)  que lleva a que muchos de ellos murieran quemados en la hoguera. El último Gran Maestre de la Orden fue Jacques de Molay, que da nombre al albergue de la localidad.
Todo esto ha dado lugar a la creación de un mito, que llega hasta nuestros días y que produjo una ingente literatura alrededor de la Orden de los Templarios.
Los conceptos de cruzadas, órdenes militares y caballeros templarios, se lo expliqué a Mikel desde una perspectiva romántica, sencilla y didáctica (uno sigue manteniendo su deformación profesional).

-Me ha gustado todo lo que me has contado, abuelo; pero siempre es lo mismo: religión y guerra.
- Has de tenerlo en cuenta. Las grandes ideas no deben defenderse a la fuerza, deben ser defendidas con la razón y sobre todo con el diálogo. Hablar, hablar y convencer. Piensa en tu comportamiento en las porfías con Brais, a veces también utilizáis una especie de guerra sin armas, ¿no es cierto?
-Hombre, tanto como armas…
-Ya sabes a que me refiero.

Todo esto lo comentábamos en un descanso, comiendo algo de jamón cocido con queso (tenemos que escapar de la comida que nos dé mucha sed) y una manzana; en esta ocasión acompañé al niño con un trago de agua.

-¿No estarás enfermo, abuelo? Mira que beber agua no es bueno, no decías que entraba moi abaixo (caía muy abajo)
-Tengo sed, y para la sed, es mejor el agua que el vino; claro que sin pasarse…

Este niño mío, se fija en todo…

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