Cantando, cantando, as penas vanse aliviando.
(Popular)
A partir de aquí caminamos hacia el horizonte, todo es horizonte, todo
igual y llano; camino que recorrieron los romanos para fundar Astorga.
Monotonía que nos lleva a avanzar más rápido que en otro tramo, el mismo paisaje
con un patrimonio más pobre.
-Vamos a cantar, Mikel. Empezaremos por el Cuco, cuco, cuqueiro para hacer
boca.
Después de cantada
-Te voy enseñar otra que también lleva la letra del poeta de Terra Cha, Manuel María, música de
Mini y Mero; se titula O Carro.
Le hice escribir la primera estrofa de la canción, que por cierto nos llevó
un buen rato:
Non canta na cha ninguén,
por iso, meu carro canta,
canta o seu eixo tan ben
que a señerdade me espanta.
Non hai canto tan fermoso:
fino coma un asubío,
anque é, ás vegadas, saudoso
faise no ar rechouchío.
Non canta…
O meu carro é cerna dura:
sábese carballo e freixo.
Que fermosa é a súa feitura!
Que lixeireza a do eixo!
As cousas vanse aledando
por onde o meu carro pasa.
Carrétame herba pro gando
Traime a colleita para casa
Non canta…
Le aclaré el significado de las palabras difíciles y sólo nos propusimos
que aprendiera la primera estrofa.
-Mira Mikel, cuando yo era niño…
-Hace más de cien años.
-No tantos, pero sí, son muchos y es cierto que desde entonces cambiaron
muchas cosas. Cuando era un niño iba a la aldea de mi padre, a Bretoña (él
presumía de que había sido obispado, en tiempos del reinado suevo, después del
dominio romano); allí, para comunicarse entre las diferentes aldeas y lugares
había caminos sin asfaltar (corredoiras)
que recorrían los carros tirados por una pareja de vacas, entonces no habían
llegado los tractores a Galicia. Cuando lleguemos a casa te enseñaré un carro
de aquella época; hacían un ruido característico al rozar el eje con el propio
carro. Más o menos eran así –le dibujé un carro-, el ruido se mezclaba con el
piar de los pájaros en medio de un silencio total. Silencio como el que estamos
gozando ahora por este inmenso páramo. Recuerdos que me llevaron a la canción
de O carro. Puede que sean batallitas
del abuelo, pero de ellas siempre puedes obtener algo positivo cuando les
expliques a tus hijos este viaje, y la existencia de cosas que parecen
desaparecidas hace miles de años y que existían ayer (en vida de tu abuelo).
Se quedó mirando con la cara que pone entre
pícara, maliciosa y astuta, y sonrió. Le pasé la mano por la cabeza y durante
un espacio de tiempo no dijimos nada.
-Lee lo que pone ahí.
-Cañada…Real…Leonesa.
-Eso nos indica el lugar por el que pasan los rebaños de ovejas.
-¿Qué quieres decir, que las ovejas tienen una especie de carretera para
andar?
-Por eso tienen unos buenos perros que les ayudan a dirigir las ovejas en
ese viaje.
-Sí. Es un trabajo duro y solitario.
Pasamos por Calzadilla de la Cueza.
-Lo de Calzadilla, debe de ser
porque por aquí pasaba una calzada romana, y de Cueza por el río o arroyo que la cruza que tiene por nombre Cueza. Sería interesante poder visitar la
Villa romana de la Tejada (reviso mis apuntes) con restos de su
cimentación y sobre todo sus mosaicos, que los que somos de Lugo de esto
sabemos algo. Pero no tenemos tiempo, quizás en otra ocasión.
“Restos del antiguo Hospital del Gran
Caballero o de las Tiendas. De gran esplendor en su tiempo, por su
monumentalidad”.
Curioso lo de las Tiendas.
Todo este recorrido monótono y sencillo, para nosotros más aún gracias a las
bicis. Discurre sobre los ochocientos cincuenta
metros de altitud. A los cinco kilómetros. entramos en Lédigos. Tiene una iglesia del
s. XI y, por supuesto, dedicada al Apóstol
Santiago con tres imágenes diferentes: matamoros, peregrino y apóstol, resultado
de donaciones que posteriormente aumentaron con edificios, prados, viñas…Es
decir, que su riqueza pasaría a ser del Arzobispado de Compostela.
Continuamos pedaleando hacia Terradillos
de los Templarios. En este lugar
vigilaban, moraban y defendían a los peregrinos desde el Hospital de San Juan, hoy
desaparecido,
los caballeros templarios. De ahí viene el nombre del pueblo.
Recordemos a los templarios, llamados también de La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo. Esta orden se mantuvo
activa cerca de dos siglos. Fue fundada en el siglo XII, después de la Primera
Cruzada por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payens.
Su propósito original era proteger a los peregrinos que iban a Jerusalén
(ya se sabe, como todas las órdenes militares, respondían a la dicotomía: mitad
monje, mitad soldado). Aprobada por la Iglesia, la Orden creció rápidamente en
tamaño y poder. Iban vestidos con un manto blanco y una gran cruz roja en el pecho.
Estaban muy bien preparados para la guerra. Crearon una excelente estructura
económica, moderna y compleja en su concepción, con bancos propios, no habituales
en su época. Edificaron muchas fortificaciones –lo vamos a ver en el castillo
de Ponferrada- en todo el Mediterráneo y en Tierra Santa. En España ayudaron,
sobre todo en Castilla, a la repoblación de las zonas cristianas conquistadas a
los musulmanes.
Su declive comienza al perderse Tierra Santa, junto con el gran poder que tienen,
poder económico y militar, que les crea enemigos importantes, como el rey
francés Felipe IV (endeudado con los propios templarios), que convence al papa
Clemente V para que disuelva la Orden, basando sus argumentos en mentiras
arrancadas a los caballeros en inhumanos tormentos, acusados por rumores de la
secreta ceremonia de iniciación (brujería, esoterismo…) que lleva a que muchos de ellos murieran quemados
en la hoguera. El último Gran Maestre de la Orden fue Jacques de Molay, que da nombre al albergue de la localidad.
Todo esto ha dado lugar a la creación de un mito, que llega hasta nuestros días y que produjo una ingente literatura
alrededor de la Orden de los Templarios.
Los conceptos de cruzadas, órdenes
militares y caballeros templarios,
se lo expliqué a Mikel desde una perspectiva romántica, sencilla y didáctica
(uno sigue manteniendo su deformación
profesional).
-Me ha gustado todo lo que me has contado, abuelo; pero siempre es lo mismo:
religión y guerra.
- Has de tenerlo en cuenta. Las grandes ideas no deben defenderse a la fuerza,
deben ser defendidas con la razón y sobre todo con el diálogo. Hablar, hablar y
convencer. Piensa en tu comportamiento en las porfías con Brais, a veces también
utilizáis una especie de guerra sin armas, ¿no es cierto?
-Hombre, tanto como armas…
-Ya sabes a que me refiero.
Todo esto lo comentábamos en un descanso, comiendo algo de jamón cocido con
queso (tenemos que escapar de la comida que nos dé mucha sed) y una manzana; en
esta ocasión acompañé al niño con un trago de agua.
-¿No estarás enfermo, abuelo? Mira que beber agua no es bueno, no decías
que entraba moi abaixo (caía muy abajo)
-Tengo sed, y para la sed, es mejor el agua que el vino; claro que sin
pasarse…
Este niño mío, se fija en todo…
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