luns, 16 de novembro de 2015

XXXII. A Gorra



Todo remata: o cantar da chuvia, o aire verde segado,
dende o abrigo de mil cerros ondulados
mil ecos que no triángulo da tarde anuncian con retraso

Jacobo Sánchez Quintela


Seguimos hablando, sobre todo, de la vida de Lola: su matrimonio por conseguir una seguridad económica, su verdadero enamoramiento de un maestro veinteañero, con mucha pasión por medio, y posteriormente la separación por imposición del sentido común; ayudó el final del curso, las vacaciones y su nombramiento para enseñar en otro pueblo. También influyó, muy mucho, que era la madre de un niño de catorce años; ¡Qué difícil fue para ella! y ¡qué decepcionante fue para él! El joven maestro había hecho planes para huir juntos, no se sabe a dónde, a la manera de los grandes amantes históricos o novelados...


-Mi primer gran sufrimiento… y mi última pena por amor…

Bajó los ojos. Me dio la sensación de que aparecían unas lágrimas que intentó disimular mirando hacia otro lado.
Mientras tanto los niños jugaban al escondite en la calle. O eso es lo que dijeron.

Y, de repente, me fijo en la cara de sorpresa que muestra Lola…

Aparecieron los niños…acompañados de dos guardias municipales.

- ¿Son ustedes los padres de estos niños?
-Somos sus abuelos –dije yo.
-Pues ya pueden cuidarlos, no se les puede permitir que estén pidiendo en la calle, porque así nos obligan a enviarlos a los servicios sociales. Queremos pensar que fue por jugar a lo que no deben.
-Perdonen las molestias, entiéndanlo como una chiquillada, propia de la edad. Nosotros haremos que comprendan que eso no se puede hacer, y por supuesto que no lo van a repetir.
Los guardias se fueron, después de pedirles disculpas de mil maneras.
Acto seguido, Lola se puso a reñir a Ilia utilizando el lenguaje de signos.

-Tranquilízate, seguro que o argalleiro (el armadanzas) de todo esto fue Mikel. Vamos a ver. ¿Explícanos qué pasó? –dije mirando fijamente a Mikel.
-Es que…que…me puse a cantar, en gallego, castellano y holandés, en aquella esquina, e Iria pasaba mi gorra a los espectadores. Bien… fui yo el que pensó todo.
Silencio.
Me miró, con cara de cordero degollado; sabía muy bien que estaba actuando, ¡menudo elemento! A Lola la estaba engañando; me pellizcó la mano y no pudo contener una sonrisa.

-Conseguimos once euros, aún no los hemos repartido.

Recordé aquel proverbio inglés que dice: “Las personas que no cometen nunca una tontería nunca harán nada interesante”.

-Anda, anda. Vamos para casa y no te separes de mí en ningún momento.

Los niños iban delante de nosotros.
-No sé yo si Mikel será un buen ejemplo para tu nieta.
-Anda calla, que es un pícaro (bien diferente del Lazarillo, pero muy pillo) y muy agarimoso (cariñoso). Ilia se va a acordar de él mientras viva y yo también…Y también de su abuelo… (lo susurró).
-Pues yo no sé, no sé. Sois las dos unas embelesadoras.
Lola se ruborizó…

Y ya no hablamos más hasta llegar a casa.

-Venga sentaos mientras preparo algo rápido para cenar. Ilia, pon los zumos y trae la botella de vino del aparador (alzando la voz y mirándome) que como dijo Gustav Mahler:” Un vaso de vino en el momento oportuno, vale más que todas las riquezas de la tierra”.
-Hombre, no sabía yo que por eso le gustaba el vino al abuelo. ¡¡¡Ave María Purísima!!!
-Anda, anda que ya hablas como la abuela de Antón.

La mesa ya estaba preparada: cecina, chorizo de León y un botillo del Bierzo (que no sé cuándo había preparado), jamón y queso de cabra. Todo muy digestivo para la cena…menos mal que tenía un buen vino del año, de Cacabelos.
Unos descafeinados, unas gotas de aguardiente…

-Abuelo tenemos que cantar. ¿Por qué no les escribes O sacristán de Coimbra?
-Bien, mientras yo voy escribiendo, tú la puedes ir cantando…

Y me puse a escribir para que la pudiesen cantar. La versión, de esta cantiga tradicional, es la recogida por Pilocha.

O sacristán de Coimbra

O sacristán de Coimbra
facía dez mil diabluras,
(bis)
mollaba o pan en aceite
deixaba o santo a escuras.
(bis)

E bate fado e bate ben
ti es a causa do meu desdén.
(bis)

O mar tamén ten amores
o mar tamén ten mulleres,
(bis)
stá casado coa area
dálle bicos cantos quere.
(bis)

E bate fado…

Eu quixera ser merliño
e ter o pico encarnado,
(bis)
para facer o meu niño
no teu cabelo dourado.
(bis)

E bate fado…

Miña nai xa non me deixa
levar o leite a Coimbra,
(bis)
porque dicen os rapaces
que leiteiriña máis linda.
(bis)

E bate fado…


El ambiente era muy festivo…Mas tocaba el día a su fin.

Acostamos a los niños en una habitación impoluta; quedaron dormidos casi al momento. Había sido mucho troulear (jugar) de dios.

Yo le iba a preguntar dónde me acostaba, cuando me dio la mano y me llevó por el corredor a su lado…

Nos levantamos más tarde que nunca, desde que salimos de Roncesvalles. Eran las nueve cuarenta y cinco y los niños no daban señales de vida. Me duché, me afeité y fui a despertarlos. Mientras tanto Lola preparaba el desayuno: zumo de naranja, biscocho y rosquillas de San Froilán; Todo regado con un humeante café con leche.

-Venga preparaos pronto que aún tenemos mucho que ver. Ilia, utiliza el baño de abajo.

Los niños desaparecieron, yo me levanté para preparar la ropa lavada.

-No pienses mal de mí –me dijo Lola. Yo lo pasé muy bien, sí, muy bien; lo necesitaba y me lo merecía. Hacía muchos, muchos años que no…bien, entiendes lo que quiero decir.
-No puedo pensar nada mal de ti. Somos mayores. Me alegro, no hay más que hablar. Yo tampoco lo he de olvidar.

Los niños iban delante, jugando, corriendo y esperando por nosotros antes de cruzar las diferentes calles. Callados, llegamos delante de la Catedral de León. Entonces comenzó a hablar Lola:

-Mirad, esta catedral, como veis, es un templo de estilo gótico y está dedicado a Santa María. Fue construido en tiempos de Alfonso X El Sabio (1205), sobre otra antigua iglesia románica. Tiene una planta similar a la Catedral de Reims.

-Se parece a la Catedral de Burgos- dijo Mikel. Además, yo sé por qué es gótica (miraba a Ilia, iba a presumir) porque los arcos son así- imitó un arco con las manos- y porque entra mucha luz al ser la bóveda muy alta y las ventanas muy grandes.
-Y tú, ¿cómo sabes todo eso? -le dijo Lola.
-Me lo contó el abuelo cuando comenzamos el Camino.
-Vaya niño más listo. Eso no lo sabe mucha gente.

A Mikel, se le llenó el pecho de aire; parecía un gallo de pelea.

-Las torres están separadas de la nave central por arbotantes (al tiempo que describía un arco con la mano en el espacio). Tiene, como veis, tres naves. La fachada que estamos viendo es de triple portada, rosetón arriba y dos torres: la de las campanas y la del reloj.
Y ahora vamos a entrar.
Como podéis apreciar, mirando hacia arriba, se ven las bóvedas de crucería, esos tirantes que apoyan en las columnas. En la catedral trabajaron varios arquitectos.
Se terminó de construir el principal edificio en el siglo XIV junto con el claustro y la torre norte.
Tiene 1800 m2. de vidrieras, incluidos tres grandes rosetones y vidrieras en la parte baja y en el triforio.

-Mira Ilia –le dijo Mikel agarrándola por el brazo y mirándola de frente- el triforio es aquel piso de las naves laterales. Me lo dijo el abuelo. Y no es para que viesen las mujeres lo que se hacía abajo, ni para que durmiesen los peregrinos; era para realzar la belleza la catedral y en algunos casos para seguridad de las naves.

Mientras lo decía el niño, yo recordaba a mi buen amigo y mejor persona, recientemente fallecido, D. Jaime Delgado. Él me había enseñado lo que ahora comentaba Mikel.

-Eso no lo sabía yo –dijo Lola. ¿Es cierto? –me preguntó, mirándome.
-Eso decía un cura sabio y amigo nuestro: Don Jaime Delgado.
- ¡Vaya, vaya, la de cosas que sabe este niño!

Mikel se ruborizó…

-Todo eso –continuó Lola- le da una gran majestuosidad a todo el interior.

En silencio recorremos toda la planta, parándonos en lo que a cada uno más le satisface. Por supuesto que nuestros intereses y el de los niños son distintos. De todos modos, después de la explicación de Lola, estuvimos deambulando –nunca mejor dicho, por el deambulatorio, entre otros lugares- más de una hora dentro de la catedral.

Salimos, le echamos una mirada a todo el templo y continuamos por el camino que nos mostraban nuestras guías: Rúa Ancha, derecha, rúa do Cid. Y llegamos a la Real Colegiata de S. Isidoro.

A Real Basílica de San Isidoro é unha xoia do románico: igrexa, Panteón e museo. A igrexa actual construíuse despois do Panteón, no lugar onde había unha igrexa mozárabe (sec.XI e XII).

Hicimos una visita menos completa que la de la Catedral y, por supuesto, no entramos en el museo.

-Por hoy ya está bien de cultura, dejamos para la vuelta el monasterio de San Marcos y la Casa de los Botines. Ahora vamos a tomar algo en el Barrio Húmedo y os invito a comer en un mesón que queda aquí cerca.

Los niños iban, como siempre, delante jugando hasta el final de la calle, daban la vuelta y esperaban a que llegáramos para cruzar. Y a repetir la historia hasta llegar a la zona de los vinos. Tapa de morcilla a la plancha, que los niños rechazaron y se conformaron con patatas fritas de sobre.

-Podéis jugar fuera –dije, señalando la puerta-que por aquí no pasan coches, pero sin salir de la plaza y sin hacer ninguna falcatruada (travesura), ¡eh! Mikel.

El niño me miró, asintiendo.

-León es, como sabes, una de las grandes ciudades del Camino –dijo Lola. Tiene en la actualidad sobre ciento treinta y cuatro mil habitantes. ¡Ah! Cuando construyeron la catedral creo que tenía cinco mil, debían de caber todos dentro.

Siendo campamento militar romano (como Lugo), de la Legio VIII Gemina a partir del año 74; se fue despoblando posteriormente por la invasión musulmana. Su desenvolvimiento surge al ser una capital importante de la Reconquista, aquí nacieron las primeras Cortes de la Historia Europea en 1188 con Alfonso IX. Se estanca en su desenvolvimiento en la Edad Moderna y resurge en el siglo XX como nudo de comunicación; se industrializa con el carbón y el ferrocarril y le va ayudar el Camino de Santiago.

-Sobre la Historia de León podríamos hablar largo y tendido. Se cuentan cosas que no son ciertas y se callan muchas de nuestra Historia de Galicia. Mas no es lugar ni es momento…Está bien buena la morcilla.
Entonces, si no te estorban, dejaremos las bicis en tu casa. Las recogeremos en el verano cuando a Mikel le den las vacaciones para seguir el Camino.
Ahora que estamos solos te tengo que agradecer la deferencia que tuviste con nosotros. Yo, y Mikel también, disfrutamos de vuestra compañía, no lo olvidaremos nunca.
-Para mí, y para Ilia, fue como encontrar un oasis en el desierto. Como sabes, tenemos familia, pero estos dos días fueron algo muy especial. No llego a entender como en tan poco tiempo habéis llegado a ser algo tan importante para nosotros; pasan años y no conseguimos confiar en nadie y en pocas horas nos robáis el corazón... Lo de guardar las bicis no es trabajo alguno, además así sabemos que nos volveremos a ver…
Nos estamos poniendo algo sentimentales, es el momento de ir a comer.

Salimos del bar y, después de avisar a los niños, seguimos por las calles por las que nos llevaba Lola.

-Aquí, como en Lugo, gozamos de las fiestas de San Froilán desde la Edad Moderna.

En ese momento pasamos cerca de un perro que se encontraba haciendo sus necesidades; el dueño esperaba con la bolsa en la mano, expectante. Debió de ser por eso que nos comentó:

-Durante la Semana Santa, hay unos actos conocidos como el Entierro del Genarín, conocido peliqueiro atropellado por el primer camión de la basura de la ciudad, mientras hacía sus necesidades en la base del tercer cubo de la muralla.
-Curiosa festividad, recordar a los ciudadanos anónimos debería ser obligatorio en nuestros pueblos, ya está bien de recordar solo a los famosos, en muchos casos, con una biografía distorsionada por el tiempo y por determinados intereses.
Por cierto, la arquitectura de la muralla romana es idéntica a la de Lugo, aunque los materiales sean diferentes. Es sabido que los romanos se servían de los materiales de la zona, aquí cantos rodados, en Lugo piedra pizarra, en Roma prefabricados de arcilla, en nuestros lugares cantería. Quedan pocos cubos, se supone que debido a la necesidad de agrandar la ciudad a causa del desarrollo económico e industrial que obligó a prescindir de tramos importantes de la muralla. Suerte¿? que tuvimos en Lugo, que, debido a la precariedad económica y a la falta de un desarrollo industrial en el s. XIX y principios del XX, fuimos capaces de preservar la muralla por la fuerza de la miseria, pues incluso para derribarla (intentos hubo) se precisaban recursos económicos que no teníamos -este comentario tan frívolo no creo que les hiciese mucha gracia a mis antepasados; de todos modos no hay mal que por bien no venga y es cierto que hoy nos sentimos muy orgullosos de nuestra muralla y de que en el año 2000 fuese declarada Patrimonio de la Humanidad.

Y con esta parola, nos encontramos delante del mesón que, como no podía ser menos, estaba decorado con estilo castellano, tanto la fachada como el interior.
El comedor, muy concurrido. Lola habló con un camarero que nos acompañó a una buena mesa cerca de una ventana, se supone que la había reservado con anterioridad. Por suerte no había TV. Le dejamos hacer y para nada intervenimos en el menú:

“Sopa de trucha y cocido maragato. De postre, lazos de S. Guillermo de Cistierna y helados, para los niños. Regado todo con abundoso vino de la Cooperativa del Bierzo (non había que montar en la bici), zumos para los niños. Café con gotas de aguardiente –más fuerte que el nuestro- y otros cafés…”

Ilia e Mikel a su rollo: habla, habla…gesticula, ríe… Estaban contentos.

Pero teníamos que irnos, el tren no iba a esperar por nosotros.

Nos acercamos a la estación. Ya había llegado.
Más besos de despedida...

Subimos, nos acomodamos en el departamento. El tren se echa a andar con ese movimiento cansino con el que inicia la marcha; y nosotros gesticulando con las manos hasta que fueron desapareciendo de nuestra vista las dos mujeres… y también la estación.

Y así seguimos durante un tempo en silencio, cada uno con sus pensamientos.

- ¿Oye, Mikel…Ahora ya tienes tres novias?
-Lo dices por Ilia?

Asentí con la cabeza.

-No abuelo, no. Ilia y yo somos hermanos de sangre.

Abrí los ojos, y me quedé con cara de necio…

-Sí, sí, hermanos de sangre. ¡Mira!

Me enseñó el brazo con una pequeña herida. Entendí. En algún lugar habían visto o habían leído que juntando la sangre de las dos pequeñas heridas causadas por ellos mismos se llegaba a sellar esa hermandad.

-Y esta vez no fue cosa mía. Fue Ilia quien me lo explicó y ella me lo propuso.
-Pues tendrás que explicarle a tu madre que tiene una nueva hija. Con las ganas que tiene ella de tener una niña…
- ¡Ala, outra vaca no millo! (exclamación “otra vaca en el maíz”), Vaya carallada (vaya tontería). Le explicaré que conocí a Ilia, le contaré como era y lo bien que me lo pasé con ella, y ya está. Lo de la hermandad ni caso, y espero que tú tampoco digas nada. Además, yo también tengo que contar…

-Que castrón!, siempre tenía la última palabra –pensé.
-Dejé escritas dos adivinanzas para resolver; de paso también valen para Brais e Sabine. ¿Las sabrás tú?:

“Que é algo e nada á vez?”

-Y otra:

Unha caixa pequeniña,
branquiña coma o cal,
todos sábena abrir

e ninguén a sabe pechar.

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