Todo remata: o cantar da chuvia,
o aire verde segado,
dende o abrigo de mil cerros
ondulados
mil ecos que no triángulo da
tarde anuncian con retraso
Jacobo Sánchez Quintela
Seguimos hablando, sobre todo, de la vida de Lola: su matrimonio por
conseguir una seguridad económica, su verdadero enamoramiento de un maestro
veinteañero, con mucha pasión por medio, y posteriormente la separación por
imposición del sentido común; ayudó el final del curso, las vacaciones y su
nombramiento para enseñar en otro pueblo. También influyó, muy mucho, que era la madre de un niño de catorce años; ¡Qué
difícil fue para ella! y ¡qué decepcionante fue para él! El joven maestro había
hecho planes para huir juntos, no se sabe a dónde, a la manera de los grandes
amantes históricos o novelados...
-Mi primer gran sufrimiento… y mi última pena por amor…
Bajó los ojos. Me dio la sensación de que aparecían unas lágrimas que
intentó disimular mirando hacia otro lado.
Mientras tanto los niños jugaban al escondite en la calle. O eso es lo que
dijeron.
Y, de repente, me fijo en la cara de sorpresa que muestra Lola…
Aparecieron los niños…acompañados de dos guardias municipales.
- ¿Son ustedes los padres de estos niños?
-Somos sus abuelos –dije yo.
-Pues ya pueden cuidarlos, no se les puede permitir que estén pidiendo en
la calle, porque así nos obligan a enviarlos a los servicios sociales. Queremos
pensar que fue por jugar a lo que no deben.
-Perdonen las molestias, entiéndanlo como una chiquillada, propia de la
edad. Nosotros haremos que comprendan que eso no se puede hacer, y por supuesto
que no lo van a repetir.
Los guardias se fueron, después de pedirles disculpas de mil maneras.
Acto seguido, Lola se puso a reñir a Ilia utilizando el lenguaje de signos.
-Tranquilízate, seguro que o argalleiro (el armadanzas) de todo esto
fue Mikel. Vamos a ver. ¿Explícanos qué pasó? –dije mirando fijamente a Mikel.
-Es que…que…me puse a cantar, en gallego, castellano y holandés, en aquella
esquina, e Iria pasaba mi gorra a los espectadores. Bien… fui yo el que pensó
todo.
Silencio.
Me miró, con cara de cordero degollado; sabía muy bien que estaba actuando, ¡menudo elemento! A Lola la estaba
engañando; me pellizcó la mano y no pudo contener una sonrisa.
-Conseguimos once euros, aún no los hemos repartido.
Recordé aquel proverbio inglés que dice: “Las personas que no cometen nunca una tontería nunca harán nada
interesante”.
-Anda, anda. Vamos para casa y no te separes de mí en ningún momento.
Los niños iban delante de nosotros.
-No sé yo si Mikel será un buen ejemplo para tu nieta.
-Anda calla, que es un pícaro (bien diferente del Lazarillo, pero muy
pillo) y muy agarimoso (cariñoso).
Ilia se va a acordar de él mientras viva y yo también…Y también de su abuelo…
(lo susurró).
-Pues yo no sé, no sé. Sois las dos unas embelesadoras.
Lola se ruborizó…
Y ya no hablamos más hasta llegar a casa.
-Venga sentaos mientras preparo algo rápido para cenar. Ilia, pon los zumos
y trae la botella de vino del aparador (alzando la voz y mirándome) que como
dijo Gustav Mahler:” Un vaso de vino en
el momento oportuno, vale más que todas las riquezas de la tierra”.
-Hombre, no sabía yo que por eso le gustaba el vino al abuelo. ¡¡¡Ave María
Purísima!!!
-Anda, anda que ya hablas como la abuela de Antón.
La mesa ya estaba preparada: cecina, chorizo de León y un botillo del Bierzo (que no sé cuándo había
preparado), jamón y queso de cabra. Todo muy digestivo para la cena…menos mal
que tenía un buen vino del año, de Cacabelos.
Unos descafeinados,
unas gotas de aguardiente…
-Abuelo tenemos que cantar. ¿Por qué no les
escribes O sacristán de Coimbra?
-Bien, mientras yo voy escribiendo, tú la puedes
ir cantando…
Y me puse a escribir para que la pudiesen cantar.
La versión, de esta cantiga tradicional,
es la recogida por Pilocha.
O sacristán de Coimbra
O
sacristán de Coimbra
facía dez
mil diabluras,
(bis)
mollaba o
pan en aceite
deixaba o
santo a escuras.
(bis)
E bate fado e bate ben
ti es a causa do meu desdén.
(bis)
O mar
tamén ten amores
o mar
tamén ten mulleres,
(bis)
stá
casado coa area
dálle
bicos cantos quere.
(bis)
E bate fado…
Eu
quixera ser merliño
e ter o
pico encarnado,
(bis)
para
facer o meu niño
no teu
cabelo dourado.
(bis)
E bate fado…
Miña nai
xa non me deixa
levar o leite
a Coimbra,
(bis)
porque
dicen os rapaces
que
leiteiriña máis linda.
(bis)
E bate fado…
El ambiente era muy festivo…Mas tocaba el día a su
fin.
Acostamos a los niños en una habitación impoluta;
quedaron dormidos casi al momento. Había sido mucho troulear (jugar) de dios.
Yo le iba a preguntar dónde me acostaba, cuando me
dio la mano y me llevó por el corredor a su lado…
Nos levantamos más tarde que nunca, desde que salimos
de Roncesvalles. Eran las nueve cuarenta y cinco y los niños no daban señales
de vida. Me duché, me afeité y fui a despertarlos. Mientras tanto Lola
preparaba el desayuno: zumo de naranja, biscocho y rosquillas de San Froilán;
Todo regado con un humeante café con leche.
-Venga preparaos pronto que aún tenemos mucho que
ver. Ilia, utiliza el baño de abajo.
Los niños desaparecieron, yo me levanté para
preparar la ropa lavada.
-No pienses mal de mí –me dijo Lola. Yo lo pasé
muy bien, sí, muy bien; lo necesitaba y me lo merecía. Hacía muchos, muchos
años que no…bien, entiendes lo que quiero decir.
-No puedo pensar nada mal de ti. Somos mayores. Me
alegro, no hay más que hablar. Yo tampoco lo he de olvidar.
Los niños iban delante, jugando, corriendo y
esperando por nosotros antes de cruzar las diferentes calles. Callados, llegamos
delante de la Catedral de León. Entonces comenzó a hablar Lola:
-Mirad, esta catedral, como veis, es un templo de
estilo gótico y está dedicado a Santa María. Fue construido en tiempos de
Alfonso X El Sabio (1205), sobre otra antigua iglesia románica. Tiene una planta
similar a la Catedral de Reims.
-Se parece a la Catedral de Burgos- dijo Mikel. Además, yo sé por qué es
gótica (miraba a Ilia, iba a presumir) porque los arcos son así- imitó un arco
con las manos- y porque entra mucha luz al ser la bóveda muy alta y las
ventanas muy grandes.
-Y tú, ¿cómo sabes todo eso? -le dijo Lola.
-Me lo contó el abuelo cuando comenzamos el Camino.
-Vaya niño más listo. Eso no lo sabe mucha gente.
A Mikel, se le llenó el pecho de aire; parecía un gallo de pelea.
-Las torres están separadas de la nave central por arbotantes (al tiempo
que describía un arco con la mano en el espacio). Tiene, como veis, tres naves.
La fachada que estamos viendo es de triple portada, rosetón arriba y dos
torres: la de las campanas y la del reloj.
Y ahora vamos a entrar.
Como podéis apreciar, mirando hacia arriba, se ven las bóvedas de crucería,
esos tirantes que apoyan en las columnas. En la catedral trabajaron varios
arquitectos.
Se terminó de construir el principal edificio en el siglo XIV junto con el
claustro y la torre norte.
Tiene 1800 m2 .
de vidrieras, incluidos tres grandes rosetones y vidrieras en la parte baja y
en el triforio.
-Mira Ilia –le dijo Mikel agarrándola por el brazo y mirándola de frente-
el triforio es aquel piso de las naves laterales. Me lo dijo el abuelo. Y no es
para que viesen las mujeres lo que se hacía abajo, ni para que durmiesen los
peregrinos; era para realzar la belleza la catedral y en algunos casos para
seguridad de las naves.
Mientras lo decía el niño, yo recordaba a mi buen amigo y mejor persona,
recientemente fallecido, D. Jaime Delgado. Él me había enseñado lo que ahora
comentaba Mikel.
-Eso no lo sabía yo –dijo Lola. ¿Es cierto? –me preguntó, mirándome.
-Eso decía un cura sabio y amigo nuestro: Don Jaime Delgado.
- ¡Vaya, vaya, la de cosas que sabe este niño!
Mikel se ruborizó…
-Todo eso –continuó Lola- le da una gran majestuosidad a todo el interior.
En silencio recorremos toda la planta, parándonos en lo que a cada uno más
le satisface. Por supuesto que nuestros intereses y el de los niños son
distintos. De todos modos, después de la explicación de Lola, estuvimos
deambulando –nunca mejor dicho, por el deambulatorio, entre otros lugares- más
de una hora dentro de la catedral.
Salimos, le echamos una mirada a todo el templo y continuamos por el camino
que nos mostraban nuestras guías: Rúa Ancha,
derecha, rúa do Cid. Y llegamos a
la Real Colegiata de S. Isidoro.
A Real Basílica de San Isidoro é
unha xoia do románico: igrexa, Panteón e museo. A igrexa actual construíuse
despois do Panteón, no lugar onde había unha igrexa mozárabe (sec.XI e XII).
Hicimos una visita menos completa que la de la Catedral y, por supuesto, no
entramos en el museo.
-Por hoy ya está bien de cultura, dejamos para la vuelta el monasterio de
San Marcos y la Casa de los Botines.
Ahora vamos a tomar algo en el Barrio
Húmedo y os invito a comer en un mesón que queda aquí cerca.
Los niños iban, como siempre, delante jugando hasta el final de la calle,
daban la vuelta y esperaban a que llegáramos para cruzar. Y a repetir la
historia hasta llegar a la zona de los vinos. Tapa de morcilla a la plancha,
que los niños rechazaron y se conformaron con patatas fritas de sobre.
-Podéis jugar fuera –dije, señalando la puerta-que por aquí no pasan
coches, pero sin salir de la plaza y sin hacer ninguna falcatruada (travesura), ¡eh! Mikel.
El niño me miró, asintiendo.
-León es, como sabes, una de las grandes ciudades del Camino –dijo Lola.
Tiene en la actualidad sobre ciento treinta y cuatro mil habitantes. ¡Ah!
Cuando construyeron la catedral creo que tenía cinco mil, debían de caber todos
dentro.
Siendo campamento militar romano (como Lugo), de la Legio VIII Gemina a partir del año 74; se fue despoblando
posteriormente por la invasión musulmana. Su desenvolvimiento surge al ser una
capital importante de la Reconquista, aquí nacieron las primeras Cortes de la
Historia Europea en 1188 con Alfonso IX. Se estanca en su desenvolvimiento en
la Edad Moderna y resurge en el siglo XX como nudo de comunicación; se
industrializa con el carbón y el ferrocarril y le va ayudar el Camino de
Santiago.
-Sobre la Historia de León podríamos hablar largo y tendido. Se cuentan
cosas que no son ciertas y se callan muchas de nuestra Historia de Galicia. Mas
no es lugar ni es momento…Está bien buena la morcilla.
Entonces, si no te estorban, dejaremos las bicis en tu casa. Las
recogeremos en el verano cuando a Mikel le den las vacaciones para seguir el
Camino.
Ahora que estamos solos te tengo que agradecer la deferencia que tuviste
con nosotros. Yo, y Mikel también, disfrutamos de vuestra compañía, no lo
olvidaremos nunca.
-Para mí, y para Ilia, fue como encontrar un oasis en el desierto. Como
sabes, tenemos familia, pero estos dos días fueron algo muy especial. No llego
a entender como en tan poco tiempo habéis llegado a ser algo tan importante
para nosotros; pasan años y no conseguimos confiar en nadie y en pocas horas
nos robáis el corazón... Lo de guardar las bicis no es trabajo alguno, además
así sabemos que nos volveremos a ver…
Nos estamos poniendo algo sentimentales, es el momento de ir a comer.
Salimos del bar y, después de avisar a los niños, seguimos por las calles
por las que nos llevaba Lola.
-Aquí, como en Lugo, gozamos de las fiestas de San Froilán desde la Edad
Moderna.
En ese momento pasamos cerca de un perro que se encontraba haciendo sus
necesidades; el dueño esperaba con la bolsa en la mano, expectante. Debió de
ser por eso que nos comentó:
-Durante la Semana Santa, hay unos actos conocidos como el Entierro del Genarín, conocido peliqueiro atropellado por el primer camión de la basura de la
ciudad, mientras hacía sus necesidades en la base del tercer cubo de la
muralla.
-Curiosa festividad, recordar a los ciudadanos anónimos debería ser
obligatorio en nuestros pueblos, ya está bien de recordar solo a los famosos,
en muchos casos, con una biografía distorsionada por el tiempo y por
determinados intereses.
Por cierto, la arquitectura de la muralla romana es idéntica a la de Lugo,
aunque los materiales sean diferentes. Es sabido que los romanos se servían de
los materiales de la zona, aquí cantos rodados, en Lugo piedra pizarra, en Roma
prefabricados de arcilla, en nuestros lugares cantería. Quedan pocos cubos, se
supone que debido a la necesidad de agrandar la ciudad a causa del desarrollo
económico e industrial que obligó a
prescindir de tramos importantes de la muralla. Suerte¿? que tuvimos en Lugo, que, debido a la precariedad
económica y a la falta de un desarrollo industrial en el s. XIX y principios
del XX, fuimos capaces de preservar la muralla por la fuerza de la miseria,
pues incluso para derribarla (intentos hubo) se precisaban recursos económicos
que no teníamos -este comentario tan frívolo no creo que les hiciese mucha
gracia a mis antepasados; de todos modos no
hay mal que por bien no venga y es cierto que hoy nos sentimos muy
orgullosos de nuestra muralla y de que en el año 2000 fuese declarada
Patrimonio de la Humanidad.
Y con esta parola, nos encontramos
delante del mesón que, como no podía ser menos, estaba decorado con estilo
castellano, tanto la fachada como el interior.
El comedor, muy concurrido. Lola habló con un camarero que nos acompañó a
una buena mesa cerca de una ventana, se supone que la había reservado con
anterioridad. Por suerte no había TV. Le dejamos hacer y para nada intervenimos
en el menú:
“Sopa de trucha y cocido maragato.
De postre, lazos de S. Guillermo de Cistierna y helados, para los niños. Regado
todo con abundoso vino de la Cooperativa del Bierzo (non había que montar en la
bici), zumos para los niños. Café con gotas de aguardiente –más fuerte que el
nuestro- y otros cafés…”
Ilia e Mikel a su rollo: habla, habla…gesticula, ríe… Estaban contentos.
Pero teníamos que irnos, el tren no iba a esperar por nosotros.
Nos acercamos a la estación. Ya había llegado.
Más besos de despedida...
Subimos, nos acomodamos en el departamento. El tren se echa a andar con ese
movimiento cansino con el que inicia la marcha; y nosotros gesticulando con las
manos hasta que fueron desapareciendo de nuestra vista las dos mujeres… y
también la estación.
Y así seguimos durante un tempo en silencio, cada uno con sus pensamientos.
- ¿Oye, Mikel…Ahora ya tienes tres novias?
-Lo dices por Ilia?
Asentí con la cabeza.
-No abuelo, no. Ilia y yo somos hermanos de sangre.
Abrí los ojos, y me quedé con cara de necio…
-Sí, sí, hermanos de sangre. ¡Mira!
Me enseñó el brazo con una pequeña herida. Entendí. En algún lugar habían
visto o habían leído que juntando la sangre de las dos pequeñas heridas
causadas por ellos mismos se llegaba a sellar esa hermandad.
-Y esta vez no fue cosa mía. Fue Ilia quien me lo explicó y ella me lo
propuso.
-Pues tendrás que explicarle a tu madre que tiene una nueva hija. Con las
ganas que tiene ella de tener una niña…
- ¡Ala, outra vaca no millo!
(exclamación “otra vaca en el maíz”), Vaya carallada
(vaya tontería). Le explicaré que conocí a Ilia, le contaré como era y lo bien
que me lo pasé con ella, y ya está. Lo de la hermandad ni caso, y espero que tú
tampoco digas nada. Además, yo también tengo que contar…
-Que castrón!, siempre tenía la
última palabra –pensé.
-Dejé escritas dos adivinanzas para resolver; de paso también valen para
Brais e Sabine. ¿Las sabrás tú?:
“Que é algo e nada á vez?”
-Y otra:
Unha caixa pequeniña,
branquiña coma o cal,
todos sábena abrir
e ninguén a sabe pechar.
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