E no centro do cume
do castro derruído
oulean libres á
lúa.
Carmen Blanco
Continuamos el camino, empujando la bici y a pie,
hasta llegar al castro. Subimos a sus murallas y desde allí contemplamos,
mejor, nos recreamos con la visión de un paisaje único por su belleza y por su
extensión, ya que abarcaba todos los ayuntamientos limítrofes.
-Mira, El Camino va por la carretera, cuando lo
lógico, y yo pienso que así fue en otra época histórica, sería acercarse al
castro por este sendero que ves. Desde la muralla, que tiene una altura hacia fuera
de unos cinco metros, vemos bien el castro. Fíjate en la muralla, con la parte
exterior casi perpendicular y por dentro como si estuviese escalonada. Es muy
interesante esta portada; parece más propia de una muralla romana o mismo
medieval, además de poco habitual en un castro. Comunica con otros espacios
también amurallados y circulares, posiblemente para recoger los animales.
Estuvo poblado entre el siglo V a.C. y el I d.C. (se sabe por los restos
aparecidos, con los que por medio de análisis nos proporcionan su antigüedad,
tipo de comida, vestidos, armas, utensilios…) Vamos a bajar para que veas las
casas escavadas. Mira para sus calles; ves bien esa losa que debía de ser para
la lareira (lugar donde se enciende
el fuego para cocinar en el suelo) y fíjate en la losa que cierra la puerta de
las casas, según los arqueólogos es porque posiblemente se marcharon de aquí
con la intención de volver, como si se fuesen de viaje y la cerrasen para poder
encontrar la casa como la dejaron.
Quería hacer un paréntesis diciendo que la
utilización de la lareira se prolongó
hasta las casas de nuestros abuelos. Viendo una casa museo en Japón de la misma
época es exactamente igual que una de las habidas en nuestras aldeas, con la
única diferencia de que el pozo del agua, en este caso, está ubicado dentro de
la cocina a diferencia de nuestros pozos, que están fuera.
Será interesante que continúen con las
excavaciones de este castro que nos descubrirá muchos elementos de la vida de
nuestros antepasados y posiblemente se podrá convertir en uno de los castros
más importantes de Galicia. Como ves, así vivían los indígenas gallegos antes
de la llegada de los romanos. Por cierto, la ocupación de los romanos no fue
cruenta, pues permitieron que siguiesen viviendo en sus castros; otra cosa
fueron los suevos, época en la que se despoblaron todos ellos, apareciendo las
aldeas y posiblemente las parroquias… pero esa es otra historia.
Bajamos un momento a la aldea de Castromaior para ver su iglesia románica
y continuamos nuestro camino. Cruzamos Hospital de la Cruz, que como indica su
nombre, tuvo hospital asistencial, hoy desaparecido. Vendas de Narón, escenario
de una batalla entre árabes y cristianos allá por el año 820. Ermida de Santa María Madalena. Marco que indica la Sierra de Ligonde y que separa los valles del Miño
y el Ulla.
A partir de aquí disfrutamos del descenso, ya
cansados de subir. Topamos con el Cruceiro
de Lameiros, del s. XVII con martillo, clavos, espinas y calavera,
elementos del calvario de Jesús en la base; en una cara de la parte alta, la
imagen de Cristo y en la otra la Virxe
das Dores.
Llegamos a Ligonde,
con casas típicas del país. Este lugar tuvo hospital de peregrinos y también
cementerio; y en la Casa do Carneiro
tuvieron como visitante a Carlos I en su viaje para ser coronado emperador, y Felipe
II camino de La Coruña para casar con Ana Tudor (¿Historia o leyenda?). Tiene
una iglesia neoclásica, la iglesia de Santiago, conservando la portada románica
de la anterior.
- ¿Qué te parece si descansamos y al tiempo
comemos algo? –le dije al niño.
-Yo ya pensé que no ibas a parar, que pensabas
llegar hoy a Compostela, y mira que hace calor; menos mal que disponemos de un
paraguas. Yo ya estoy sulibellado (sudado)
viéndote sudar a ti.
- ¿Le hacemos los honores a un chorizo y a unos
huevos?
-De acuerdo.
Nos metimos en una taberna y le pedimos a una
mesonera, entrada en carnes, una cerveza y una naranjada frías. Cuando volvió le
dijimos lo que queríamos almorzar y le añadimos una ensalada.
-Yo no voy a comer hierba, no me apetece –dijo Mikel.
-La comeré yo solito.
Disfrutamos de la bebida. De repente Mikel echó
una risotada tan exagerada que todo el mundo se volvió para mirarnos. Dejó, entonces,
de reír al momento. Cuando miré a la tabernera, yo comencé a reír y la gente
volvió a mirar. Pensarían: ¡estes dous
están tolos! (¡estos dos están
locos!) y a lo mejor tenían razón… la mesonera venía con una fuente de lechuga y
tomate como si fuera para un rebaño; la llevaba con las dos manos.
- ¿No sé si te va a llegar?
-Anda, calla y ayúdame un poco.
Comimos bien. Café y helado. Salimos y agradecimos
el aire en la cara.
Nos echamos a andar forzando nuestra voluntad dada
a disfrutar de la siesta. Al poco tiempo, nos internamos en el territorio del
Ayuntamiento de Palas de Rei, y más allá
divisamos en la carretera una señal que nos indicaba El Camino para Vilar de Donas; muy pocas veces nos
desviamos de nuestra ruta, pero por lo que íbamos a ver merecía la pena.
-Mikel, tenemos que desviarnos; ya verás cómo lo
que veremos justifica estos kms., a mayores.
-Tenemos tiempo, que ahora no hay que coger el
avión.
Llegamos al templo con tan buena suerte que estaba
abierto. Bajamos de la bici y la apoyamos en el muro del patio de la iglesia. Saqué
el libro-guía que había editado la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo; un librito
de bolsillo muy interesante por tener un papel especial que no se estropea con el
agua ni con la humedad; bueno, para hacer El Camino. Comencé a leer en él, al tiempo
que señalaba el dibujaba en la pizarra para que el niño entendiese:
“La iglesia
de Vilar de Donas es uno de los ejemplos más conocidos del románico gallego
vinculado al Camino. Tiene planta de cruz latina con tres ábsides abovedadas y
crucero con bóveda. En el interior es de destacar varios sepulcros de los caballeros
de la Orden de Santiago y, sobre todo, los frescos góticos (s. XIV), los más
relevantes de Galicia en su estilo, que cubren buena parte de los muros del
ábside central. En la zona baje aparece el Cristo Varón de Dolores, entre los
que serían los reyes Juan II y María de Aragón y su hijo Henrique; el nivel
central está ocupado por una Anunciación flanqueando a la ventana que ilumina el
altar. La parte superior le corresponde a la bóveda del ábside, con simbolismo
que alude al Juicio Final. Estas pinturas se realizaron para el Año Santo
Compostelano de 1434, en tempos de Juan II, monarca protector de los
peregrinos, para los que creó un salvoconducto”.
Nos sentamos en un banco y cada uno miró y pensó en
todo lo que le sugería la iglesia.
-Mikel, Vilar
de Donas fue propiedad del Deán de la Catedral de Lugo D. Juan Arias, que
donó el monasterio a los Caballeros de la Orden de Santiago. Quiero que sepas
que esta Orden fue fundada fuera de Galicia, que tuvo su sede en Uclés
(Cuenca); se creó para luchar contra los moros y non para proteger peregrinos, eso
vendría más tarde. D. Juan Arias hace la donación con el acuerdo de sus hermanas
y sus herederos. La donación la recibe don Sancho Fernández, segundo maestro de
la Orden de los Caballeros de Santiago con las siguientes condiciones: el monasterio seguirá la regla santiaguista. La
casa madre de la Orden nombrará al prior. Será lugar de la reunión anual de la
Orden y de enterramiento de sus caballeros. Este monasterio tendrá posesión y
rentas producidas por las diecinueve iglesias y lugares sin aportación a la
casa madre, a no ser por mucha necesidad. Los donantes renuncian a cualquier
contrapartida material o económica. Deberán recibir a la familia, si lo
solicitan y permitir el entierro de sus cuerpos al lado de sus devanceiros (antepasados).
Fue ganando en importancia con las ayudas y mejoras
reales. Su declive comienza con el final de la Reconquista en la que todos los
caballeros de las Órdenes pasan a disfrutar de un título que tiene un valor más
honorífico que real. El final le llegó con la Desamortización, que convirtió el
monasterio en una iglesia rural.
-El Deán y sus hermanas mucho no ganaron –dijo
Mikel. Serían enterrados en el monasterio, pero los rezos por sus almas tenían
que compartirlos con muchos caballeros.
-Posiblemente si les rezasen los diecinueve curas
de las parroquias irían mejor recomendados a Dios.
Le dedicamos una última mirada a la iglesia en general
y salimos.
-Si van hacia Palas –nos dijo un hombre con gorra,
guillada y can, eso sí, palleirán- es
mejor que tomen esta otra carretera que os va a llevar a Brea; dejan detrás Os Valos, y
a Mamurria.
-Muchas gracias –dije.
-Adiós! –dijo el niño.
El recorrido era cómodo y enseguida llegamos al
empalme con la carretera del camino en Brea.
Continuamos por una pista paralela a la carretera.
En Rosario supimos que los peregrinos rezaban una
oración que comenzaba por Ave, noster Jacobe
… para gozar con la visión, a lo lejos, del Monte Illicino (Pico Sacro), un elemento más de las leyendas jacobeas.
Y llegamos a Palas
de Rei, nombre de pazo real. La tradición nos dice que aquí tuvo un palacio
el rey visigodo Witiza, rey entre los años 702 e 710. En el año de 1200 el rey
Alfonso IX firma aquí los dos documentos: apud
Palatium regis e apud Palaz de Rei, apud indica el lugar de la firma; ¿dónde
está el palacio?
Por el actual Palas
de Rei pasaba la vía XIX del
itinerario romano de Antonio Augusto Caracalla que une Lucus Augusti (Lugo) con Iria Flavia (Padrón).
El Códice Calixtino nos dice de las etapas: “E a décimo terceira, de Palas de Rei ata
Santiago: tamén é mediana (referíndose á extensión da etapa). Mediana; son 67 los km. que quedan a
Compostela; ¿qué nos quiere decir? ¿Mediana a caballo? ¿Mediana a pie?
- ¿A ti qué te parece Mikel, mediana a pie o a
caballo?
-Mediana en bici para un niño…que tiene que ir con
un viejo. Si fuera solo… Lo dejamos así.
Llegamos a los Chacotes,
en la entrada del pueblo.
Albergue nuevo. Resolvimos el papeleo, ducha,
lavado de ropa, tendido… Y, presumiendo de hermosos adonis, iniciamos la
andadura al centro del pueblo.
- ¿Tienes hambre, neniño?
-Tú solo piensas en comer y beber.
-Preguntaba. Si no la tienes, mejor, ahorro dinero
para gastarlo con Brais.
-Ya, ya…Si yo no fuera con cuidado arruinabas a la
familia.
Estaba la villa a rebosar de gente. Muchos
peregrinos delante del ayuntamiento. Allí se encuentra el 1º albergue público;
privados hay cinco, si no estoy mal informado. Mozos y mozas, ruido, bebidas,
mochilas, botas de calzar, guías… todo mezclado; experiencias, anécdotas,
mentiras, exageraciones, miedos, gozos … ¡mucha diversión!
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