luns, 8 de decembro de 2014

VI. Historia

Aínda sen autoridade para ruxir.
Imposible esgotar a miña voz miúda

Sara Fernández


Al día siguiente, después de desayunar, comento al niño que necesitamos buscar información sobre la ciudad, su patrimonio, su historia y sus fiestas. Preguntamos por el Ayuntamiento. Sé que está cerca de donde estábamos. Allí conseguimos los folletos que precisamos.
Nos sentamos en un banco y yo le digo:

-Vamos a leer un poco sobre la Historia de este pueblo:

“En el milenio anterior a Cristo se asentaron los vascones (del latín vasconum) y le dieron el nombre de Iruña.
En el año 75 a.C. el  general romano Pompeio Magno fundó la ciudad romana.
Del siglo IV al IX cae en manos dos visigodos y de los musulmanes.
En el s .X los clanes nobiliarios hacen surgir el reino de Pamplona. Mas el poder lo detentó el obispo durante unos 300 años.
A finales del s. XI los monarcas de la dinastía de Aragón despliegan una gran actividad reconquistadora y repobladora.
Con la llegada de los francos, dedicados al comercio, pasa a ser algo más que un pueblo alrededor de la catedral y comienzan las tensiones internas. Los burgueses franceses viven en su burgo separados dos habitantes navarros, e incluso reciben privilegios del rey.
Tensiones entre partidarios de los franceses y de los partidarios de la corona de Castilla. Hasta que Carlos III El Noble unifica los tres burgos en una única entidad.
A principios del s. XII la sociedad pamplonesa sigue siendo muy tradicional. La mayoría pertenecen a la aristocracia o al clero; la cuarta parte trabaja en la agricultura e un tercio son pequeños artesanos.
A partir do s. XVIII Pamplona busca la modernidad: nuevo Concello, red de sumideros, traída de aguas, fuentes… surge una explosión urbana sólo interrumpida por la invasión napoleónica que toma la Ciudadela.
Después de la Guerra de la Independencia, las ideas liberales se imponen en España y Navarra sufre las consecuencias. Buena parte del Reino toma partido por los carlistas, defensores del absolutismo y el régimen foral. Pamplona, en parte, de las ideas liberales. Lucha por la autonomía fiscal propia. Se inaugura el Monumento a los Foros. Primer ensanche, pero a pesar de esto la ciudad permanece amurallada hasta 1915.

El s. XX es de expansión, con un importante crecimiento tecnológico, económico, social y cultural. En fin, una ciudad moderna con un alto nivel de vida.”

Cuando terminamos el resumen, que por cierto nos lleva su tiempo leer a causa de las interrupciones por preguntas de Mikel, me quedo con una idea, más o menos clara, de la Historia de Pamplona; el niño da la impresión de que no se ha enterado de mucho…  ¿Quién sabe? Ya le llegará su momento… Siempre se aprende algo… Los mayores nunca nos percatamos de todo lo que ven, sienten o asimilan los niños. Para bien o para mal “Os nenos nunca olvidan” nos dice Virxinia Woolf en su libro “Al faro”.

-Vamos a caminar un poco por las calles de Pamplona.

Tomamos el plano que nos han dado y seguimos hacia las murallas. Sobre todo lo que queda de ellas, que es mucho. Un largo recorrido a pie que merece la pena por lo monumental de las propias murallas, por la armonía de los edificios, en principio militares y hoy dedicados a otros usos, con los jardines y por las vistas que se aprecian desde ellas, aunque tengamos que incluir toda la zona nueva, zona dormitorio de Pamplona.

-Esto es enorme.–comenta Mikel-. No sé cómo consiguieron tomar la ciudad los franceses con estos muros tan grandes.
-La artillería había mejorado mucho. No hay muro que se resista a los cañonazos.

Continuamos rumbo al centro de la ciudad y nos encaminamos hacia la catedral. Pasamos por la Plaza del Castillo medio porticada. Vemos la fachada de la Diputación Foral sede de la Presidencia del Gobierno y del Parlamento Foral.
Seguimos andando por el Paseo de Sarasate contemplando varias esculturas. Por la Plaza del Consejo con la Fuente de Neptuno. Plaza de S. Francisco en la que el niño aprovechó para montar en los juegos y pasarlo bien, mientras yo me siento en un banco y miro a los peatones imaginando la vida y milagros de cada uno.
Más tarde llegamos a la catedral de Pamplona que tiene muchas semejanzas con la catedral de Lugo. A saber:
Ambas están dedicadas a Santa María.
En el mismo espacio donde están asentadas las dos catedrales hubo anteriormente dos iglesias en diferentes épocas:
Templo cristiano anterior al siglo X.
Templo cristiano, datado algo más tarde.
Demolición del segundo templo e inicio de las obras de las catedrales actuales en el siglo XII.
Derrumbe de parte de la catedral de Pamplona en el siglo XIV.
Derrumbe de parte de la fachada de la de Lugo por el terremoto de Lisboa.
Remate de las obras de las fachadas neoclásicas dirigidas, en ambos casos por el arquitecto Ventura Rodríguez a finales del siglo XIX.
Es mucho el parecido

-¿Sabes por qué se llama catedral? Porque tiene una cátedra, que es el nombre del sillón del obispo o arzobispo, sillón que sólo utilizan ellos para desde allí dictar sus lecciones a los feligreses.

En el interior de la catedral de Pamplona Mikel puede comprobar la belleza del arte gótico, así como la cantidad de luz que entra a través de sus vidrieras. También la majestuosidad del mausoleo dedicado a Carlos III el Noble y a su mujer doña Elena.

-Ahí está la sepultura de Carlos III y su mujer. Recuerda que cuando leímos la historia que venía en el folleto decía que había sido el rey quien había unificado los burgos dándoles una misma entidad… Bueno, bueno, olvida este rollo… Era conocido por el sobrenombre de “El Noble” y es curioso que  su padre llevaba por sobrenombre “El Malo” y su abuelo materno “El Bueno”.
También vemos el claustro gótico, uno de los más importantes del Estado.

-¿Para qué sirven los claustros? Ya vimos uno en Roncesvalles y también vimos el de la Catedral de Lugo, cuando nos lo enseñaste los días que estuvimos con Sabine y Iago en Lugo. ¿Todos son iguales?
-Más o menos. Cada uno tiene su estilo arquitectónico dependiendo del momento de su construcción. Todos se parecen en su forma y diseño. Suelen estar adosados a la iglesia en los monasterios o a la catedral. Se utilizan como paseo para la oración individual y colectiva o para  el descanso; para escenificaciones litúrgicas, procesiones etc.; también sirve de distribuidor para la biblioteca, la sala capitular (de reunión y deliberaciones), celdas… (no para presos ¡eh!), se llaman así las habitaciones donde duermen los monjes en los monasterios, que por cierto, se parecen a las celdas de las cárceles… ( esto seguro que no lo va a olvidar) El espacio interior del claustro suele estar ajardinado o empedrado y en el centro hay un pozo o en algunos una fuente; en otros una escultura que suele ser de un santo o de algún  fraile que destacó por algo y moró allí. En este viaje veremos muchos y de todos los estilos.
A la salida nos sentamos en el muro exterior y damos cuenta de los bocadillos que compramos por el camino.

-Vamos a recorrer el camino del Encierro, pero antes leeremos lo que nos cuenta de él en el  folleto:
Todo su trayecto es de bajada, en algunos tramos es más pronunciada y en otros más llanos.
-Comienza en Corralillos. Si te parece, y como nos queda cerca de donde estamos, lo mejor es acercarnos allí.

Vamos andando un pequeño trecho que más tarde desandaremos al hacer el recorrido del Encierro.

-Aquí en Corralillos es de donde salen los seis toros y los cabestros mansos con cencerros que son los que hacen de guías; otros tres salen unos minutos después para hacer de “coche escoba” por si algún toro se retrasa.

-¿Qué es un cabestro? – pregunta Mikel.

-Es un toro castrado, un buey… un toro al que le practican una pequeña operación para que no pueda ser padre, y así son más mansos… Bien… más o menos…
-Había que hacérselo a uno que yo conozco, pero no voy a decir quién es, por si las moscas –y eso que no sabe lo sádicos que son al caparlos-..
-Cala carallán…En Galicia se utilizaban para los trabajos del campo. La casa que tenía un par de bueyes era una casa rica. Tienen mucha más fuerza que las vacas.  Hacían el trabajo que hoy hacen los tractores.
Seguimos. La salida y la llegada de los toros se anuncian con cohetes. Salen a las ocho de la mañana, cuando en el reloj de S. Fermín suenan las campanas.
En esa hornacina es donde está esa pequeña figura de San Fermín. Es donde los mozos que van a correr le piden protección unos minutos antes de la suelta de los toros. Cantan tres veces. “A S. Fermín pedimos/ por ser nuestro Patrón/nos guíe en el encierro, dándonos su bendición”; Viva S. Fermín?, Gora S. Fermín

Seguimos andando por la calle de Sto. Domingo hasta la plaza Consistorial.

-Mira esos agujeros. Es donde colocan los hierros que sostienen las traviesas de madera para evitar que los toros se salgan del recorrido.

Llegamos a la calle Mercaderes que hace una curva de noventa grados con la calle Estafeta.

-Aquí los toros van tan de prisa que alguno cae contra el vallado al tener que girar.

Seguimos por Telefónica.

-Por esa puerta entran en la plaza de toros. Como curiosidad te diré que corren alrededor de tres mil mozos. Siempre hay alguna cogida. Las más peligrosas son cuando el toro arremete contra un mozo inexperto, o medio borracho. De vez en cuando alguno muere, a pesar de que hay equipos de sanitarios preparados para actuar rápidamente. De todas maneras lo mejor es ver el recorrido desde detrás de las vallas o desde un balcón si tienes un amigo. También puedes pagar por él si quieres.
-Abuelo, voy a volver atrás y a correr como hacen los mozos; tú espera aquí. Mira con el reloj cuanto tardo.
-¿Cómo sé cuándo comienzas? No, no quiero que vayas sólo. Yo no puedo correr contigo.
-Déjame, por favor -dice el niño agarrándose a mis piernas.
-Espera, estoy pensando…Te voy a dejar mi reloj, cuando salgas aprieta aquí y cuando llegues aquí. Lleva este teléfono móvil que tengo de reserva, si tienes algún problema, marca el uno que ya me llama a mí…
Si lo sabe tu madre no me vuelve a hablar. Ten mucho cuidado. ¿Me lo prometes? Ah! Y al terminar la zona peatonal se acaba la carrera, no vas a cruzar entre los coches. Le añadimos un minuto al tiempo.
-Tranquilo abuelo, no me va a pasar nada. Te lo prometo, palabra de toleirán.

Lo veo marcharse y me quedo preocupado. Es tan zalamero el condenado…
Espero dando vueltas por el final de Telefónica. Me fumaría un cigarrillo de buena gana… si lo tuviese.
Miro el reloj una y otra vez, con preocupación, intentando convencerme de que hace poco tiempo que ha salido, que pronto llegará... Son minutos de incerteza que me parecen horas. Al fin aparece al final de la calle Estafeta. Sonrío. Me siento feliz. ¡Condenado pícaro!
Viene sorteando a la gente con la cara de sorna que pone cuando consigue lo que quiere.
Se para en el semáforo, me mira y, al llegar, me da el reloj.
Lo miro y le digo:
-Siete minutos.
-Podría haberme llevado menos pero había mucha gente.
-Ya, Ya…No está nada mal. -Yo ya le había dicho con anterioridad el tiempo que le llevaba a los corredores-.
-Qué te parece si les preguntamos a tu hermano y a tus primos si saben el tiempo que les lleva a los mozos en San Fermín.
-Vale, vale.

-Y ahora antes de cenar, ¿qué te parece si hacemos una gamberrada tú y yo…

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