Aínda sen autoridade para ruxir.
Imposible esgotar a miña voz miúda
Sara Fernández
Al día siguiente, después de desayunar, comento al niño que necesitamos
buscar información sobre la ciudad, su patrimonio, su historia y sus fiestas. Preguntamos
por el Ayuntamiento. Sé que está cerca de donde estábamos. Allí conseguimos los
folletos que precisamos.
Nos sentamos en un banco y yo le digo:
-Vamos a leer un poco sobre la Historia de este pueblo:
“En el milenio anterior a Cristo se asentaron
los vascones (del latín vasconum) y le dieron el nombre de Iruña.
En el año 75 a.C. el general romano Pompeio Magno fundó la ciudad
romana.
Del siglo IV al IX cae en manos dos
visigodos y de los musulmanes.
En el s .X los clanes nobiliarios hacen
surgir el reino de Pamplona. Mas el poder lo detentó el obispo durante unos 300
años.
A finales del s. XI los monarcas de
la dinastía de Aragón despliegan una gran actividad reconquistadora y repobladora.
Con la llegada de los francos,
dedicados al comercio, pasa a ser algo más que un pueblo alrededor de la
catedral y comienzan las tensiones internas. Los burgueses franceses viven en
su burgo separados dos habitantes navarros, e incluso reciben privilegios del
rey.
Tensiones entre partidarios de los
franceses y de los partidarios de la corona de Castilla. Hasta que Carlos III El
Noble unifica los tres burgos en una única entidad.
A principios del s. XII la sociedad
pamplonesa sigue siendo muy tradicional. La mayoría pertenecen a la
aristocracia o al clero; la cuarta parte trabaja en la agricultura e un tercio
son pequeños artesanos.
A partir do s. XVIII Pamplona busca la
modernidad: nuevo Concello, red de sumideros, traída de aguas, fuentes… surge
una explosión urbana sólo interrumpida por la invasión napoleónica que toma la
Ciudadela.
Después de la Guerra de la
Independencia, las ideas liberales se imponen en España y Navarra sufre las
consecuencias. Buena parte del Reino toma partido por los carlistas, defensores
del absolutismo y el régimen foral. Pamplona, en parte, de las ideas liberales.
Lucha por la autonomía fiscal propia. Se inaugura el Monumento a los Foros.
Primer ensanche, pero a pesar de esto la ciudad permanece amurallada hasta
1915.
El s. XX es de expansión, con un
importante crecimiento tecnológico, económico, social y cultural. En fin, una
ciudad moderna con un alto nivel de vida.”
Cuando terminamos el resumen, que por cierto nos lleva su tiempo leer a
causa de las interrupciones por preguntas de Mikel, me quedo con una idea, más
o menos clara, de la Historia de Pamplona; el niño da la impresión de que no se
ha enterado de mucho… ¿Quién sabe? Ya le
llegará su momento… Siempre se aprende algo… Los mayores nunca nos percatamos
de todo lo que ven, sienten o asimilan los niños. Para bien o para mal “Os nenos nunca olvidan” nos dice
Virxinia Woolf en su libro “Al faro”.
-Vamos a caminar un poco por las calles de Pamplona.
Tomamos el plano que nos han dado y seguimos hacia las murallas. Sobre todo
lo que queda de ellas, que es mucho. Un largo recorrido a pie que merece la
pena por lo monumental de las propias murallas, por la armonía de los
edificios, en principio militares y hoy dedicados a otros usos, con los
jardines y por las vistas que se aprecian desde ellas, aunque tengamos que
incluir toda la zona nueva, zona dormitorio de Pamplona.
-Esto es enorme.–comenta Mikel-. No sé cómo consiguieron tomar la ciudad
los franceses con estos muros tan grandes.
-La artillería había mejorado mucho. No hay muro que se resista a los
cañonazos.
Continuamos rumbo al centro de la ciudad y nos encaminamos hacia la
catedral. Pasamos por la Plaza del Castillo medio porticada. Vemos la
fachada de la Diputación Foral sede de la Presidencia del Gobierno y del
Parlamento Foral.
Seguimos andando por el Paseo de
Sarasate contemplando varias esculturas. Por la Plaza del Consejo con la Fuente de Neptuno. Plaza de S. Francisco en la que el niño aprovechó para montar en
los juegos y pasarlo bien, mientras yo me siento en un banco y miro a los
peatones imaginando la vida y milagros de cada uno.
Más tarde llegamos a la catedral de Pamplona que tiene muchas semejanzas
con la catedral de Lugo. A saber:
Ambas están dedicadas a Santa María.
En el mismo espacio donde están asentadas las dos catedrales hubo
anteriormente dos iglesias en diferentes épocas:
Templo cristiano anterior al siglo X.
Templo cristiano, datado algo más tarde.
Demolición del segundo templo e inicio de las obras de las catedrales
actuales en el siglo XII.
Derrumbe de parte de la catedral de Pamplona en el siglo XIV.
Derrumbe de parte de la fachada de la de Lugo por el terremoto de Lisboa.
Remate de las obras de las fachadas neoclásicas dirigidas, en ambos casos
por el arquitecto Ventura Rodríguez a finales del siglo XIX.
Es mucho el parecido
-¿Sabes por qué se llama catedral? Porque tiene una cátedra, que es el nombre del sillón del obispo o arzobispo, sillón
que sólo utilizan ellos para desde allí dictar sus lecciones a los feligreses.
En el interior de la catedral de Pamplona Mikel puede comprobar la belleza
del arte gótico, así como la cantidad de luz que entra a través de sus
vidrieras. También la majestuosidad del mausoleo dedicado a Carlos III el Noble y a su mujer doña
Elena.
-Ahí está la sepultura de Carlos III y su mujer. Recuerda que cuando leímos
la historia que venía en el folleto decía que había sido el rey quien había
unificado los burgos dándoles una misma entidad… Bueno, bueno, olvida este
rollo… Era conocido por el sobrenombre de “El
Noble” y es curioso que su padre
llevaba por sobrenombre “El Malo” y
su abuelo materno “El Bueno”.
También vemos el claustro gótico, uno de los más importantes del Estado.
-¿Para qué sirven los claustros? Ya vimos uno en Roncesvalles y también
vimos el de la Catedral de Lugo, cuando nos lo enseñaste los días que estuvimos
con Sabine y Iago en Lugo. ¿Todos son iguales?
-Más o menos. Cada uno tiene su estilo arquitectónico dependiendo del
momento de su construcción. Todos se parecen en su forma y diseño. Suelen estar
adosados a la iglesia en los monasterios o a la catedral. Se utilizan como
paseo para la oración individual y colectiva o para el descanso; para escenificaciones litúrgicas,
procesiones etc.; también sirve de distribuidor para la biblioteca, la sala
capitular (de reunión y deliberaciones), celdas… (no para presos ¡eh!), se
llaman así las habitaciones donde duermen los monjes en los monasterios, que
por cierto, se parecen a las celdas de las cárceles… ( esto seguro que no lo va a olvidar) El espacio interior del
claustro suele estar ajardinado o empedrado y en el centro hay un pozo o en
algunos una fuente; en otros una escultura que suele ser de un santo o de
algún fraile que destacó por algo y moró
allí. En este viaje veremos muchos y de todos los estilos.
A la salida nos sentamos en el muro exterior y damos cuenta de los
bocadillos que compramos por el camino.
-Vamos a recorrer el camino del Encierro, pero antes leeremos lo que nos
cuenta de él en el folleto:
Todo su trayecto es de bajada, en algunos tramos es más pronunciada y en
otros más llanos.
-Comienza en Corralillos. Si te
parece, y como nos queda cerca de donde estamos, lo mejor es acercarnos allí.
Vamos andando un pequeño trecho que más tarde desandaremos al hacer el
recorrido del Encierro.
-Aquí en Corralillos es de donde
salen los seis toros y los cabestros mansos con cencerros que son los que hacen
de guías; otros tres salen unos minutos después para hacer de “coche escoba” por si algún toro se
retrasa.
-¿Qué es un cabestro? – pregunta Mikel.
-Es un toro castrado, un buey… un toro al que le practican una pequeña
operación para que no pueda ser padre, y así son más mansos… Bien… más o menos…
-Había que hacérselo a uno que yo conozco, pero no voy a decir quién es,
por si las moscas –y eso que no sabe lo sádicos que son al caparlos-..
-Cala carallán…En Galicia se
utilizaban para los trabajos del campo. La casa que tenía un par de bueyes era
una casa rica. Tienen mucha más fuerza que las vacas. Hacían el trabajo que hoy hacen los
tractores.
Seguimos. La salida y la llegada de los toros se anuncian con cohetes.
Salen a las ocho de la mañana, cuando en el reloj de S. Fermín suenan las campanas.
En esa hornacina es donde está esa pequeña figura de San Fermín. Es donde
los mozos que van a correr le piden protección unos minutos antes de la suelta
de los toros. Cantan tres veces. “A S.
Fermín pedimos/ por ser nuestro Patrón/nos guíe en el encierro, dándonos su
bendición”; Viva S. Fermín?, Gora S. Fermín
Seguimos andando por la calle de Sto. Domingo hasta la plaza Consistorial.
-Mira esos agujeros. Es donde colocan los hierros que sostienen las
traviesas de madera para evitar que los toros se salgan del recorrido.
Llegamos a la calle Mercaderes
que hace una curva de noventa grados con la calle Estafeta.
-Aquí los toros van tan de prisa que alguno cae contra el vallado al tener
que girar.
Seguimos por Telefónica.
-Por esa puerta entran en la plaza de toros. Como curiosidad te diré que
corren alrededor de tres mil mozos. Siempre hay alguna cogida. Las más
peligrosas son cuando el toro arremete contra un mozo inexperto, o medio
borracho. De vez en cuando alguno muere, a pesar de que hay equipos de
sanitarios preparados para actuar rápidamente. De todas maneras lo mejor es ver
el recorrido desde detrás de las vallas o desde un balcón si tienes un amigo.
También puedes pagar por él si quieres.
-Abuelo, voy a volver atrás y a correr como hacen los mozos; tú espera
aquí. Mira con el reloj cuanto tardo.
-¿Cómo sé cuándo comienzas? No, no quiero que vayas sólo. Yo no puedo
correr contigo.
-Déjame, por favor -dice el niño agarrándose a mis piernas.
-Espera, estoy pensando…Te voy a dejar mi reloj, cuando salgas aprieta aquí
y cuando llegues aquí. Lleva este teléfono móvil que tengo de reserva, si
tienes algún problema, marca el uno que ya me llama a mí…
Si lo sabe tu madre no me vuelve a hablar. Ten mucho cuidado. ¿Me lo
prometes? Ah! Y al terminar la zona peatonal se acaba la carrera, no vas a
cruzar entre los coches. Le añadimos un minuto al tiempo.
-Tranquilo abuelo, no me va a pasar nada. Te lo prometo, palabra de toleirán.
Lo veo marcharse y me quedo preocupado. Es tan zalamero el condenado…
Espero dando vueltas por el final de Telefónica. Me fumaría un cigarrillo
de buena gana… si lo tuviese.
Miro el reloj una y otra vez, con preocupación, intentando convencerme de
que hace poco tiempo que ha salido, que pronto llegará... Son minutos de
incerteza que me parecen horas. Al fin aparece al final de la calle Estafeta.
Sonrío. Me siento feliz. ¡Condenado pícaro!
Viene sorteando a la gente con la cara de sorna que pone cuando consigue lo
que quiere.
Se para en el semáforo, me mira y, al llegar, me da el reloj.
Lo miro y le digo:
-Siete minutos.
-Podría haberme llevado menos pero había mucha gente.
-Ya, Ya…No está nada mal. -Yo ya le había dicho con anterioridad el tiempo
que le llevaba a los corredores-.
-Qué te parece si les preguntamos a tu hermano y a tus primos si saben el
tiempo que les lleva a los mozos en San Fermín.
-Vale, vale.
-Y ahora antes de cenar, ¿qué te parece si hacemos una gamberrada tú y yo…
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