Quedaba unha reserva de saudade
entre as últimas rosas.
Luz Pozo Garza
-Recuerdo, por los dibujos de la televisión que estabas viendo antes,
cuando tu madre y tu tío eran como tú; siempre estaban peleándose. Tu tío,
cuando lloraba tu madre porque le empujaba, decía:
-Es que ella empezó primero.
Y tu madre contestaba, nunca se quedaba callada:
-Y él, segundo.
-Tu tío y tu madre siempre la armaban. Sólo teníamos un momento de
tranquilidad cuando veían en la TV a los payasos Gabi, Fofó, Miliqui y Miliquito. Y, por supuesto, a la hora
indicada conectábamos la TVE para que viesen ese programa y así disfrutar de un
momento de paz. Tú sabes las canciones porque tu madre compró el CD donde están
grabadas para ponéroslas en casa y también en el coche: “Como están ustedes!!!
-No le digas que te lo he contado yo, porque me riñe. Bueno, no tienes por
qué mentir… haz como quieras, tómale un poco el pelo. Pero no te aproveches
demasiado, ¡eh!
Ya estamos en la calle Estafeta, camino
que nos resulta conocido. Desde aquí llegamos a Mercaderes y a la plaza donde
está el Ayuntamiento. Continuamos hacia la calle Mayor, Avda. del Ejército,
Vuelta del Castillo (cerca de la
Ciudadela), posteriormente cruzamos la Avda. Sancho el Fuerte y seguimos hasta encontrar la
Universidad de Navarra (institución privada); cruzamos el puente de
Acella sobre el río Sadar y, anda que te andarás, o mejor,
pedal a pedal, llegamos a Citur y nos paramos a contemplar la joya de la
fachada románica de la iglesia de S. Miguel, cerrada como casi todas las
iglesias del Camino.
-Por la portada es románica –dice Mikel.
-¿Por qué lo dices? -le pregunto para comprobar su razonamiento.
-Porque tiene la forma así (hace con el dedo pulgar el gesto de una
semicircunferencia).
-¡Bravo!
Levanta la mano y hace la señal de la victoria.
Montamos en la bicicleta y seguimos el camino, con ganas de salir y dejar
tanta urbanización atrás.
Llegamos a Guenduláin, miramos (…) las ruinas del palacio y recordamos la
leyenda que nos dice que allí se encontraron Carlomagno y el caudillo musulmán
Aigolando (vencido y muerto en la batalla).
Comienza la subida al monte del Perdón. Antes paramos en Zariquiegui.
-¿Esta iglesia es románica o gótica? –me pregunta Mikel.
-Supongo que fue construida en una época de transición entre el uso del
estilo arquitectónico románico y el gótico.¡Uf! ¡Qué rollo! (¡Manda huevos!
Diría un conocido ex presidente del Congreso –pensé-). Bien, Mikel, fue hecha
entre el románico y el gótico ¿Me entiendes mejor?
-Creo que sí.
-Fíjate, el arco es algo apuntado, pero poco apuntado. Saca el pizarrín que
lo dibujamos y verás que está entre uno y otro.
Busca el pizarrín en la bolsa y después de borrar con el trapo la pizarra
le pinto un arco en medio de los dos clásicos que corresponden al románico y al
gótico, para que aprecie bien la diferencia. Después me pide el pizarrín y
dibuja en la pizarra. Cuando veo el dibujo, le pregunto:
-¿Por qué has dibujado una niña en
la puerta románica? Digo niña por que lleva falda. Y dos niños en la puerta
gótica
-No decías que el románico es más antiguo que el gótico.
-Sí. ¿Pero eso que tiene que ver?
-Y no es más antigua Sabine que Brais y Iago.
-Está bien, está bien –le digo mientras río con ganas.
No es que sea más antigua, es mayor, es decir, tiene más edad. De todos
modos no está nada mal la idea y el comentario…
Dejamos atrás el bonito pueblo de Zaraquiegui e intentamos la ascensión al
monte de El Perdón. Después de andar
unos doscientos metros nos damos cuenta de que, aun bajándonos, va a ser
difícil hacer el recorrido por la senda de los peregrinos, llevando al mismo
tiempo la bici, por lo escarpado del camino. Damos media vuelta y lo intentamos
bordeando el monte por la carretera, bastante más lejos pero mejor adaptado a
nuestro medio de locomoción. Llegamos a lo alto del monte con esfuerzo y
sudando. Nos bajamos de la bicicleta y pensamos en comer algo y beber un trago.
Inmenso el paisaje que se percibe desde lo alto de El Perdón, entre el valle de Pamplona y el de Valdizarbe.
Hacemos las consabidas fotos agarrados al rabo del burro y al del caballo
respectivamente, metemos la mano en la boca del can; por supuesto, todo ello,
en las esculturas de hierro presentes en el monte del Perdón.
Le cuento a Mikel la historia, más
bien leyenda, del peregrino que pasó por aquí y al que le salió al paso el
demonio para tentarlo. Moribundo y con el antídoto de la oración repudió todas
sus ofertas. (Se lo explico con un lenguaje sencillo tanto la figura del
demonio como el rezo como antídoto). En premio a su lealtad divina y con la
ayuda de Santiago, comenzó a manar agua de una fuente; fuente que por problemas
de corrimiento de las fallas hoy no tiene agua.
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