domingo, 18 de xaneiro de 2015

IX. Crueldade



Hai unha luz errática na alba
que fere os ollos
borra a nube
abafa o vento
e derrete os soños de neve.

Xoán Neira


Soplaba el viento con fuerza. Seguimos sin ver peregrinos por ningún sitio.

-Ya sé que lees bien en holandés y que hablas algo de gallego y más de castellano, por eso ahora tienes que leer bien en estos idiomas pues los grafemas y fonemas son prácticamente los mismos con algunas diferencias; no quiero que te pase como a mí con el gallego que no lo leí y no lo escribí hasta muy de mayor, por causas de las que hablaremos más adelante. Y te lo voy a enseñar como hacía con los niños en la escuela, de una manera sencilla mientras vamos en la bici. Ya verás como cuando acabemos el Camino ya sabes leer, digo mal, sabrás descifrar los códigos escritos como si estuvieras descifrando los jeroglíficos egipcios. Pero como ahora estamos descansando y gozando del paisaje, no pienses en eso.

-Todo es muy bonito menos la ringlera de molinos – dijo Mikel.
-Te refieres a eso –mientras señalé los molinos eólicos-, se llaman palas lo que ves-, es el precio que hay que pagar por la energía obtenida a través del aire, es energía limpia aunque ensucie algo la belleza del paisaje. De todos modos, deberían evitarlos por donde pasa el Camino.
Ahora, que ya hemos comido, coge la pizarra, que te voy a dibujar las letras. Comenzaremos con las vocales… ya sé que las conoces, pero has de saber que en gallego tenemos siete, hay dos, ees y dos oes, una es abierta y otra cerrada
Después le digo que al pronunciar cada sonido (fonema) representado por el dibujo (grafema) tiene que, al echar el aire, hacer gestos con los brazos o con el cuerpo.
Recordé entonces las recomendaciones del método del profesor Peter Guberina cuando nos decía que al pronunciar un sonido todo nuestro cuerpo participaba.
Así:
Para esta a la boca, las piernas y los brazos abiertos.

-Aquí puedes gritar. Lo hago yo y después lo haces tú.
-Aaaaaaaa!  Esto es güai, abuelo. Parece que voy a volar…
-Repítelo varias veces.
-Ahora con la e .Igual que la a, pero con las manos más bajas y con los labios algo más cerrados. Así. Repítelo con todas las vocales.
-Con la o tienes que hacer un círculo con las manos y brazos.
-Co i en posición de firmes y con los dientes apretados.
-Y para la u con las manos protegiendo la boca como si fueses a meter miedo. Así.
Lo vamos a repetir hasta llegar a Puente la Reina. Tranquilo, sólo de vez en cuando…

Después de practicar con las vocales emprendimos la ruta.

-Vamos a intentar, en lo posible, ir por el Camino señalizado. Sí, tendremos que bajar hasta allí a pie. Ten cuidado no vayas a resbalar, hay zonas con mucho barro.
-Cuando vea barro me salgo del camino – dijo el niño.

Recordé la controversia entre métodos fonéticos y métodos globales, es decir, entre métodos de lectura que se enseña conociendo letra a letra o fonema a fonema y los que se parte de una frase o una palabra y que luego se va analizando en partículas más pequeñas. El método global era más moderno allá por los años 70 e incluso durante los 80.
Se mofaban los pedagogos progres de aquellos que defendíamos el fonético. Nuestro razonamiento era simple: si hablamos de la lengua inglesa nosotros también emplearemos un método global (fonemas diferentes con el mismo grafema), pero eso no ocurre ni con el castellano ni con el gallego (a cada grafema le corresponde un fonema, en casi todos los casos; son lenguas con una codificación más sencilla). Tampoco nadie debate que con un niño disléxico se tiene que emplear un método fonético; y si no lo es, decimos, también es más ajustado.
Anhelo de conocer, saber y experimentar otras pedagogías diferentes de las impuestas por la educación emanada de las directrices de la dictadura de su Excelencia. Debates en reuniones y congresos libres; participación en la creación de revistas, intercambios de experiencias…nos da la impresión que eso ahora no ocurre.
Y que conste que no soy de los que cree que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Después de esta disquisición, diremos que otra cosa a tener en cuenta es que nos interesa más enseñar el sonido de los fonemas que el nombre de las letras, que a cada grafema le corresponde un sonido y saber cuál. Lo demás lo aprenderá sin molestarse más adelante.

Mikel seguía gritando… al tiempo que hacía el payaso, dando saltos entre una y otra.

Pasamos por Uterga y llegamos a Muruzábal, municipio por el que también pasa otro vial del Camino con los peregrinos que vienen de Jaca.

Nos llamó la atención de Muruzábal el espléndido palacio barroco. Aquí comimos en una casa que ofrecía comida casera a un precio muy razonable, y que estaba gestionada por una pareja extranjera que debían de llevar bastante tiempo en el pueblo. Tomamos sopa (ya teníamos ganas de algo así) y carne asada; de postre, queso, y Mikel,  una golosina de chocolate.

Proseguimos la marcha a Obanos, entre inspiraciones y expiraciones con la pronunciación correspondiente de Mikel, poniéndose de pie en la bici. Ya no se trabucaba y además iba muy feliz. Llegamos a Obanos, villa de Infanzones (miembros de la baja nobleza que defendieron sus derechos en el s.XIV frente a los abusos reales), bajo el lema en latín “Por la Patria libre, sed vosotros libres” Invocado hoy en día en defensa de los fueros navarros.
Obanos también es famoso por la representación del “Misterio de Obanos”, especie de auto Sacramental, representado por más de quinientos vecinos y que nació alrededor del Año Santo de 1965 con la ayuda del Gobierno y que cuenta con la colaboración de varias instituciones, entre ellas la de los Amigos del Camino de Estella y Navarra. La representación trata de la leyenda del Misterio de San Guillén y Felicia, hermanos y príncipes de Aquitania. Felicia recorre el Camino de Santiago y decide dedicarse al culto divino en lugar de su prometedor futuro social; se asienta en Amocaín, cerca de Pamplona. Su hermano Guillén viene a buscarla para convencerla de que regrese. Como ella no quiere, y en un arrebato de locura, la mata con un puñal. Arrepentido, después de peregrinar a Santiago, se queda como ermitaño en Arnotegui, cerca de Obanos.
En la fiesta del pueblo bendicen el vino con la reliquia del Santo San Guillén.

Mikel se quedó serio mirándome, y dijo:

- Un poco bruto. Eso de matar a su hermana no me gusta nada. Al hermano hay que quererlo, no hacerlo sufrir, aunque discutas por tonterías.
-Ya te he dicho que es una leyenda, algo que se cuenta y va de boca en boca pero de dudosa base histórica. También sé que a ti te llega con hacer rabiar a Brais de vez en cuando.
-Y él a mí, otras veces, ¡eh! Ya sabes que Brais es un pillo… ¿un cuco…?
-Deja a Brais en paz, que no puede defenderse.
-Ya, ya, bien que se defiende.

Salimos por debajo del arco apuntado de la puerta de Obanos haciendo el recorrido por las huertas, que debieron de ser importantes, a la orilla del río Robo y pasamos al lado de una escultura de bronce que representa un monumento al peregrino.

Entramos en Puente la Reina nombre que lleva el pueblo por el puente románico sobre el río Arga que mandó construir la reina, ¿también leyenda?, Doña Mayor, para paso de peregrinos. En la calle del Crucifijo, cruzamos la carretera para llegar a la iglesia de Santiago, con portada románica del s. XII. En su interior, una escultura de Santiago, del mismo autor que el sepulcro real da Catedral de Pamplona.
La villa es famosa por sus mercados comerciales semanales, en los que destacan los pimientos frescos. También es un buen nudo de comunicaciones.
Comparamos, al cruzar el puente, el río Arga del camino anterior a Pamplona con este río Arga ya más reposado y más… contaminado.
Pedaleé hacia la izquierda para, bordeando el río, seguir el Camino y despedirnos de él más adelante.
Pensamos en los peregrinos que proceden de Somport, Canfranc, Jaca, Sangüesa, Rocaforte, entre otros lugares importantes por los que atraviesa el Camino, para juntarse con los que venimos por el Camino de Roncesvalles.
A partir de ahora los peregrinos procedentes de uno u otro lugar seguirán juntos hacia Santiago de Compostela.
Nos orientamos, montados en la bici, por las flechas amarillas en un buen trecho, pero, cada vez más arduo el camino, decidimos bajarnos y transitar andando, mientras íbamos cantando O Cuco que Mikel ya se sabía de memoria.
Al rato vimos aparecer a un pastor con sus ovejas y con dos perros que las iban guiando. Lo saludamos a lo lejos. Y recordé una canción.

-Te voy enseñar una foliada, para que se la cantes a tus padres  y a Brais. Se titula Foliada de Nadela. Nadela es aquel pueblo que hay a la salida de Lugo, en donde cogemos la autovía hacia Madrid, que tiene una rotonda muy grande, ¿te acuerdas?
-¿En la que Brais gesticulaba como si participásemos en un rallie.?
-Si esa. La foliada dice así:

Zapatos de chiculate
tenos a miña cadela,
para levar as ovelliñas
ás feiriñas de Nadela.

Aló vén o gaiteiro
por detrás do pinar
hastra os pinos lle axudan
a gaitiña a tocar,
a gaitiña a tocar,
a gaitiña a tocar,
aló ven o gaiteiro
por detrás do pinar.

Indo eu para non sei onde
vendo eu a non sei quen,
na porta de xa me entendes
non me poido acordar ben.

Aló vén o gaiteiro…

Andivécheste alabando
polos muíños moendo,
que te casabas comigo
eso era en eu querendo.

Aló vén o gaiteiro…

-Bien, la vamos a repetir. Sólo la primera estrofa y el estribillo.


Y así la fuimos cantando, hasta que nos paramos en la cima. Sacamos la comida de la cartera, más bien los bocatas, y con la ayuda del agua y unos grolos (tragos) de vino fuimos disfrutando del refrigerio y del paisaje, observando a lo lejos el pueblo de Mañeru que da nombre a todo el valle.

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