domingo, 24 de maio de 2015

XXII. Atapuerca



Pero a viaxe segue,
nas mesmas labras.

Ane Navascues


Emprendimos el camino con la bici de la mano, en una corta pero pronunciada pendiente. Llegamos a la cima y nos encontramos con una pista en muy buenas condiciones que nos facilitó el camino. Así, hablando poco y pensando en lo ocurrido hasta ese momento, conseguimos acercarnos al monasterio de San Juan de Ortega. El santo burgalés que da el nombre al monasterio fue discípulo de  Santo Domingo Calzada, y como él, colaboró en la construcción de puentes, calzadas para los peregrinos e iglesias, como la de San Nicolás; en esta iglesia hay un capitel románico que recibe la luz a través de un arco ojival los dos días del equinoccio: el veinte de marzo y el veintidós de septiembre (sería copiado de los arquitectos egipcios constructores de templos, que vivieron varios millares de años antes de Cristo y ya dominaban esta técnica).


Continuamos por una carretera, y más tarde por un camino que nos llevó por un bosque de pinos hasta Agás. Situado en el valle de Vena, su origen se remonta al siglo IX. Es un lugar tranquilo. Como ya habíamos andado muchos quilómetros, decidimos pasar la noche allí.

Preguntamos por el albergue municipal del que nos hablaron muy bien. Estaba bien acondicionado, y, en esas fechas, solo encontramos, de momento, dos peregrinas italianas además de nosotros dos.

Nos duchamos, que buena falta nos hacía. Lavé algo de ropa. Me informé de a qué hora cerraba y, como nos dijeron que a las once, decidimos dar una pequeña vuelta por el pueblo y, al mismo tiempo, buscar un lugar para cenar. Encontramos una especie de mesón tranquilo y poco ruidoso que ofrecía comida casera.

-¿Qué te apetece cenar? –le dije a Mikel.
-Me estoy acordando de aquel bar en Lugo en el que dan de tapa un huevo con una pequeña raja de chorizo y un poco de pan.
-La taberna de Daniel. Pues a mí también me apetece cenar así.

Hablé con el camarero, pensando que no tendría chorizo para freír, pero sí que  tenía. Le pedí, que mientras lo preparaban, a mí me trajera una cerveza y a Mikel un mosto con cacahuetes.
Tardaron muy poco en prepararlo todo.

-Está bueno, aunque los huevos no son como los de la abuela.
-A mí también me gustan.

Terminamos con un descafeinado para mí y un helado para el niño.
Retornamos al albergue, nos acostamos y a los dos minutos nos quedamos dormidos como angelitos. Nada raro, pues llevábamos andando cerca de setenta quilómetros.

Desperté a las nueve, me vestí y después desperté a Mikel. Le costó abrir el primer ojo. Arreglé las cuentas con el encargado, mientras el niño se preparaba.

Desayunamos  en un bar con mantecadas caseras, con un olor que me transportaba a mi perdida infancia: comprar los envases en la librería Celta y ayudar a  la madre de un amigo, con el que aún hoy nos juntamos para tomar un vino, o dos, comer algo y sobre todo hablar y debatir de lo divino y de lo humano; ayudarla a llenar los moldes de papel y recoger las mantecadas del horno caliente, comer alguna y llevar otras para el recreo del instituto, compartir, amigos, historias… Recuerdos, añoranzas, saudade

-¿Te gustan las mantecadas? La madre de un amigo nos las hacía al tiempo que cosía pantalones.
-Ya hace años eh!, ¿Por qué tú eras amigo de Pedro?
-¿De qué Pedro?
-De Pedro Picapiedra.
-¡Me cago na cona! (mejor no traducirlo)
-Vale, vale –me vio con cara de pocos amigos- Sí que me gustaron, están muy buenas. ¿Podemos llevar algunas para el camino?.

Y así hicimos. También llené la bota con vino del año, esta vez ya con Ribera del Duero y pedí un zumo para Mikel y unos chicles.
Y andando por la carretera nos dirigimos a Atapuerca.
Atapuerca, famosa por los hallazgos encontrados, restos del Homo Antecesor, el hombre que vivió allí  hace más de un millón de años.

-Los hombres somos un producto de la evolución, desde seres muy pequeños como los seres unicelulares, hasta otros muy complejos como los animales o el hombre, que apareció en la Tierra el otro día si lo comparamos con la existencia de la propia Tierra. Algún día tienes que leer El origen de las especies de Charles Darwin. El hombre apareció en África, cerca de los grandes lagos, con una constitución parecida a la de los primates, hasta que consigue andar sobre dos piernas; por eso se dice que procedemos del mono. El hombre fue evolucionando al mismo tiempo que estilizaba su figura. También fue invadiendo otros territorios: primero África, después Europa, más tarde Asia, e de ahí saltará a América (los trazos faciales de los indios americanos  son parecidos a los de los mongoles) y más tarde a las islas del Pacífico.

Una variedad histórica de hombres primitivos se encontraron en las excavaciones de Atapuerca, por eso es conocida esta zona en todo o mundo científico, especialmente entre os antropólogos. También es muy visitada por la gente en general desde que se hicieron públicos los descubrimientos y fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

Todo lo que le fui diciendo lo  íbamos recorriendo en el mapamundi reducido que tenemos en la Guía Michelín.

-Sí, vivían, y no te enfades, como Pedro Picapedra –dijo Mikel.

Le miré para ver si se estaba riendo. El rostro era serio, pero en los ojos me pareció percibir un aquel de burla. No le di importancia y proseguí:

-Bien, sin coches de piedra u otras modernidades.

Procuré explicárselo lo más sencillo que pude: ardua labor, aunque tampoco me preocupaba. Iba quedándose con cosas que, a veces, me parecían complejas y no parecía darles importancia, y con otras, que me parecían fáciles de aprender se perdía. Eso tampoco era nuevo para un viejo maestro. Mikel, todavía un niño, tendría tiempo para aprender. Lo importante era que no pusiera cara de aburrimiento. Pasar, de momento, lo pasaba bien.

Atravesamos Atapuerca por la carretera que divide la población por la mitad. En estos entornos, la verdad es, que el Camino está muy destrozado. Se entiende que algunos colectivos protesten por la escasa protección de esta importante ruta Patrimonio de la Humanidad, entre otros muchos nombramientos como 1º Itinerario Europeo, o Príncipe de Asturias.

Avanzamos por entre monte bajo con dificultad hasta una gran cruz de madera, después nos favoreció el terreno por el descenso hacia el valle del río Pico. Al fondo ya pudimos divisar la ciudad de Burgos. Optamos por Castañares, pero antes teníamos que pasar por cascabulleiros (cascajos), y avanzar cerca del cierre del aeropuerto. Nos recomendaron, después de preguntar, seguir por la orilla del Arlanzón, que nos iba a llevar al centro de Burgos; no era la ruta histórica pero sí más agradable y relajante y, aunque sea por una vez, saltaríamos nuestro protocolo y nos disculparíamos delante de los puristas.

Pasamos por el puente de San Pablo o puente del Cid y nos paramos para ver las espectaculares esculturas medievales de los pilares. Andando topamos con Rodrigo Díaz de Vivar –enorme escultura. Aproveché para contarle a Mikel lo de la espada Tizona, el caballo Babieca, y sus hijas Doña Elvira y Doña Sol (maltratadas por sus maridos y vengadas por el Cid, sin especificar la humillación para evitar preguntas comprometidas para su edad). Todo esto según la leyenda, pues según Miguel Anxo Murado todo esto es difícil de creer ya que el Cid solo tuvo un hijo y era varón. También le hablé de la señora Doña Jimena –representada en el cine por la hermosa y espectacular Sofía Loren, el papel de Cid lo representó Charlton Heston, nunca me gustó por su sobreactuación o, quien sabe, por ser miembro destacado de Asociación del Rifle). Mucho de lo que dije basado en el Cantar del Mio Cid y otro tanto en la leyenda que encierran los personajes. De todo ello hay que desconfiar y en muchos casos dudar de su veracidad histórica.

Le gustó y preguntó por el juramento, por el injusto rey, por el destierro…y también si era tan grande como parece en la escultura…

-Como Roldán, -dice el niño- estos caballeros todos acaban mal. Mira que tener que ir atado al caballo después de muerto...

Burgos fue un asentamiento Neolítico, y más importante en la Edad de Hierro. Como ciudad fue fundada por Diego Rodríguez Porcelos en el año 884 con orígenes militares, pero a la Historia ha  de pasar como ciudad del Camino de Santiago. Su  prosperidad va venir del comercio en la Edad Media debido a las aglomeraciones de peregrinos. Llegó a tener treinta e cinco hospitales; Burgos, epicentro del comercio nacional y extranjero. Se amuralló la ciudad en el s. XIII, se levantaron casas, nacieron barrios y calles importantes como la del Comercio, eje del plano urbano por donde pasaban los peregrinos. Se establecieron cristianos, moros y judíos: comerciantes, artesanos, plateros, cambiadores, clérigos, francos… nobles y burgueses que llegaron como peregrinos en muchos casos. Se construyeron iglesias, tiendas, hospitales... Burgos con burgueses que habitar, gremios de artesanos para defenderse y competir. Se llegó a considerar la capital del Camino.

Sempre tiña visto loar a caridade desta cidade, mais non pensei que chegase a tanto” (Santa Teresa, dixit). En el Hospital del Rey se podía comer y beber hasta saciarse; confesarse en muchos idiomas y llegar a cualquiera hora del día o de la noche… Fundado por Alfonso VIII en 1210,  quiso que fuese el más noble de todo el Camino por tamaño y riqueza. En la actualidad tiene una población de 178.500 habitantes y es paso obligado hacia Cantabria, Euskadi o Francia.
Fue sede del gobierno del autócrata Franco en la Guerra “Incivil” Capital de la Cruzada, título repudiado por las fuerzas políticas de la democracia. Hoy posee una industria importante y cuenta con un elemento esencial que es su apuesta por la innovación.
Leemos estas notas resumidas de los folletos turísticos delante de la antigua puerta de Santa María una de las 12 puertas de entrada de la muralla.

-Muy bien, lo mejor será ver algo de la ciudad –dijo Mikel.
-Ya te cansas de escucharme. Tienes razón, soy un rollista. Intentaremos entrar por donde lo hacen los peregrinos, ya que nos desviamos de la ruta.

Preguntamos por la calle Calzadas y seguimos por la calle de San Juan, Avellanos, pasamos por delante de la gótica iglesia de San Gil y llegamos a la catedral: conjunto arquitectónico espléndido y monumental, dedicada a Santa María la Mayor de estilo gótico; fue puesta la primera piedra por el rey S. Fernando en 1221. La catedral destaca por su armonía de líneas exteriores, también por las impresionantes agujas, capiteles y arbotantes; portadas Samental, Coronería y dos Apóstoles; en el interior de las capillas de los Condestables, Santo Cristo, Presentación, Visitación, y cómo no, capilla de Santiago. Sepulcro del Cid y Jimena. Y un triforio con Papamoscas (autómata que toca las horas, abriendo la boca y empuñando el badajo de la campana.

-Ya estoy cansado de mirar para arriba, me duele el pescuezo –dijo Mikel.
-Ya, pero por la cara que pones te gustó.
-Lo que más me gustó fue la luz a través de los cristales de colores.
-Se llaman vidrieras. Como ves, en el estilo gótico es muy importante la luz, por eso las ventanas son tan grandes y los techos tan altos. Ya te explicaré más adelante como lo elaboraban os los maestros canteros. El estilo gótico, como el románico, llegó a través del Camino desde Europa. Las vidrieras tienen representaciones de santos o pasajes de la Biblia, eso lo hacían porque la mayor parte de la gente era analfabeta y para ellos era como para ti la TV, y así aprendían relatos religiosos.
Te gustó el papamoscas? Algún día te explicaré la interpretación que hacía del triforio Don Jaime Delgado.

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