Las virtudes de la
mandrágora se asemejan a las del beleño y de la belladona.
Fue muy utilizada
en la Edad Media.
Propiedades:
Vomitiva, analgésica, sedante, hipnótica y venenosa.
Ángel García Sanz
Pasamos por el arco de triunfo de las ruinas del convento de S. Antón. Nos
bajamos de la bici e le dije a Mikel:
-Por lo que he leído, antes de emprender esta aventura, has de saber que
este convento fue fundado por Fernando VII en el s. XII para que los monjes antonianos tratasen a los enfermos del mal de San Antón, también llamado “fuego
sagrado”: producía una gangrena infecciosa por la ingestión del cornezuelo
del centeno (ergotismo). Este fue el primer convento en España dedicado a esta
enfermedad, convento de San Antón en Castrojeriz,
a pesar de que el pueblo se encuentre a dos km. de distancia. Para luchar
contra la enfermedad se cortaban los miembros que estaban gangrenados.La
terapia era a base de rezos, amuletos benditos e ingerir infusiones de hierbas.
Los padres antoninos llevaban el
distintivo “T azul” sobre la túnica.
Alguna narración anónima dice: “La
primera noticia fidedigna que se tiene, data de 1093, en la ciudad francesa de
Dauphine donde está enterrado S. Antón, famoso por sus visiones demoníacas,
defensor de la epilepsia, fuego sagrado… Mezclaban la religión, el
esoterismo y las infecciones”.
La epidemia más grande se dio en Francia, donde murieron cuarenta mil
personas en el pueblo de Pont Saint Esprit. También se llamó “enfermedad de los pobres”.
Como producía abortos, al descubrir que se ocasionaba por la ingestión del
cornezuelo del centeno, se utilizó, posteriormente, y en pequeñas dosis, como
abortivo.
En el Camino de Santiago ocurría algo curioso: al llegar, los peregrinos, a
España, tomaban pan de trigo y entonces se curaban, siempre que la enfermedad
no estuviese en estado muy avanzado. Este milagro
era atribuido a la intercesión del Apóstol Santiago, de esa manera el poder del
santo crecía considerablemente. Claro que al volver a sus casas en Europa
volvían a enfermar al tomar de nuevo el pan de centeno (…siempre les quedaba
Santiago).
En el libro, escrito por el profesor e ilustre mindoniense de adopción D. Ángel
García Sanz, Plantas curadoras en el
Camino de Santiago comunes al hombre y ganado nos informa de un número
impresionante de plantas con propiedades curativas y propiedades venenosas, que
en la mayoría de los casos depende, solo y exclusivamente, de la cantidad.
Recordemos tres de las que tenemos la seguridad que los monjes antoninos conocían y utilizaban para
curar a los enfermos. Otros, posiblemente, las usarían con fines, menos
solidarios.
La primera lleva el nombre del pueblo del que te hablé cuando te contaba la
cacería de jabalíes, Beleño (Ponga) en Asturias. En el mapa reseñado por el
autor se aprecia la existencia de esta planta en su contorno):
Beleño negro. Se sabe que fue utilizada en Babilonia y en Egipto
contra el dolor de muelas. En la Edad Media se utilizaba como anestésico.
Shakespeare, en Hamlet, narra la muerte
do su padre en manos do su hermano que le había introducido gotas de beleño en su oído. Nostradamus las incluía
en sus fórmulas mágicas a base de preces y meigallos
… Existe la creencia de que este vegetal fue utilizado, junto con el opio,
por posaderos desaprensivos para provocar el sueño a los peregrinos y, así,
robarles sus pertenencias y después trasladarlos a lugares apartados y
desconocidos. Utilizada en pequeñas dosis se podían curar, o eso creían, el
asma, los sabañones, el estreñimiento y también el insomnio o cualquier otro
dolor.
El doctor Jorge Perelló (destacado foniatra catalán), a propósito de la disfonía hipercianética, y entre otros
tratamientos, recomienda: cloruro de calcio, beladona y o beleño; como ves, aún hoy, en pequeñas dosis es curativa.
La bistorta que, en polvo, cicatriza las heridas y cura las
llagas de mal aspecto. La ruda
utilizada contra los venenos mortíferos. Seguro que los monjes antoninos las utilizaron para curar el fuego sagrado.
Decadencia y esplendor. Desamortización. Abandono. Las asociaciones de
peregrinos intentaron recuperar el monasterio…Por lo tanto estamos en un
momento de esperanza…
Castrojeriz es una villa que ha sido muy importante en el
Camino, y como el convento, también está pasando por una fase de reconocimiento
y de rehabilitación. Además de su pasado medieval, tiene unos importantes
restos romanos y visigóticos. Su castillo fue un baluarte importante en el
condado. La Colegiata de Santa Mª del
Manzano del s. X. La imagen policromada de la Virgen del s. XIII es citada
por el rey Alfonso X El Sabio en las
Cantigas con el nombre de “Santa María
d´Almaçán, es decir del Manzano.
El templo actual, de estilo gótico, al que se fueron añadiendo otros elementos
de siglos posteriores. Destaca la portada ojival y su espectacular rosetón.
También tiene una imagen de Santiago Peregrino.
En la actualidad tiene poco más de mil habitantes. Casas blasonadas,
iglesias, y mucha historia. La iglesia de San
Esteban reconvertida en centro cultural y albergue de peregrinos.
Preguntando conseguimos una habitación en una casa particular de un matrimonio mayor: discreto y servicial. Una
habitación limpia. Ducha y baño. Cenamos en una tasca a base de bocadillos.
Posteriormente deambulamos por la villa, gozando de su antiguo esplendor.
Villa castellana, sin gente por la calle. Frío. Imaginamos cómo sería todo
en otros tiempos, gentes, mercados, ruidos…Silencio. Sentimos los golpes de
nuestras botas contra el suelo…
Nos sentamos bajo un farol. Noche estrellada… lo que me hizo recordar unos
versos de Baldomero Iglesias “Mero”
de un poema que él tituló: Debaixo das
estrelas. Y se lo recité a Mikel de memoria:
Si, meu fillo,
o avó tamén foi mozo algún día
e foi pícaro e xogou a correr as
bolboretas.
Si, miña filla,
e algún día desteceu os amenceres
e gardou na memoria os contornos das
estrelas,
as mesmas que ti miras.
Eu tamén
anoitecín buscando as fábulas dos
soños
e a luz do sol enorme, nun solpor de
primavera.
-¡Mira cuántas estrellas! Son millares y millares. Forman galaxias y galaxias.
Nuestro Sol es una estrella coma esas. La Tierra, donde vivimos gira alrededor
del Sol, con otros planetas. La Luna gira alrededor de la Tierra. Por eso es
lógico que exista vida en algún otro lugar.
-Como ET: “Mi casa…”
-Puede ser, o iguales que nosotros. Y como ellos no estén más adelantados,
tengo la impresión, de que no nos conoceremos. Las distancias se miden por años luz (la distancia que recorre un rayo
de luz en un año). Y son muchos años
luz de una estrella a otra y muchos más de una galaxia a otra.
-Mira, el faro va a ser nuestro Sol; yo voy a ser la Tierra (me pongo a
andar alrededor de una farola). Ahora ponte a correr a mi alrededor…eso es, ahora
tú eres la Luna. ¿Qué te parece?
-Bien, en el verano, en la playa, hemos de poner de planetas y satélites a
Brais, a Sabine, a Iago y, cómo no, a Sabeliña; también a la abuela, a papá y a
mamá; lo mismo que a Iñaki, Olaia y Juanjo.
Decidimos andar hacia la casa donde pasamos la noche, de camino encontramos
una casa conocida.
-Esta casa pienso que es la que está restaurando Paolo Caucci, catedrático
italiano da Universidad de Perugia, estudioso y amante del Camino. Es el
presidente de una Asociación italiana de Peregrinos. Estuve invitado en su casa
en Perugia en el año 2006. La reforma la está dirigiendo su encantadora esposa,
que, por cierto, es arquitecta y cónsul. Un recuerdo cariñoso para esta familia
que tan bien me trató y la esperanza de que algún día les pueda corresponder.
Y con estas nos fuimos a la cama, tan reconfortante. Entonces pensé en un
cuento, Mikel no me lo perdonaría. Y se me ocurrió este:
El Sol y la nube
El Sol viajaba en el cielo, contento
y glorioso en su carro de fuego, lanzando sus rayos en todas las direcciones,
con gran rabia para una nube de humor tempestuoso, que murmuraba: …(pagina.88
CUENTOS AL TELÉFONO de Gianni Rodari)
Al día siguiente, despedida del matrimonio que nos albergó en su casa.
Desayuno sencillo: cafés con leche y unas galletas. Y a mediodía comimos antes,
ya que partimos más temprano que en ocasiones anteriores.
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