sábado, 19 de setembro de 2015

XXVII. Pan e Viño (castellano)



Deus nos dé de comer que as gañas veñen de seu.

(Popular)


Después de dejar la carretera, seguimos por la inmensa llanura camino de Carrión. Pasamos por Población de Campos, Revenga que atravesamos por la calle llamada la francesa. Este pueblo tiene una pequeña área dedicada a los árboles de la zona con una plantación de sauces, abedules, fresnos, avellanos, tilos y alguna especie exótica.


Villarmentero de Campos. Antes de llegar, un crucero recuerda una leyenda:

‘En Avignon (entonces sede del  papado) tenían preparada una hucha con reliquias de santos: cabeza de S. Matín de Tours, brazos de Santiago Apóstol, canillas de S. Blas y costillas de S. Lorenzo. Desaparecen la hucha y, con ella, el macho que las iba transportar. El macho, por un milagro, aparece en la iglesia de Villarmentero de Campos y comenzaron a sonar las campanas, movidas por una fuerza misteriosa y de una manera estridente. La gente se acercó al templo y vio un macho con un  gran bulto en el lomo, pero el animal no debió ver apropiada la iglesia que se fue a San Martín de Ribas de Campos y depositó la preciada carga. Allí dicen que se conservan las reliquias de San Martín de Tous, tan venerado por estas tierras.’

-Sigo pensando - dice  Mikel – que eran un poco bestias, ¡mira que partir los cuerpos de los santos! ¿No sería mejor venerarlos enteros?
-Creo que ya hablamos de eso; pienso como tú. Lo curioso es que en esta época había un gran comercio de reliquias y desde luego muchas eran falsas.

Villalcazar de Sirga, en tiempos contó con un hospital atendido por la orden de Santiago; era  famosa su Virgen de Villasirga o Villalcazar por la que los peregrinos paraban en este pueblo o pasaban la noche.
Retomamos el camino y continuamos con la monotonía del paisaje hasta Carrión de los Condes. La más importante villa o ciudad de Palencia en el Camino. Tiene en la actualidad alrededor de 2000 habitantes y cuentan que en la Edad Media llegó a los 12000…”Carrión que é unha vila próspera e moi boa, abondosa en pan, viño, carne, e en todo tipo de produtos” esto es lo que nos cuenta el Códice Calixtino (pax.427). Es una ciudad ciertamente próspera en los s. XI, XII y XIII, con una gran actividad comercial e industrial, o mejor artesanal, por eso cuenta con una importante colonia de francos.
Doménico Laffi, el peregrino italiano más famoso -hizo el Camino tres veces-, ya mencionado anteriormente, nos dice de Carrión: …”nesta vila normal e bastante rica, na que hai algúns conventos de frades e, en especial o de San Francisco…”
Y el peregrino monje servita Hermann Künig von Vach nos dice:”…unha milla máis alá encontras unha cidade chamada Carrión cunha bonita ponte; alí hai dous conventos, onde dan viño e pan”.
Según los datos que yo tengo tiene antecedentes romanos.
De los Condes, le viene por el bienhechor conde Gómez Díaz y su señora Teresa Peláez, que en 1047 mandaron construir el convento benedictino de Zoilo, el puente sobre el río Carrión y un hospital.
El nombre completo no se conoce hasta el s.XVI, que aparece en un testamento.
En la actualidad viven de la agricultura y de de pequeñas industrias manufactureras, además del turismo y sobre todo de los peregrinos en determinadas épocas do año.

Tiene muchos bienes patrimoniales, casi todos relacionados con el Camino:
Iglesia museo de Santiago con Pantocrátor románico y una portada con veintidós artesanos.
Iglesia de Santa María, famosa por el Milagro de las doncellas: unos toros liberaron a las doncellas de Carrión de ser entregadas como tributo a los reyes moros.

-Dependiendo del poder del enemigo, a veces, se pagaba tributo (oro, trigo, animales…y a veces mozas jóvenes).
-¿Y sus padres las  dejaban ir? –dice Mikel.
-En esa época las mujeres no podían tomar ninguna dirección, eran una mercancía más.
-Es como si ahora tuviéramos que pagar entregándoles a Sabine.
-Algo parecido. En algunos lugares de la Tierra eso aún funciona así. Casan niñas con viejos sin que ellas puedan negarse.

En esta iglesia también es famoso el grupo de la adoración de los Reyes, y las esculturas de Sansón y Carlomagno.

Iglesia de San Julián
Iglesia de San  Andrés
Iglesia de Santa María de Belén
Ermita de la Piedad, de la Cruz y San Juan de Cestillos.
Y patrimonio civil como el Hospital de San Torcuato, Hospital Municipal, Puente Mayor (construido en el s.XVI sobre uno  medieval y Teatro Sarabia de finales del XIX. Típico de la época.

En general, en Carrión hay mucho patrimonio románico y gótico, pero mucho también de épocas posteriores.
Estuvimos viendo lo que se puede ver en poco tiempo, sin entrar en los templos, entre otras causas, por estar cerrados y prometimos volver en otra ocasión, promesa que hicimos en muchos sitios; una cosa es hacer el Camino y otra gozar de todos sus bienes patrimoniales.

-Mira Mikel, en este folleto turístico se dice lo que se puede hacer en Carrión: “Comer como un rey, descansar con la tranquilidad de un monje y divertirse como un villano”. Como tenemos que seguir en el Camino, solo haremos la primera recomendación: Comer como reyes. Bien lo merecemos.
-Y otra para nuestros parientes, que nos cuenten quién fue Sansón y como acabó. Y tú no ayudes eh!, que busquen y pregunten.

Buscamos un lugar apropiado y nos colocamos cerca de una estufa de leña. Solicitamos la carta mientras nos servían un vaso de vino de la casa y un mosto; había que ir haciendo boca.

-Queremos una buena ración de lechazo churro y unas patatas fritas.

Me dio tiempo a hojear un periódico y a Mikel a leer, sí, digo bien, a leer, un cuento de los Bolechas, que tanto le gustan cuando se los leo yo, la abuela o su madre. Leía lento, pero no se equibocaba. Atendía más a lo que leía el niño que al periódico.

Llegó el camarero con la comida en un cuenco de barro.

-Oye, no te emociones, vas a tener tiempo de leerlo por el camino, ahora disfruta con la comida. Se lo tienes que contar a tu padre y a tu madre para darles envidia.

No me gustó el vino de la casa y pedí un Ribera del Duero  con nombre y apellidos. No podía estropear aquella carne con aquel vino.

-El vino es caro; lo que sobre lo meto en la bota.
-Me tienes que dejar pagar a mí. Mis padres me  dieron dinero para que te invitara de vez en cuando, incluido el vino.
-Guarda el dinero para invitar a Brais, a Sabine, a Iago y a Sabeliña. A mí ya lo harás cuando crezcas y trabajes.

El lechazo churro estaba muy bueno. Muy bueno, ya que Mikel no hablaba nada, solo se dedicaba chupar los huesos.

-Mira como me creció la barriga, abuelo –al tiempo que la hinchaba- . Está muy, muy bueno.
-Cuando termines de recorrer el Camino te vas olvidar de la comida holandesa, mejor, hablaremos de la comida de las colonias, porque holandesa, holandesa…
-Y el pannenkoeken, ¿qué?
-No está mal, pero es un pecado ¿? compararlo con esto.
-¿Qué quieres de sobremesa?
-Un helado
-Yo tomaré un café solo, no quiero que me entre la modorra. Estoy, o mejor, estamos cansados, después de un día provechoso. Qué tal si damos un paseo para bajar la frugal cena –como vi la cara de no entender de Mikel, me expliqué-,  quise decir, de broma, que hemos comido mucho, ya sabes, a veces se dicen las cosas al revés para exagerarlas al derecho. Por la cara que pones no entiendes nada. Rebobinemos, sigo con términos difíciles para ti, quiero decir, repitamos la jugada (ahora sé que lo entiende por el fútbol), comida frugal viene a significar, algo así, como poca comida y fácil de digerir.
-A veces eres algo rarito eh!, abuelo. A mí me tienes que hablar lentamente, claro y sencillo.

Dimos una vuelta sobre el puente del río Carrión y admiramos, sobre un escenario natural, la iglesia de Nuestra Señora de Belén, patrona de Carrión. Cansados nos encaminamos a la pensión donde teníamos la bicicleta.
Parece como si nos hubiera estado esperando Doña Manolita, buen ejemplo de mesonera medieval: fuerte, rubia de cara, bien plantada, como indicando que no pasamos si ella no quiere; muy habladora, con una  sonrisa franca, acostumbrada a tratar con forasteros…
-Ya de vuelta… ¿Os gustó la ciudad? (no dijo villa, ni pueblo, orgullosa de su entorno). Tiene mucho que ver, no se aprecia en un día. Los peregrinos siempre tienen mucha prisa. ¿Habéis cenado bien? El niño aún come una galleta (dio media vuelta y regresó con un dulce que tenía muy buena pinta).

Mikel miró para mí, no sé si para pedir permiso (me cuesta creerlo), o para decirme, aunque fuese con la mirada, a donde va ésta con lo que acabamos de comer. La cogió, pienso que para no tener que hablar. Contestamos a las preguntas rápidamente, dimos las gracias, y con la sonrisa en la boca nos metimos en la habitación.
Ducha, lectura de un cuento y antes de terminarlo ya estábamos los dos roncando.

Desayunamos en la pensión: un huevo y algo de panceta con pan fresco y una buena taza de café con leche humeante –nunca pude tomar vino, como me ofrecía la mesonera, tan temprano y menos con el desayuno; y un café con leche con un buen trozo de bizcocho, recientemente salido del horno, para Mikel; que debía de estar rico pues no levantó la cabeza hasta que lo terminó.

Pagamos, nos despedimos con un beso y montamos en la bici para recorrer el camino por la carretera de Villotilla, con poca circulación cara Benevívere: abadía y priorato Hospital de San Torcuato fundado en el s. XII de tierras fértiles regadas por arroyos abundantes, que dieron buena vida –de ahí el nombre de Benvíver- a los monjes, y también ayudó a los peregrinos con generoso pan, vino y carne. La Desamortización convirtió en ruina este patrimonio y hasta de estas piedras se aprovecharon para la construcción del edificio del ayuntamiento de Carrión.


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