sábado, 21 de novembro de 2015

XL. Milladoiro



Vexo testemuñas dunha pequeña
e longa viaxe no pensamento.

Jesús Corredoira


Continuamos a nosa andaina (nuestro caminar) y entramos en Foncebadón, pueblo que fue, que casi se quedó sin gente; pueblo que ahora resiste gracias al Camino: tasca, restaurante y albergues.
Hay documentos que dicen que existe desde el s. X y que su fundador fue el eremita Gaucelmo, quien solicitó la construcción de un hospital y una iglesia, e incluso se llegó a celebrar en este lugar un concilio en tiempos de Ramiro II…

Aquí se da algo único en el Camino, que se pasa de los dos mil metros de altitud en la cima del monte Teleno hasta los quinientos treinta de Ponferrada en menos de veinte km.; es normal pisar nieve en el alto y deleitarse con el sol en la zona baja, pasar del monte al valle en poco tiempo con la ayuda de los dioses, que como sabes siempre ayudan en las bajadas.
Ante nosotros, la Cruz de Hierro, clavada en un tronco; parece de castaño, a su vez hincada y arropada por un montón de piedras, muchas piedras, traídas por los peregrinos con las que forman un milladoiro cuando se dirigen a un santuario; su origen está en la impetración (demandar algo que se pidió) que el caminante efectúa a la divinidad para que el viaje le sea de buen agüero.
Nos sentamos en la capilla de Santiago protegidos del sol y sacamos el salchichón de Lola, queso y pan comprado en Astorga y nos pusimos a facerlles as beiras (cortejarlos); lo regamos con vino de la bota y un zumo para el niño.

-Abuelo, este zumo está más caliente que la sopa que comimos ayer.
-Pues aquí, como puedes ver no hay neveras.

Mikel terminó pronto y fue a mirar el milladoiro con más detenimiento.
Al poco rato, y allá subido, comenzó a gesticular con las manos para que me acercara, al tiempo que me pedía silencio poniendo los dedos en los labios.

-Mira –me dijo bajito.

Un lagarto estaba tomando el sol; era de grandes dimensiones y al niño lo impresionó, ya que lo único que había visto de esa familia eran pequeñas lagartijas.

Es un lagarto grande –le dije bajito-. Creo que es un lagarto ocelado, porque son comunes desde la montaña hasta el valle. Mira, la cabeza tiene unas mandíbulas potentes: con ellas es capaz de enfrentarse a carnívoros más grandes que él. Tiene que defenderse de los depredadores de los conejos: raposos, águilas ratoneras, armiños, azores etc.; al escasear los conejos por la mixomatosis (enfermedad infecciosa de origen vírica) esos depredadores la tomaron con este tipo de lagartos, entre otros muchos. Se alimentan de insectos, caracoles, lombrices, lagartijas, pollitos de aves…suelen saquear los nidos de muchas aves. En los meses de noviembre y hasta febrero se aletargan, en los de abril y mayo tienen la puesta (entre 16 y 18 huevos), en junio y julio incuban y en el siguiente mes nacen las crías…

Entre tanto el lagarto ya había desaparecido.

-Era chulo ¡eh! abuelo.
-Sí…era muy…muy chulo -no encontré mejor adjetivo para describirlo.

Cogimos la bici y seguimos pedaleando. A pocos kms. apareció el albergue de Manjarín, y poco después entre retamas, uces y cerezos bravos llegamos a O Acebo por la calle Real, con casas de dos plantas, muros y tejados de pizarra y balconadas de madera. Casa típica del Bierzo.

-Los muros de las casas son como muros de la muralla de Lugo –dice el niño.
-La piedra es más clara.

-Recuerdo una referencia leída en el sentido de que, a esta altura, más o menos, pero más al norte debe encontrarse Bembibre, que en otra hora fue también Camino de Santiago. En esta villa, y en el siglo XIV sitúa Enrique Gil de Carrasco las andanzas de D. Álvaro Sr. de Bembibre en la búsqueda de su amor por Doña Beatriz, hija de D. Alonso de Osorio, a la que sus padres tenían destinada a ser la esposa de otro caballero. Novela llamada El Señor de Bembibre”: “En una tarde de mayo de uno de los primeros años del siglo XIV…” Así comienza la novela romántico-histórica que en su momento me hizo disfrutar con su lectura: amor imposible con final desgraciado. Y fin de la estirpe.
- ¿En aquel tiempo, los padres escogían a los novios de sus hijas? –preguntó Mikel.
-Así era…Aún hoy pasa en muchos lugares y en muchas culturas.
-O sea que yo no habría podido tener las novias que tengo.
-Tú lo que tienes es mucha cara (se lo dije gesticulando con la mano en mí cara). La gente normal solo tiene una novia y no, como tú, un feixe (muchas) de ellas.
-Hombre, solo son tres.
- ¡Cómo qué tres! ¿No quedamos en qué eran dos?
-Es que…en la piscina tengo otra. Anna, entra muy bien en el agua y nadamos cogidos de la mano, somos capaces de cruzar la piscina al ancho sin sacar la cabeza.
-Ya, Ya…menudo peixe estás hecho (juego de palabras). Y lo de peixe (pez) nunca mejor dicho.

Apreciamos mayor actividad, vimos prados, huertas, árboles… riqueza… montañas más altas que las que tienen en Holanda, pero de carbón… Riego de Ambrós, seguimos bajando, bosques de castañas, arroyos, y a s u orilla chopos; Santuario de la Virgen de las Angustias (XVII) puente medieval sobre el Meruelo y llegamos a Molina Seca.
-Esto fue muy duro abuelo. Bajar, bajamos, pero no tuvimos bajada tan cansada coma esta, yo estoy para el arrastre.
- Aguanta un poco más… ya falta poco.

Tuvimos suerte de no haber roto ningún hueso, ni siquiera una avería en la bici.


Se cita la villa de Molina Seca por primera vez en el s. XI; en un documento del XII leemos “in villa que vocitant Molina sicca”. Existieron dos hospitales, uno “Casa de Molina” e ya fuera de la villa “San Lázaro” en el s.XII. Iglesia de S Nicolás de Bari de arquitectura neoclásica (XVII) con tres naves e importante torre; en el interior tiene un retablo barroco en el que destaca la cruz de Cristo Crucificado, obra anónima talla del s.XIV con el cuerpo muy alargado; es curioso el cruce de las piernas, la izquierda sobre la derecha, cuando suele ser al revés; todo eso produce un movimiento que resalta la importancia de la figura.

-El que la hizo debía de ser zurdo – dijo Mikel.
-Es una teoría que no había escuchado. Pero, ¿y por qué no, un escultor zurdo? A veces da la sensación de que a tú cabecita rige bien. ¡Hurra! por el nuevo investigador.

Me miró serio. Como dudando do mi comentario.

-Yo también lo digo como lo pienso, no me estoy cachondeando. A veces me llamas la atención, pero esta vez para bien. ¿Vale?

Seguimos descendiendo. Campo, entrada por el puente Mascarón sobre el río Boeza. Calle Real y Plaza Mayor. A la salida está la iglesia parroquial de San Blas del s. XVII, en esta zona debía de haber muchos afectados por enfermedades de la garganta.

Continuamos por un terreno llano, cruzamos el Arroyo de la Franca sobre un puentecito de origen romano poco considerado.

Vimos la Iglesia de Sta. María de Vizcayo, construcción sencilla de losa en la que para nosotros destacaban los canecillos de animales y bestias.

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