xoves, 19 de novembro de 2015

XXXIX. Maragato



...días de destilar candenciosos os zumes da vida
e someter cada minuto a un soño infinito de aurora.

Emilio Xosé Insua


Nos dirigimos hacia Foncebadón en los montes de León y pasamos de una altitud de 870 m. de Astorga a 1430 en Foncebadón.
Hay otros caminos, ya transitados en el s.XII como el del puerto del Manzanal. Se sabe de la existencia de un hospital en Montealegre. El peregrino Hermann Künig von Vach hizo ese recorrido en el s. XV y nos dice “si quieres valerte de mis instrucciones, vuelve a la derecha y no tendrás que subir ninguna montaña, porque quedan todas a la izquierda. Mi consejo es que te guardes de Rabanal”.

Por otro lado, la mayoría de los peregrinos que dejaron constancia de su viaje, recomiendan seguir hacia los montes de León: Laffi, Arnol von Harff e incluso Aymeric Picaud en el Códice Calixtino dice que…”logo está Rabanal del Camino, chamado tamén Captiuus…”

Por una vía peatonal paralela a la carretera bajamos suavemente; es la única bajada, y llegamos a Valdeviejas, donde pudimos ver la sencilla ermita del Ecce Homo del s. XVIII. Cruzamos la carretera por un paso elevado y seguimos por un camino hasta Murias de Rechivaldo, pueblo que se desenvuelve a través de la calle. Llegamos al centro de la Maragatería, representada en la villa de Castrillo de los Polvazares donde se puede gozar de un buen cocido maragato, por lo que merece la pena desviarse algo del Camino. Para nosotros era muy temprano para almorzar así que seguimos la peregrinación hacia Santa Catalina de Somoza. Mikel iba tatareando “O cuco, cuco, cuqueiro…” Llegamos al pueblo de antiguos arrieros, que cuenta con varios albergues y en cuya iglesia puede verse la reliquia de San Blas, patrón del pueblo y protector de los afectados de la garganta. El tamboril y las castañuelas animan las fiestas de este pueblo. Salimos por la calle Real y por la carretera llegamos a El Ganso, con su iglesia de advocación a Santiago El Mayor que tiene una capilla llamada “La del Cristo de los peregrinos”. Se conoce la existencia de un hospital en el s.XII. Lo más curioso de esta localidad son las teitadas, construcciones populares con techos de paja como nuestras pallozas.
“…iba con esclavina, con su cartera y su bordón, lleva zapato blanco, media de seda, sombrero fino que es un primor” canción de autor anónimo en la que destaca la belleza de la moza maragata.
Comenzamos la subida hacia Rabanal, con un paisaje diferente con robles, uces y retamas.

-Ya se nota que vamos acercándonos a Galicia –le dije a Mikel señalando los árboles y los matorrales.
-Como si estuviéramos en la carretera de Bosende, en Lugo, dónde tú vives. Un poco menos verde…desde luego vamos un poco más frescos, que buena falta hace.

Este es el final de la novena etapa que nos dice el Códice Calixtino: Rabanal, con su roble “de los peregrinos” y cerca tenemos la ermita de Bendito Cristo de la Vera Cruz del s. XVIII, pueblo de tradición hospitalaria. Abandonado por la población y recuperado en gran parte gracias a la rehabilitación de un albergue de la Asociación Londinense de Amigos del Camino de Santiago, la Confraternity of St. James, Rabanal fue visitada por ilustres personajes, en algún caso con fundamento histórico y otros son pura leyenda: Felipe II, Carlomagno… La iglesia de la Asunción comenzó a construirse en el s.XII, de ahí le viene su porte románico. Se conserva su ábside abocinado; en el interior tiene bóveda de cañón rematada en bóveda de horno.
Seguimos andando por una zona montañosa de bosque y pradería, acompañada de una subida respetable. Tuvimos que empujar la bici para, entre otras, poder disfrutar del paisaje.
Se puede ir por la carretera, pero perderíamos todas las vistas. Mirando para atrás vimos las torres de la catedral de Astorga.

- ¡Qué bonito, abuelo!
- Me alegro de que vayas entendiendo este negocio

de El Camino. A veces toca sufrir para poder gozar.

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