Nos sentamos en un banco de la iglesia y recordé
aquellos versos de Uxío Novoneyra:
Irei ó
Santo Milagre
irei á
Nosa Señora
irei como
meu pai fora
por
endelado do agro
e polas
gradas do monte,
bebendo
de fonte en fonte…
La iglesia de Santa María la Real de O Cebreiro, donde
descansamos, tiene tres naves, cubierta de madera y el ábside rectangular.
Conserva la planta primitiva, prerrománica del s. IX o X. El material es de
losa de la zona, menos las pilastras y los arcos de cachotería (piedra de forma irregular) de granito; pequeño atrio y
torre baja. A la derecha del altar mayor se encuentra la capilla del Santo Milagre con la Virxe dos Remedios
(Santa Mª a Real), talla del s. XII con mucha vida, inclinada sobre el Niño
al que parece proteger con sus manos, y no hierática y fría como las comunes
románicas; la tradición refleja la historia de la inclinación y de la
expresividad por mor del Milagro.
-El Milagro nos lo explicó mi profesor de Geografía
e Historia, del que ya te hablé, D. Antonio Fraguas, allá por la década de los
cincuenta, en mi primera excursión cuando estudiaba segundo de bachillerato,
aquí en esta iglesia, más o menos de esta manera:
“Había un
vecino de Baixamaior, allá por los años de mil trescientos, que hiciese el tiempo
que hiciese, siempre venía a misa. Un día con tempestad de nieve el hombre llegó
a la iglesia, después de luchar muchísimo con la nieve, cuando el monje estaba
consagrando la hostia y el vino, al ver al parroquiano pensó para sí con
menosprecio:
¡Qué hace
aquí este hombre con el tiempo que va, solo para ver un poco de pan y vino! Entonces
ocurrió el Milagro el pan se convirtió en carne y el vino en sangre de Cristo…”
La memoria histórica y el culto eucarístico está siendo
promovido hace tiempo desde la “Fundación do santo Milagre do Cebreiro”
administrada por personajes de acreditada importancia en la cultura jacobea,
como Laurie Dennet, peregrina británica que ha sido sido presidenta de la Confraternity of Saint James, asociación
jacobea inglesa que es dueña y gestora de un albergue en Rabanal del Camino y otro en Miraz (Friol- Lugo)
Después de explicarle lo que es y lo que
representa la iglesia de una forma sencilla, le señalé la tumba donde está
enterrado D. Elias Valiña Sampedro.
-Mira, el cura que está enterrado ahí llamado “O cura do Cebreiro” (consulté mis
apuntes) nació en el lugar de Lier (Sarria), cerca de aquí, en el año 1929 y
falleció con sesenta años en la Navidad de 1989. A los doce años ingresó en el
seminario de Lugo y se ordenó cura en 1953. En Comillas se licenció en Derecho
Canónico. Y fue nombrado cura párroco de O Cebreiro en 1959, parroquia a la que
le dedicó su vida, doctorándose en la Universidad Pontificia en 1965 con la tesis
“El Camino de Santiago. Estudio histórico
jurídico”
Puso a O Cebreiro en el mundo con charlas,
conferencias, escritos… En el año 1984 emprendió la señalización del Camino
utilizando las famosas flechas amarillas que tantas veces viste (en el porqué
de amarillas hay varias versiones, entre ellas una que dice que le regalaron la
pintura de carreteras, la que se utiliza en las señalizaciones provisionales…;
a mí es la versión que más me gusta) y que se convirtieron en el símbolo más
importante del Camino. Enumeró quilómetros, delimitó, recuperó, promovió estudios
sobre El Camino, potenció el asociacionismo de los Amigos del Camino; todo eso
sin olvidar la recuperación arquitectónica del entorno y el desenvolvimiento
social y, sobre todo, económico de los habitantes del poblado llamado O
Cebreiro. Y para rematar hay que decir que predicó con ejemplo: estudio y trabajo.
Es el símbolo del renacer del interés del Camino en la segunda mitad del s. XX.
Es muy interesante el libro biográfico escrito por
el periodista Lois Celeiro.
¿Qué te parece, Mikel?
-La iglesia, bonita; al cura no me importaría ayudarlo
con la brocha si viviese, sería divertido. La escultura que hay a la entrada es
la de él. Ha trabajado mucho y estudiado más…
-Sí, ese era Elías Valiña Sampedro.
-Vamos a dar una vuelta por este lugar. Quiero ver
esas casas tan redondas.
-Se llaman pallozas. Vámonos a conocer el entorno.
Salimos de la iglesia y recorrimos el poblado.
Fuimos a deambular…
-Mira, es un conjunto de viviendas prerrománicas,
adaptadas a las condiciones climatológicas y a la forma de vida de la zona.
Menos mal que no les dio por hacer casas modernas que rompiesen la
configuración del entorno. Fueron rehabilitadas a partir de la segunda mitad del
siglo pasado. No tienen forma circular, más bien oval, con muros de pizarra y
algo de cachotería de granito. La cubierta es de paja de centeno, “colmo”. Solo tienen una puerta, alguna dos
pequeñas, y una ventana pequeña. En el interior hay uno o dos aposentos en el
altillo, una lareira (lugar donde se hacía
el fuego y, por tanto, la comida), y las cuadras. Convivían bajo el mismo techo
personas y animales. Como ves son seis, y una está dedicada a museo, la vamos a
visitar y así verás cómo vivían los vecinos de este poblado.
Allá fuimos y le fui explicando, con detenimiento,
el tipo de vida, las diferentes herramientas y para que las usaban y los animales
que convivían -nunca mejor dicho, “convivían”-
con las personas. También le conté que antes de la construcción del albergue se
utilizaban como moradas para dar cama a los peregrinos. Hoy tienen otras funciones,
entre ellas la de restaurante, bar, tienda de souvenirs, etc.
-Cómo puedes ver –le dije a Mikel- O Cebreiro es
un lugar muy visitado; hoy parece una feria. La vista panorámica que disfrutamos
es única: podemos apreciar praderías, aldeas, montañas… historia, leyendas,
cultura… principio del fin para unos; principio de la peregrinación para otros.
El visitante se percata pronto de que entró en otro
país con clima atlántico: veranos húmedos y frescos, inviernos con lluvia, viento,
nieve, aunque mayoritariamente con temperaturas templadas; vacas rubias; los
mil ríos y piedra, piedra…, canteros:
O teito é
de pedra
de pedra
son os muros
i as
tebras,
de pedra
o chan
i as reixas,
as portas, as cadeas, o aire,
as
fenestras, as olladas
son de
pedra. Os corazóns dos homes
que ao
lonxe espreitan,
feitos
están tamén de pedra. I eu, morrendo
nesta
longa noite de pedra.
(Celso
Emilio Ferreiro)
-Bien, ahora Mikel, tenemos que pensar en comer
algo y después continuar nuestro camino hacia Compostela.
-Sí, ya tengo hambre.
Nos metimos en uno de los restaurantes del poblado.
Bajamos unas escaleras para el bar. Preguntamos por la comida; nos indicaron
dónde estaba el comedor y para allá nos fuimos.
Miramos na carta.
-Yo quiero caldo y costillas de cerdo –dije.
-Yo sopa y raxo
(lomo cerdo frito en pequeños trozos)-pidió el niño.
La posadera apuntó en el libreto y dijo:
- ¿Y para beber?
-Un zumo frío, agua y una cerveza. ¿He pedido bien?
–dije mirando para Mikel.
-Pediste. Lo que non entiendo es por qué has cambiado
el vino por la cerveza.
-Es que aún sigo teniendo sed.
-Yo también, he de tomar algo de tu agua.
- ¡Toma!, que si no llega pedimos más.
Comimos con ganas. Había mucho barullo en el
comedor y apenas podíamos hablar. De postre tomamos queso de O Cebreiro (aunque
no sea muy recomendable por el colesterol) y un flan de la casa. Café y helado.
-Y ahora emprenderemos nuestro pedalear camino de Triacastela,
que será donde dormiremos. ¿Qué te parece?
-A mí bien, de todos modos, tú eres quien lleva la
rosa de los vientos y además el timón… Non pongas esa cara, ya sé que te dejé abraiado (sorprendido). De algo vale lo
mucho que he hablado con el capitán de la mercante.
-Ya, Ya. Por cierto, no fuimos capaces de
preguntarle cómo se llamaba.
-Había vivido tanto y tantas experiencias que nos engaiolou (hechizó) y no guardamos las
formas…Cada vez hablo más pijo ¡eh!...
hasta me asombro yo. No sé si me entenderá Brais. Por cierto, tenemos que traerlo
hasta aquí a él y a toda la basca…
-Sí, podemos hacer una excursión desde Foz cuando lleguen
Sabine y Iago.
-A mí no me importaría pasar unos días recorriendo
estos valles. Les vamos a preguntar a nuestros parientes cuando hacen la fiesta
en O Cebreiro.
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