No cume descúbrome salpicado de ás.
Só a túa mirada está máis alta.
Joaquín Carballido
Parra
Estábamos llegando a la capital de la comarca de La Maragatería, Astorga.
-Hay quien opina que no debemos llamar comarca de la Maragatería, que debemos
hablar de País de los Maragatos. También hay varias informaciones sobre la
procedencia del nombre. A mí me gusta ésta que te voy a contar: entre otras,
como faena, los maragatos, tenían la de transportar la sal de Galicia (mar)
hasta Madrid (os Gatos), del mar a los gatos = maragatos.
-Sí, curioso… Oye abuelo, Brais y yo como nacimos en Burela, Galicia (mar),
y vivimos en Holanda (canales), podemos ser marcanales; una raza especial…Tengo
que decírselo a mi madre para que nos trate de una manera especial, ya que
somos especiales.
-Sí, sí, se…se ha de reír. Lo del trato especial también, ya que tú eres especial…un poco loco como tu abuelo.
- ¿Tú no crees que sea especial? ¿Quién se va atrever
a andar El Camino contigo si no es un ser diferente? No ves que tú no eres
capaz, no tienes capacidad, vamos, no te enfades, pero eres algo cortito, para recorrer todo esto solo.
Seguro que te perderías…
-Oye que ya hice la mili en el año
sesenta y cinco del siglo pasado y, desde entonces, nadie me había dicho tal
cosa.
-Pasado…pasado…Si quieres hablamos del pasado…Sí, de lo pasado… que estás tú…
Con estas se echó a correr y yo intenté pillarlo; pero entre la bici y que
era cuesta arriba, me di cuenta de que, si no quería hacer el ridículo, lo mejor
era dejarle correr. Vamos, como no dándole importancia. En el fondo lo que
pretendía era que corriera detrás de él y uno ya no está para eses trotes.
Después de la subida, me senté y saqué la bota de vino para echarle un
trago. Apareció el niño, y con la disculpa de que ya había visto las murallas, se
acercó a mí y me dijo:
-Este pueblo es muy grande.
-Este pueblo es una ciudad muy importante en la historia de este país -obvié
la escena anterior, a los dos nos interesaba-. Y sobre todo para nosotros, los
lugueses, por la relación, tan estrecha en otro tiempo, entre Astorga y Lugo.
El nombre de Astorga procede de Astúrica Augusta, tierra de los astures, ciudad fundada por el emperador
Gaius Julius Caesar Octavianus Augustus (en latín) a finales del siglo I a.C.
sobre un campamento romano, que a su vez fuera emplazado sobre un castro celta.
Esta historia es muy similar a la nuestra, calcada, de la fundación de Lucus
Augusti en el año 14 a .
C. Tengo aquí dos fotocopias de la página 31 y 51 del libro “Lucus Augusti” del
profesor Antonio Rodríguez Colmenero. Las hice pensando en este momento de
nuestro caminar, y responden a dos preguntas: ¿por qué vino el emperador romano
hasta esta zona del fin del Mundo, y cómo
se fundó la ciudad de Lugo? Te las voy a leer:
“…eran dúas rexións que por aquel
tempo ousaban facerlle fronte a Roma: a Gran Cantabria, limitada ao norte polo mar do mesmo nome dende Oeaso (Irún) ata o
cabo Fisterra, e ao sur pola meseta, a fosa do Bierzo e os leitos do Sil-Miño
ata o Atlántico; e A Asturia, cuxo epicentro viría marcado daquela polo val de
Órbigo e os montes situados ao occidente do mesmo río…”
“…Son as calendas de maio (día 1
deste mes) 738 da fundación de Roma (14 antes da era). Asomémonos ao interior
do campamento romano de Astúrica co fin de observarmos, coa imaxinación polo
menos, o que no interior do seu pretorio está sucedendo. O emperador Caio César
Augusto, despois de ter presidido durante unha mañá luminosa os ritos
fundacionais da nova urbe, nos que quixo estar persoalmente presente
privilexiándoa co título de Augusta, despacha reclinado sobre un diván da
cámara nobre do posto de mando supremo da lexión X Xémina, asuntos de goberno
relacionados coa organización dos territorios hispánicos recentemente
conquistados. Rodéano mandos militares da gornición e membros do seu officium
(comitiva) persoal, entre os cales se encontra o seu parente e amigo Paulo
Favio Máximo, que o acompaña como legado especial.
-Paulo, como xa ben sabes, teño que
partir case inmediatamente para a Gallia, pero necesito que ti completes nesta
rexión o programa de fundacións urbanas que hoxe mesmo se iniciou. Para iso
necesito enviarte como legado meu á outra banda dos montes co obxecto de fundar
as novas cidades de Lucus e Braccara, que, en Roma, e xunto con esta de
Astúrica, planificamos para esta fisterra ti e máis eu. Deberalas privilexiar
tamén, como esta, co meu sobrenome de Augusto. Aquí tes os pergamiños cos
planos (formae) respectivos e as
tabulae coas leis fundacionais. Ademais, nalgún dos albergues deste campamento
agardan as túas ordes os augures encargados de levar a cabo os ritos. Empeza
por Lucus, xa que che resultará máis doado, posto que de momento, aínda que por
pouco tempo, se acha alí acantonada, dende o final da guerra, a lexión VI Vencedora,
que entre cuxos compoñentes escolleu o seu legado, Caio Pupieno Rufo, un
destacamento de operarios de diversas especialidades que serán os responsables
da erección da cidade na súa primeira fase, en canto a ti, despois de a
fundares, te ausentes.”
(Versión original en gallego)
Astúrica Augusta fue,
desde su fundación, un nudo importante de comunicaciones en el N.O. del País.
Con la invasión de los bárbaros, tanto Lugo como Astorga, entraron en un largo
período de crisis que superaron en parte con la ayuda de dos personajes que
vivieron alrededor del siglo VIII o IX: el Conde Gatón y el obispo Odoario.
Al Conde Gatón, hermano de Ordoño I, se le encarga, sobre o ano 854, la
repoblación de Astorga y tierras lindantes. Su papel fue fundamental para el
aumento de la demografía y de la riqueza desde el punto de vista económico y
patrimonial.
En cuanto al obispo Odoario releeremos los siguientes párrafos del cronista
Morales:
“…Cuando oímos estas cosas nos
dirigimos á la silla de Lugo con muchos de los nuestros, y con los demás del
pueblo tanto nobles como de la plebe, y la encontramos desierta y despoblada.
Entonces nos pusimos al trabajo y levantamos a Dios un templo, la iglesia de
Santa María, delineamos distrito para palacio y reedificamos la ciudad dentro y
fuera, plantamos viñas y frutales. A mas repartimos tierras á nuestra familia
les dimos bueyes de labranza y bestias para el servicio y hallamos junto al
Miño arruinadas sus alquerías.”
Tan parecidos designios históricos que las catedrales de las dos ciudades
también están dedicadas a Santa María, al igual que las de León y Pamplona.
-Mira Mikel, en el siglo III las ciudades romanas más importantes se rodearon
de una muralla para poder defenderse de las invasiones bárbaras. Todas las
murallas tienen el mismo diseño; la diferencia es que cada una emplea el
material de la zona: losa, cantos rodados, cantería o ladrillos.
Aquí en Astorga ves que quedan pocos lienzos de la muralla, pero los cubos
son iguales que los de León o de los de Lugo. Al aumentar la ciudad se fueron
tirando tramos de la muralla. En Lugo non fue preciso derrumbar ninguna parte
porque la ciudad, no solo no creció, sino que mermó, encogió, se hizo más pequeña
y se “ruralizó” en exceso; por eso hoy
podemos disfrutar de ella y presumir de tener un Bien Patrimonio de la
Humanidad “No hay mal que por bien no venga.” ¿Te acuerdas?
- ¡Mira lo que pone esta placa!
- dice el niño.
Nací en Astorga el novecientos nueve
y allí quiero morir en mi remanso
familiar a dos metros de la nieve.
Leopoldo Panero
-Fue un poeta muy conocido y muy controvertido; es el padre de una saga de
poetas. Yo no me acordaba de que había nacido en Astorga. Por eso esta calle lleva
su nombre.
Seguimos por las otras calles de Astorga, camino del albergue de peregrinos
Siervas de María, edificio adquirido
por esta congregación, posteriormente reconvertido en albergue por la
Asociación de Amigos del Camino de
Santiago de Astorga y dirigido por dos buenos amigos míos.
Alegría y saludos cariñosos a la llegada, recogida de la bici y una vuelta
por la ciudad; después de haber solventado la burocracia y las correspondientes
abluciones. En una distancia de cien metros todo el patrimonio importante de
Astorga; a eso nos dirigimos comenzando por la catedral.
-Mira, Mikel. Esta catedral fue construida sobre otra románica…
-Qué manía con construir por encima de otra, así no la podemos disfrutar
jamás, con lo que me gustan los edificios románicos. ¿No habría más solares en
Astorga?
-Tienes razón. No solo las iglesias. Es como si se empeñaran en borrar
épocas históricas pasadas para que solo quedasen las de ellos. Los romanos
sobre castros, en la Edad Media sobre palacios o templos romanos, en el Renacimiento
sobre iglesias románicas; los cristianos sobre patrimonio musulmán… Después de
ocho siglos solo contamos con la mezquita de Córdoba con una iglesia dentro. Y
así podríamos continuar hasta hoy.
De cualquier manera, ahora toca gozar del barroco de esta fachada. ¡Mira!, ¡Renacimiento!,
vuelta a los elementos clásicos… complicado eh!, mira, poca decoración, muy
sencilla… Barroco, como lo que estamos viendo, mucha decoración; en los
retablos muchas uvas…entiéndelo así, en plan chambón.
-Así, así… –dijo gesticulando con las manos. Pero es muy bonito, ¡menudo
trabajo!
-Tiene la catedral una estructura gótica tardía, con un ábside renacentista
y elementos platerescos. En su interior, las tres naves son de una considerable
altura, con una cubierta con bóvedas de crucería y un altar mayor espectacular,
obra de Gaspar Becerra.
De allí fuimos a comer cocido
maragato, a tiro fijo, a un
restaurante que nos había recomendado el alberguero o también hospitalero, con
decoración castellana en un ambiente fresco, incluso de más, cosa que solo
notamos antes de comer: sopa, berza, garbanzos, siete tipos de carnes y las
verduras. El orden de presentación de
los platos es al revés de lo acostumbrado: carne, garbanzos, después la verdura
y terminamos con la sopa. Vino de la zona y agua. Postre de la casa, café y
copa de aguardiente (fuerte y dura, como corresponde a unos vinos de alta
graduación). La comida no es propia de la época, pero es muy rica… Además, el niño
comió bien y no me dio queja alguna. Ya no nos parecía el lugar demasiado refrigerado.
Salimos a la calle y notamos un calor insoportable.
-Vamos a ver el palacio episcopal, te va a gustar; parece el edificio de uno
de los cuentos que tú lees.
Poco tuvimos que andar. El restaurante estaba en la plaza del Concejo cerca,
muy cerca.
-Es verdad parece la casa de un cuento… La
casa de la princesa Olaia –y comenzó
a inventar: “Rescatada de las garras de un fiero dinosauro que vivía, no se
sabe muy bien cómo (su especie había desaparecido) en las cuevas de Valcochero,
en las inmediaciones de Astorga. Por allí nadie se atrevía a caminar pues se contaba
que la meiga Dosinda le echaba un hechizo
a cuanto hombre o mujer por allí pasaba. De esa manera el dinosauro Comenenas era un desconocido. Las
desapariciones de mujeres jóvenes se creía que eran a causa de la bruja, pero hasta
entonces nadie la podía acusar de tal cosa pues no se sabía con seguridad.
El caballero Ventura, que había sido El
niño más guapo del parque de San Francisco, cuando se enteró de la
desaparición de la princesa Olaia, tramó un plan. Le pidió a su amigo Suso de
Pape una pócima que el fabricaba y que decía que era licor café. Se presentó en
la casa de la meiga loando su belleza.
La bruja puso cara de pocos amigos. Pensaba que le estaba tomando el poco pelo
que tenía, pues era más fea que la bruja de Blancanieves, pero El niño más guapo del Parque de San
Francisco la engatusó poniendo cara de bueno y sincero. Hasta las meigas se dejan embaucar cuando se les hace
la pelota. Beber, bebió la pócima y le hizo efecto. Media ebria cantó dónde estaba la bella Olaia, y quién
la tenía prisionera. Todavía le quedaban dos botellas, dejó una para que la
terminara la meiga junto con promesas eternas… y partió hacia la cueva.
Repitió con “Comenenas” lo mismo, pero
añadió un poco de beleño, no llegaba
solo con la pócima. No se dejó ver y, por supuesto sin hacer ruido ninguno, echó
la pócima en un cuenco que tenía en la entrada. Comenenas bebió del preparado, se metió en la cueva, y volvió a salir,
bebió… y así cuatro veces. Se puso a cantar “Arroz
con chícharos”. En ese momento el caballero, sin caballo, entró en la cueva
y rescató a la bella Olaia y a Sabeliña, que con ella quiso ir. Pasaron por la
entrada de la cueva mientras Comenenas dormía
profundamente, con unos ronquidos que hacía temblar los árboles del lugar. Y
colorín, colorado, comiendo mucho chocolate de Astorga… este cuento lo damos
por rematado… ¿Qué te pareció?
-Que tienes una imaginación desbordante. Anda, levántate del banco, que
parece que ya podemos entrar. ¿Recuerdas La casa De los Botines en León? Pues cuando
le encargaron hacer aquella casa, estaba trabajando en este palacio el
arquitecto Gaudí.
- ¿Godí?
-No Gaudí. ¿Dónde dijo Lola que tenía proyectado muchos edificios?
-En Barcelona… Iniesta, Xavi y Messi.
-Eso…Que tendrá que ver el tocino con la velocidad.
-Que los cuatro son unos genios.
-Algo de razón tienes, aunque es mejor que quede entre nosotros y que no se
te ocurra decir semejante tontería a nadie.
Comentamos el estilo neogótico; el empleo de cantería en su construcción y lo
hermosa que era la capilla. También hicimos una visita rápida al Museo de los Caminos y salimos hacia las
ruinas romanas excavadas en la plaza.
-Abuelo, tenemos que tomar algo fresco que tengo mucha sed.
-Tienes razón.
Nos sentamos en una terraza y Mikel pidió agua y yo una caña.
- ¡Qué bien se está aquí! Esto es el descanso del guerrero.
Pausa y disfrute de la bebida. Con el último trago le dije a Mikel:
-Mira, ese edificio es el Ayuntamiento. Tiene la fachada barroca del s.
XVIII. Lo curioso es el reloj, con los maragatos (figuras articuladas).
En ese momento dio las medias y salieron los maragatos.
- ¡Mira, ¡qué chulo!
-Sí, es bonito. En Holanda hay muchos relojes así y mucho más grandes.
-Es verdad ya no me acordaba. En Alemania también.
-Tenemos que ponerle los deberes a Brais y Sabine. Primero pedirles que nos
digan que es el beleño y qué es Beleño.
Y que resuelvan esta adivinanza: “Que
pasó en mi casa desde las doce hasta la una?
Y con estas nos marchamos hacia el Museo
del Chocolate. Es importante la historia del chocolate en Astorga, a saber:
el diseño de la maquinaria, aún hoy utilizada para la fabricación de las
tabletas de chocolate; la cantidad de fábricas que hubo y la importancia que tuvo
desde el punto de vista económico. Y sobre todo el olor, Astorga olía a
chocolate.
También es conocida por las mantecadas.
Siempre recuerdo a las mujeres vendiendo en el tren las mantecadas de Astorga, cuando iba y cuando volvía con mi madre al
País Vasco.
Compramos unas libras de chocolate y enviamos un paquete para Brais y otro
para Sabine y Iago. Nosotros nos quedamos con dos para ir gozando de ellas por
el Camino.
Al anochecer nos dirigimos hacia el albergue, comentamos la ocupación en esta
temporada y nos acostamos temprano pues había que continuar por El Camino por la fresca.
Desayuno, por supuesto, con chocolate, churros y mantecadas…
Dejamos la ciudad, que, junto con Burgos, tuvo más hospitales de peregrinos
a lo largo de la historia, tanto dentro como fuera da ciudad. Se calcula que llegó
a tener abiertos hasta veinticinco para peregrinos e pobres.
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