martes, 29 de decembro de 2015

LI. Afonso IX



“Galicia foi o primeiro reino de Europa,
Fundado cando o imperio romano aínda existía…”

Anselmo López Carreira


Emprendimos el viaje hacia Sarria. Al poco, tiempo cruzamos el río y me percaté de que el niño caminaba con cara de extrañeza.
- ¿A dónde me llevas?
- Mira, ya hemos visto cómo funciona un molino; también una herrería. Ahora vas a ver cómo funciona una serrería, utilizando como fuerza motriz el agua.

Nos bajamos de la bici y le enseñé una especie de molino donde el agua mueve una sierra que corta las tablas de madera a lo largo, mecanismo que mejoró la consecución de las tablas que obtenían de los troncos de los árboles serrados dos hombres con sierras grandes de mano, casi siempre, por aquí, portugueses especialistas en eses duros trabajos.
Seguimos por la carretera y llegamos a Pontenova, y como no teníamos tanta prisa como solíamos tener en invierno, convidé a Mikel a comer truchas en la casa de comidas que lleva ese nombre. Por supuesto, truchas de su piscifactoría. Llegamos temprano y pedimos en el bar una cerveza y un refresco de naranja. Mientras, le hablé de cómo son y cómo viven las truchas. Los peces tienen todos ellos los sentidos de la vista, el olfato y el oído muy desenvueltos; se adaptan a la oscuridad de las profundidades; el olfato es muy sensible y las cavidades olfativas están situadas en los orificios nasales que se abren por delante de los ojos. Respiran por branquias, una especie de laminitas que recogen el oxígeno del agua. Además, su vejiga natatoria que, al estar llena de oxígeno y nitrógeno, actúa de flotador y así suben o bajan dentro del agua. La trucha en concreto, para alimentarse, fija su territorio; los pescadores saben que si pescan una buena trucha tienen que buscar otro lugar para pescar otra, pues no hay dos buenas truchas juntas. Las truchas, como algunos otros peces, saltan fuera del agua para cazar insectos; también se alimentan de peces más pequeñitos y de crías, cangrejos y lombrices, larvas…Ya sabes que el pez grande come al pez chico, entonces para defenderse utiliza alguna de estas técnicas: inmovilidad, mimetismo (para pasar inadvertidos en el fondo de los ríos) y banco (juntarse muchos para defenderse de animales mayores) … La trucha busca las zonas altas de los ríos, allí donde el agua está más oxigenada; la hembra escava con el vientre el suelo llamando la atención del macho, y así, uno pegado a otro, van poniendo y fecundado los huevos; después recubre ligeramente lugar. Todo esto lo hacen de noviembre a enero. Las truchas que nos disponíamos a comer eran de piscifactoría, es decir, como si se criasen en granjas, aunque sea en canales de agua.
-Abuelo, nosotros somos como los peces grandes que comemos a los pequeños. Lo hacemos sin trabajo, solo con dinero, y no tenemos conciencia de matar… Somos…somos…
-Sí, depredadores.
-Eso, eso; pero no lo hacemos para alimentarnos, como los animales; nosotros lo hacemos por placer…En parte si no hay truchas en los ríos es por que comemos más de lo que precisamos.
-Ya, algo tenemos que comer y aunque hay gente vegetariana, nosotros somos omnívoros… menuda palabrita. Quiere decir que comemos de todo y que precisamos de todo. Aunque a veces tenemos que hacer alguna reflexión y saber que con la comida que tiramos en el mundo, mal llamado civilizado, acabaríamos con el hambre en el planeta.
- ¿Recuerdas cuando el tío Iñaki pidió langostinos y el camarero se los trajo vivos, para presumir de que eran frescos? No los quiso, supongo que porque pensó que los iban a hervir en agua inmediatamente.
-Sí, tuvo problemas de conciencia, imaginó la escena y no le gustó.
-Pues nosotros papamos las truchas sin pensarlo mucho. Voy a volver al bocadillo de jamón… claro que el jamón es de cerdo; pues tendrá que ser de lechuga, claro que la lechuga también es un ser vivo… va a ser que vamos a mirar para otro lado y comer lo que nos echen.
Para entonces ya habíamos cogido la bici y la llevábamos de la mano, con el bandullo completamente lleno y caminando cuesta arriba. Teníamos tiempo suficiente para llegar a Sarria.
Y sube que sube, entramos en Teiguín, lugar perteneciente a la parroquia de Santa Baia de Pascais. Lo mejor es que dejamos la dureza de la carretera y nos fuimos acercando al río por caminos y pistas, y también a los lugares de Gorolfe, Reiriz y Sivil, últimas aldeas del concejo de Samos.
Por el lugar de Perros entramos en el ayuntamiento de Sarria. Este lugar pertenece a la parroquia de Calvor, en el encontramos el pazo de Perros, construcción de formas sencillas en las que destaca su torre, hecha toda ella con perpiaños de granito en los vanos de las puertas y ventanas y con piedra pizarra el resto. No la pudimos visitar por estar habitada. Es curiosa su vinculación a la madre de nuestro amigo, el padre Sarmiento, el colega del padre Feijoo. Calvor, que cuenta con albergue público, está edificado sobre un antiguo castro; también es posterior a la construcción de un monasterio hoy desaparecido del s. VIII con iglesia visigótica o sueva; la iglesia actual aún conserva un capitel de esa época. También tiene una talla románica de la Virgen con Niño, talla que esperamos no desaparezca como está pasando últimamente con los reiterados robos en las iglesias.
Seguimos a Aguiada, lugar donde topamos con los peregrinos que venían por San Xil.
Saqué de la mochila un folleto del boletín Noticias Camino da Asociación de periodistas del Camino y en las vísperas de la apertura de la Puerta Santa denunciaban que se detectaba otro punto negro en el Camino en Aguiada:
…a lama, un colector de lixo, polo medio e moito cemento apoderáronse dunha das aldeas máis bonitas do Camiño, mais ao mesmo tempo unha das máis esquecidas pola Administración e os propios veciños” (original en gallego) y añadían el comentario de un peregrino: “No he venido a Galicia para ver esto” (referido a la suciedad y al olvido de este rincón tan bonito)
Algo se había arreglado, pero aún quedaba por hacer. . .
Y con estas ya llegamos a Sarria. La villa más importante del Camino en Lugo por población, ya que tiene sobre ocho mil habitantes, y por ser punto de partida para muchos peregrinos al estar situada a más de 100 km, y así para poder obtener la Compostela. Para mi modesto saber algo falla en la promoción. No tiene sentido que solo encontrásemos dos peregrinos hasta Estella y que este punto del camino pareciese una feria, o una fiesta, o un desmadre sin sentido. El Camino es lo que es, pero hay que hacer concebir el itinerario en su conjunto, hay que patear Navarra, La Rioja, Castilla y Galicia; no solo Galicia. El Camino tiene sentido para todos y cada cual le busca el suyo; no obstante, tiene que decirnos algo, algo más allá del turismo barato.
Eso lo sabía bien nuestro buen amigo Victor López Villarabid, fotógrafo y periodista desaparecido hace unos pocos años. Él participó en todas las muestras de promoción, consolidación y estudio de El Camino; un ejemplo a imitar.
En este pueblo murió en 1230 el rey Alfonso IX, fundador de la villa, cuando peregrinaba a Compostela. Al llegar a Santiago podemos visitar su sepulcro en el Panteón Real da Catedral.
Ya vimos que en varios lugares había enterrados peregrinos; el ejemplo es Samos. Como ya hemos hablado, se peregrinaba desde cualquier punto de Europa, y se hacía en condiciones muy adversas, con caminos anegados, nevados, y luchando con animales hambrientos y como ya comentamos, enfermedades, guerras, rapiña, asaltos… Y además tenían que volver a pie, no había ni tren ni avión. Lo único que podían encontrar era un barco. Muchos sobrevivieron gracias a los hospitales y monasterios.
Esta villa de Sarria en la que estábamos tiene, o mejor tenía, -no lo sabemos por la crisis- un potencial industrial importante como pueden ser los muebles y el cemento… Ambas industrias en un proceso de crisis muy grave…
Es El Camino, por supuesto.
Creció de una manera anárquica, con la especulación urbanística, y para consolarnos tuvimos que recorrer la zona antigua de la ciudad, a la que se accede a través de una gran escalinata, la escaleira Maior ou Antiga Costa da Fonte, después de haber atravesado el río Sarria y su Malecón. Llegamos cerca del albergue público, y desde la importante Praza Maior se ve, al fondo, la única torre que se conserva del antiguo castillo medieval, derrumbado por la Revolta Irmandiña.
-A revolta irmandiña –le dije a Mikel- nació porque la nobleza laica se dedicó a extorsionar, robar y arruinar física, económica y moralmente a las clases sociales consideradas por ellos más bajas; y como respuesta se conformó ese variopinto, llamémosle así, ejército de cerca de 80.000 personas que se dedicaron a vengarse de tanta tropelía y para eso cometieron muchas falcatruadas (pequeños y grandes estropicios), como la destrucción de ciento treinta castillos. Los Osorio, los Castro, Andrade, Sarmiento, Ulloa, Sotomaior… eran demasiada nobleza y tenían el apoyo de los fuertes, de los verdaderamente poderosos. Resumiendo, que los líderes de la Revolta Irmandiña fueron apresados y ejecutados para ejemplo de la población.
-No se andaban con coñas.
-Como dice el tío Iñaki, siempre hubo más violencia que ahora, a pesar de que aún hay bastante.Esa teoría también la mantiene el Sr. Punset. El tío dice que eso está perfectamente documentado con estudios serios.
Del pasado medieval de Sarria podemos recordar la iglesia de S. Salvador, al final de la rúa Maior, románica y con fachada gótica del s. XIV, y más adelante, el convento da Madalena, de principios del s. XIII como hospital de peregrinos por religiosos italianos da Orden de los Bienaventurados Mártires de Cristo. No s. XIV o papa Juan XXII expidió una bula a favor de este hospital, señalando que en él se le daba limosna y cama a los peregrinos y sepultura a los fallecidos. Del antiguo hospital no quedan muchas referencias. El edificio actual, regido por los Padres Mercenarios, conserva un claustro pequeño y hermoso que se utiliza como lugar de exposición. También cuenta con iglesia que mezcla los estilos arquitectónicos propios de los s. XV al XVIII.
Otros hospitales que funcionaron fueron el llamado de San Antón (XVI) que atendía a los peregrinos cuando volvían de Compostela, hoy utilizado por los juzgados locales. También hay constancia documental del hospital de San Lázaro, El Carballal…
El Códice Calixtino no hace referencia alguna a Sarria, a pesar de que hoy es un punto referencial muy importante en el Camino.
Todo esto y mucho más fuimos viendo en Sarria, donde nos dimos una buena satisfacción pasando la noche en el hotel Alfonso IX y cenando en un restaurante cerca de la estación.

Abandonamos la villa de Sarria siguiendo la ruta desde el convento de la Madalena, y recordando aquellos versos:

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